La Habana

Rengloncillos

Margarita Díaz Rubio
Foto: Afp
La Jornada Maya

Viernes 29 de noviembre, 2019

Tonterías cometidas por gente discreta; extravagancias hechas por personas sensatas; crímenes cometidos por hombres honrados: esas son las revoluciones, aseguraba Louis Gabriel Ambroise de Bonald, político y filósofo francés (1754 a 1840).

Se celebran los 500 años de la fundación de La Habana y para ello se han organizado fiestas, conciertos, discursos y visitas oficiales, incluyendo en ellas la de los reyes de España, que cruzaron el Atlántico para festejar a la ciudad que en otros tiempos fue la joya de su imperio y la llave que les abrió las glorias del nuevo mundo.

La historia oficial dice que todo comenzó en 1519, en una esquina de la bahía donde, entre lodo, se celebró la primera misa bajo la sombra de un árbol, y que el título que se le dio fue de San Cristóbal, pues era tradición para los españoles que los lugares que fundaban tomasen la denominación del santo que se celebraba cada día. La catedral de La Habana lleva el nombre del santo.

Cuba, el poderoso y próspero país que era la tierra de campesinos pobres olvidados por las fuertes divisiones sociales y la rampante corrupción, fue tomado bajo las riendas de Fidel Castro y por 60 años se ha convertido en un referente de críticas o elogios por todo el mundo debido al movimiento revolucionario convulsivo y a la multitud de cambios que le siguieron, a los que se les cuestiona su atípico modelo político al que tildan de respetar las libertades básicas y de los derechos humanos.

Estos rengloncillos no son para dar una cátedra histórica. Quienes hemos palpado los cambios que instauró Fidel Castro -que al triunfar la revolución entró a Cuba enarbolando una cruz para después instaurar el comunismo en la isla- hemos visto el fracaso de la revolución a través de la emigración dolorosa de sus habitantes.

Se pulverizó al país en esos años. El comunismo acabó con la libertad y con muchas otras situaciones. Lo hemos palpado.

Mérida, Yucatán
mardipo@prodigy.net.mx