Megaproyectos, inciden en procesos migratorios, afirma Ecosur

Raúl Benet, manifestó que lo que se vende como bienestar y progreso provoca desigualdad

Texto y foto: Rosario Ruiz
La Jornada Maya

Bacalar, Quintana Roo
Lunes 2 de diciembre, 2019

Los megaproyectos, entendidos como intervenciones públicas o privadas en una comunidad, inciden directamente en los procesos migratorios: por un lado la expulsión de las personas que habitan el lugar donde se asientan y, por otra, la llegada de nuevos pobladores atraídos por la oferta de un mejor trabajo, señaló Sergio Prieto Díaz, catedrático del Colegio de la Frontera Sur (Ecosur) en Campeche.

En este punto coincidieron Sergio Madrid, del Consejo Civil Mexicano para la Silvicultura Sostenible, y el periodista Raúl Benet, para quienes en ocasiones, lo que se vende como bienestar y progreso, afecta los derechos de las comunidades y su patrimonio, por lo cual hay que cuidar este delicado equilibrio para que no se convierta en otra fuente de desigualdad y pobreza.

Los tres formaron parte de las conferencias del eje académico del Primer Encuentro Cultural de la Frontera Sur Sur.Real 2019, Prieto Díaz con la ponencia De la frontera sur de México a la región transfronteriza centroamericana, y Madrid y Benet en la conferencia conjunta El avance de los megaproyectos en la península de Yucatán”.

Para el catedrático de Ecosur, las migraciones, en muchos de los casos, son forzadas por la desigualdad económica y los polos donde se gestan nuevos proyectos sin duda serán imanes de personas que buscan una mejor calidad de vida.

“El espacio fronterizo de México con Centroamérica ha sido un espacio que históricamente se ha construido por migraciones. A pesar de ese tránsito histórico, en los últimos tiempos se ha hecho más complejo por la política migratoria marcada desde Estados Unidos. La migración centroamericana en la región no es nueva pero ahora se tienen llegadas desde países que antes no se veía: africanos, asiáticos... una multiplicidad de países que llegan de forma numerosa y bajo diferentes modalidades, es decir, ahora viajan familias enteras, cuando antes eran mayormente individuos”, explicó.

Señaló que en el caso del Tren Maya, megaproyecto que pasará por cinco estados del sureste y península de Yucatán, considera que aún falta información, lo que provoca especulaciones, además de que tiene fuertes implicaciones en tema de movilidad y migración; “lo que es seguro es que la gente se va a desplazar, muchos que viven cerca o sobre los lugares donde va a pasar el ferrocarril tendrán que movilizarse”.

Sobre la idea de hacer polos de desarrollo o “mini ciudades” de hasta 50 mil habitantes, mencionó que estos proyectos conllevan un proceso de redistribución poblacional, además incorporan la dimensión de la movilidad para personas de otros países pues se estima que habrá empleo para migrantes.

Determinó que no ha sido estimado el impacto cultural o identitario, pues “esa folclorización de la cultura maya va a implicar un ingreso económico para esa persona que venda su cultura como un atractivo turístico más”.

En la península

Sobre la cuestión económica, el periodista Raúl Benet, colaborador de Aristegui Noticias, manifestó que muchas veces lo que se vende como bienestar y progreso provoca una mayor desigualdad y pobreza y puso el ejemplo de los salarios, que llegan a ser iguales o menores en los lugares donde son construidos estos proyectos.

Resaltó la lucha por los derechos de las comunidades y de su patrimonio, haciendo ver la importancia de que los dueños de la tierra estén conscientes del valor real de sus predios y no los abaraten.



Sergio Madrid, por su parte, comentó sobre la transición de la propiedad social a la privada, y destacó que en el caso de la península de Yucatán, el 54 por ciento del total de la tierra estatal está en manos de los ejidos. Son 279 en la entidad, que representan 2.7 millones de hectáreas. En Yucatán, ese porcentaje es del 51 por ciento, y en Campeche, el 50.

Los principales megaproyectos desarrollados en la zona han sido de porcicultura, eólicos y fotovoltaicos, además de hoteleros. Quintana Roo lidera en expansión hotelera, seguido de Yucatán y Campeche. Asimismo, la península ocupa el primer lugar en pérdida de la cubierta forestal, teniendo Yucatán una pérdida del 2.14 por ciento, Campeche del 2.07 y Quintana Roo, 2.05.

Un estudio de Edward Ellis del año 2015 recopila que entre 2001 y 2013 los tres estados sumaron 971 mil hectáreas perdidas por deforestación, el 50 por ciento de estas para dedicarlas a la ganadería.

En cuanto a las descargas de aguas residuales, de las que gran parte va a parar al subsuelo, enumeró que los principales responsables son Pemex, las cementeras e inmobiliarias.

Los estados peninsulares, destacó, están rezagados en cuanto al número de plantas de tratamiento de aguas residuales, pues mientras en otros estados del país hay más de 200 por entidad, en Quintana Roo hay 36, en Yucatán 35 y en Campeche, 33.

Ambos expositores alertaron sobre el proceso de desruralización que tiene lugar en muchas zonas del país, particularmente en la frontera sur y criticaron la falta de apoyo gubernamental hacia el pequeño empresario o productor local, pues mientras éste debe solventar más de 40 trámites en promedio para abrir un negocio, el capital privado de grandes firmas recibe todo tipo de facilidades.