Tren Maya, oportunidad para abatir rezagos

Las reacciones de participantes en Xhazil no fueron diferentes a las otras 14 sedes

Francisco J. Rosado May
Foto: Twitter @TrenMayaMX
La Jornada Maya

Martes 3 de diciembre, 2019

Transcurridas alrededor de 20 intervenciones de autoridades agrarias, municipales o tradicionales, durante la jornada del 30 de noviembre en Xhazil, Felipe Carrillo Puerto, para la consulta indígena sobre el tren maya, escuché una persona a mi lado decir: “qué lástima que casi todas las intervenciones fueron para pedir que se atiendan problemas que tienen las comunidades y no para solicitar información o presentar una visión de desarrollo para sus comunidades”.

Las reacciones de los participantes en Xhazil no fueron diferentes a las otras 14 sedes del ejercicio. Los reportes que diversos medios publicaron después de la jornada de la etapa informativa que sobre el proyecto de desarrollo tren maya se hizo el 29 y 30 de noviembre, en Chiapas, Tabasco, Campeche, Yucatán y Quintana Roo, coinciden en la misma tendencia: la enorme mayoría de intervenciones fueron para señalar los grandes rezagos y problemas que enfrentan las comunidades que tendrían el beneficio directo o indirecto del Tren Maya.

No debería sorprender esa reacción. Y no es porque en las comunidades indígenas no exista visión de desarrollo para sus descendientes y para los hijos de sus hijos.

Pero la forma de abordar esa visión de futuro pasa por etapas, y lo primero es el resultado de varios factores, los cuales sin tener que priorizarlos, incluyen los siguientes.

El ejercicio de consulta para un proyecto de desarrollo, está haciendo visible enormes rezagos que ya deberían haber sido resueltos si las políticas públicas fueran eficaces y con muchísima menor corrupción. Estos rezagos, en materia de mantenimiento de carreteras, pago de derechos de vías, atención adecuada a la salud, educación y empleo, incluyendo la falta de veracidad de información que la SCT tiene en su señalética, etc., están afectando enormemente la supervivencia de la población en comunidades indígenas. Entre líneas, las comunidades están diciendo, “bienvenido el proyecto del Tren Maya si y sólo si se atienden adecuadamente nuestros rezagos”.

Las intervenciones fueron respetuosas, quizá con algún dejo de burla en muy pocos casos. Las autoridades locales aprovecharon la presencia de representantes de alto nivel de las diferentes dependencias del gobierno federal para hacer sentir sus necesidades una vez más; en reiteradas ocasiones se mencionó que no desean que el tren sea otro de los proyectos mal llevados a cabo y sin una participación real ni beneficios para las comunidades indígenas.

Imaginemos un escenario en el que el proyecto del Tren Maya no toma en cuenta el entorno social y económico, después de consultas públicas y manifestaciones claras de necesidades. Sería un escenario de perder-perder para todas las partes. No podemos, no debemos, en el contexto del gobierno federal actual, dejar de hacer la tarea para evitar este escenario. Una adecuada atención a las palabras y mensajes detrás de cada intervención, por parte de conocedores, encontraría la visión de desarrollo que las comunidades desean para ellas mismas. Y eso es precisamente lo que se busca en esta consulta, ahí está la respuesta a la persona que escuché en Xhazil y que seguramente en las otras 14 sedes alguien dijo lo mismo.

Otro elemento visible, en pocos casos, es la inercia construida en forma planificada o no, en la que se puede entender el comentario que se menciona al principio de esta entrega. ¿Cuándo se había llevado a cabo un ejercicio de consulta como el que estamos atestiguando para el Tren Maya? La apertura para la participación en la consulta es inédita. Si bien es un proceso bastante complejo, se fortalece la participación ciudadana y el concepto que considera a los indígenas y sus comunidades como sujetos de desarrollo.

No es difícil pensar en proyectos pasados donde la participación era una simulación, o una imposición. Por supuesto que los muchos, demasiados, años de prácticas de simulación hacen que la audiencia sea incrédula, o poco participativa, o escéptica, o apática. A nadie le conviene este tipo de audiencia.

La combinación de gobierno fuerte con población pasiva no puede mover al elefante. Por otra parte un gobierno pasivo con población pasiva, conlleva directamente a profundizar el subdesarrollo. Necesitamos gobierno fuerte y población con fuerte participación, porque la probabilidad de inestabilidad social aumenta en la medida que tengamos un gobierno débil y una población con fuerte participación.

Curiosamente la consulta para el proyecto de desarrollo tren maya coincide con el primer año de gobierno de AMLO. Nadie duda que este gobierno mantiene un enorme respaldo social, pero tampoco nadie duda que nuestro país es un elefante que necesita moverse y caminar, que los síntomas de reumatismos que presenta se explican por la corrupción y por el deseo de mantener prebendas y malas prácticas, como violaciones a derechos humanos, falta de respeto a la ley, abuso de autoridad, etc.

Las inercias también son parte de las reumas nacionales. El hecho que nuestro país esté haciendo un enorme esfuerzo para que la consulta indígena para el proyecto tren maya sea apegado al Convenio 169 de la OIT, forma parte de un proceso mucho más grande, romper inercias, inducir la participación y la apropiación del concepto de sujetos de derecho. Pero, el proceso debe cuidar que el gobierno ofrezca educación de calidad para aprovechar el potencial de conocimientos y recursos en comunidades indígenas, para que los proyectos grandes tengan un respaldo de personal local con alta formación, conocedores de su cultura, identidad, y conscientes de la necesidad de visión de futuro sostenible.

Atender rezagos es clave para tener la combinación de gobierno fuerte y sociedad fuertemente participativa. Entonces no se equivocaron las autoridades indígenas al señalar los rezagos que tienen en sus comunidades y pedir su atención. ¿Podemos lograrlo?
P.D. Ojalá la presentación de información hubiera sido mejor diseñada, no tan académica.

Quintana Roo
fjrmay@hotmail.com