La justicia se moderniza

Todo sea por el progreso

Felipe Escalante Ceballos
La Jornada Maya

Jueves 28 de noviembre, 2019

Conocí este satírico epigrama de labios del abogado José Jesús Esquivel Cantón una mañana de julio de 1967, en que acudí a sus oficinas ubicadas en el Ateneo Peninsular para felicitarlo con motivo de su cumpleaños. En su cubículo como magistrado tercero del Tribunal Superior de Justicia del Estado, el licenciado Esquivel rebosaba de satisfacción: momentos antes un conocido suyo le había obsequiado una reproducción en bronce de la diosa de la justicia, que engalanaba el modesto escritorio del funcionario judicial.

La belleza de la pequeña estatua, de unos treinta centímetros de altura, motivó un elogio de mi parte y en respuesta el magistrado Esquivel Cantón me refirió la composición festiva que inicia estos apuntes. Desde ese entonces me ha intrigado la existencia de la diosa de la justicia. ¿Por qué la justicia se representaba con larga túnica hasta el huesito -como dijera el bardo zacatecano López Velarde-, venda en los ojos, balanza y espada de doble filo? Con riesgo de producir el tedio en nuestros lectores, traigo a colación los resultados de la investigación emprendida.

Los tratadistas hacían muy distintas definiciones y conceptos de derecho y de justicia. ¿Qué es la justicia? Una vez conociendo su significado, podremos comprender los símbolos empleados en su representación. Con el riesgo de producir el tedio en nuestros lectores trataremos de dilucidar esa cuestión.

El Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua define la justicia como una de las cuatro virtudes cardinales que inclina a dar a cada uno lo que le corresponde o pertenece.

Derecho y justicia

No es lo mismo el derecho que la justicia. El primero es el conjunto de normas impuestas a los hombres que viven en sociedad. Pueden ser justas o injustas; y la justicia es un ideal, una abstracción. Por eso el Decálogo del Abogado impone el deber de luchar por el derecho, pero cuando exista conflicto entre el derecho y la justicia, se debe luchar por la justicia.

La Justicia es anterior y superior al Derecho. Éste es un sistema de normas obligatorias. De ahí la certeza del apotegma "La ley es dura, pero es la ley", empleado para indicar la obligatoriedad de una ley, aunque sea injusta.

El jurista Eduardo Pallares, en su obra Diccionario de Derecho Procesal Civil, dice que, dadas las diversas acepciones de la palabra justicia y los desmanes que se cometen en su nombre, algún poeta malicioso compuso este verso:

Y a propósito de esto, qué pobreza
La del mísero idioma castellano:
Justicia es la verdad y la pureza;
Justicia el alguacil y el escribano.
Y así cuando me oprima con fiereza
Fallo movido por proterva mano
Diré sin enfadarme y sin malicia
"Qué cosa tan injusta es la justicia".

Los escritores no se han puesto de acuerdo en cuanto a la figura conocida como la representación de la justicia. En la antigüedad helénica, la diosa Temis era la personificación de la justicia y se la representaba con una balanza y una espada en las manos y algunas veces con los ojos cubiertos por una venda para recordar la imparcialidad que conviene al juez.

Balanza, entre el bien y el mal

La Justicia no puede inclinarse ni a un lado ni a otro. De aquí que se la represente por una joven de aire severo, enteramente de frente, con larga túnica que llega hasta los talones para mostrar recato; sostiene una balanza que indica el equilibrio del bien y del mal, una espada de doble filo, para señalar que la justicia debe estar acompañada de la fuerza, y una balanza, que expresa la acción equitativa y reflexiva de la justicia. Este último emblema, junto con la venda en los ojos, ha venido a ser característico entre los artistas modernos que han representado a la diosa de la Justicia.

La más moderna representación de la Justicia la hallamos a la entrada del Palacio del Poder Judicial de Cancún. Magistrados, jueces civiles y familiares, secretarios, actuarios y demás personal de esos tribunales, más litigantes, vecinos y visitantes, contemplan admirados las seductoras formas de una mujer alada, con las plantas posadas sobre la cabeza de una serpiente, en la mano izquierda un libro, en la derecha una balanza cuyos platillos se perdieron durante el ciclón Wilma en octubre de 2005, y una venda que le cubre únicamente el ojo derecho.

La desnuda estatua llama poderosamente la atención por sus voluptuosas y subyugantes curvas. Salvo su menor altura, con sus rotundas formas femeninas nada tiene que envidiarle a la Diana Cazadora que embellece el Paseo de la Reforma en la capital de la República. Además, la figura, lejos de guardar el equilibrio bilateral que es otra de las cualidades de la Justicia, semeja dar los ágiles pasos de una alegre danza. Desde luego, la escultura se aparta de los símbolos que siempre han caracterizado las representaciones conocidas de la Diosa de la Justicia.

Según la comunicación que el Tribunal Superior de Justicia del Estado de Quintana Roo, presidido en ese entonces por el abogado veracruzano Joaquín González Castro, hizo circular el 27 de mayo de 1999, la descripción de la controvertida estatua dice así:

“La escultura denominada Justicia, obra de la reconocida artista veracruzana Edith Berlín, está inspirada en la idea de una nueva justicia, para el mundo que la humanidad desea vivir en el siglo XXI, de acuerdo con la visión creadora de su autora, quien la modeló con la apariencia de una bella, juvenil y bien dotada mujer alada, puesta de pie sobre una serpiente, representativa de la maldad que hay que combatir en todas partes, con la pierna derecha flexionada, manteniendo un libro abierto intitulado Lex en su siniestra y en su diestra una balanza en estado de equilibrio, con la especial característica de conservar un ojo descubierto, como una advertencia a quienes la contemplen de que La Justicia ya no será tan ciega como se ha pretendido presentarla históricamente, sino que permanecerá en actitud siempre vigilante en el Palacio de Justicia de Cancún, ciudad moderna y progresista”.

Todo sea por el progreso y la modernidad.

Mérida, Yucatán
piloescalante@hotmail.com