Apicultores exigen ley para proteger a las abejas de plaguicidas y químicos tóxicos

El año pasado, sólo en la zona oriente de Yucatán, se dañaron más de 600 colmenas

Abraham Bote
Foto: Fernando Eloy
La Jornada Maya

Mérida, Yucatán
Lunes 2 de diciembre, 2019

¿Qué será de nuestras abejas?, se preguntan con cierta desesperanza apicultores mayas de la península de Yucatán, pues ven con resignación cómo mueren sus abejas y se afectan sus colmena por el empleo de plaguicidas y agroquímicos.

Apicultores que forman parte de la a Alianza Maya por las Abejas Káabnaalo’o, exigen que haya un ley que proteja a las abejas, ya que denuncian que cada año mueren cientos por el uso de plaguicidas y otros químicos en las fumigaciones aéreas que usan empresarios para sus cultivos.

El año pasado, sólo en la zona oriente de Yucatán, se dañaron más de 600 colmenas y este 2019 más de 250.

Marco Antonio Cupul Ku, apicultur de de Dzonot Carretero (Tizimín), precisó que de las 600 colmenas que se dañaron el año pasado, los dueños de 180 interpusieron demandas con las autoridades federales y estatales como la Sagarpa y Profepa, pero hasta el momento no han tenido respuesta, por lo que esta problemática sigue. En el presente año, 80 apicultores han interpuesto demandas por los daños a sus colmenas.

“Pedimos que se reduzca el uso de plaguicidas altamente tóxicos para las abejas y para los humanos, porque daña nuestra ambiente. Necesitamos voluntad política del presidente y de los gobiernos estatales para hacer una ley que haya que las abejas sean protegidas”, manifestó.

Ante esta situación, el gobierno tiene que tener voluntad política par hacer una ley que proteja a nuestras abejas, insistió. “Lo esencial viene del monte, de las flores, y es importante su cuidado, por ello esperemos que los gobiernos estatales y federales hagan algo para que esto pare”, sentenció.

A su vez, otra problemática que padecen los apicultores mayas es la deforestación “que acaba con todo”, y ésta es promovida por los megaproyectos que se desarrollan en la península. Al año, estimaron, se deforestan 52 mil hectáreas de montes y selvas únicamente en los tres estados que conforman la península.


Centro de acopio

Por otro lado, externaron su preocupación sobre las declaraciones que hizo el presidente, Andrés Manuel López Obrador, en su reciente visita a Yucatán, donde anunció la construcción de un centro de acopio de miel y distribución de azúcar, pues afirmaron que un centro de acopio no es la solución a las problemáticas antes mencionados, lo que se necesita es mirar a las abejas y a la apicultura de una manera integral, indicó Leydi Pech Martín, apicultora de Hopelchen, Campeche y exigió la participación de los apicultores y organizaciones en el diseño de los programas y políticas públicas.

“Nuestra preocupación radica en que sigue sin entenderse que el trabajo realizado por nosotros es una actividad integral que involucra cultura, economía, sociedad y medio ambiente, por ello, tenemos la certeza de que si bien, tanto la empresa social gubernamental como la distribución de azúcar son acciones que no perjudican esta actividad, de ninguna manera resuelven la grave problemática que enfrentan las abejas y nuestra forma de vida, ya que las actividades de la meliponicultura y la apicultura van más allá del enfoque meramente económico con el que los gobiernos estatales y nacionales han abordado estas actividades”, subrayó.

Eduardo Moo Pat, de Felipe Carrillo Puerto, dijo que ya en el estado existen varios centros y empresas de acopio, “¿por qué crear una más? eso nos inquieta y preocupa”, indicó. También manifestó que se realizará pronto un censo de apicultores que sólo contempla a Campeche, olvidándose de Quintana Roo y Yucatán, lo que consideran es una injusticia.

Ante esta situación, han enviado una serie de exigencias al gobierno federal donde piden que se prohíba o reduzca el uso de plaguicidas; poner un alto a la deforestación de las selvas; apoyar programas de capacitación e investigación; la creación de una comisión especial para la incidencia y manejo sustentable de las abejas; la participación activa de los apicultores en el diseño y monitoreo de las políticas públicas; combate frontal, tanto en México como en los principales países importadores de nuestra miel, en contra de las mieles adulteradas y falsas fabricadas en el extranjero y que atentan contra la autenticidad de la miel 100 por ciento natural que nosotros producimos y exportamos; una declaración de moratoria contra megaproyectos agroindustriales, eólicos, solares y mega granjas, que afectan al medio ambiente, a la vida de las comunidades y a la apicultura, así como para la extracción indiscriminada de agua del subsuelo para actividades agropecuarias e industriales; fortalecer la organización integral de apicultores y meliponicultores a través del apoyo directo y decidido a las organizaciones de pequeños productores que son los que producen el 100 por ciento de la miel de la península, para asegurar la comercialización los productos de la colmena a precios justos, incrementando su consumo por los mexicanos, mediante compras gubernamentales.