Entre ferias te veas

Hace falta una razón para que los libros sean comprados: el gusto por leerlos

Óscar Muñoz
Foto: FIL Guadalajara
La Jornada Maya

Jueves 5 de diciembre, 2019

En estricto apego a lo semántico, feria indica “mercado que se celebra al aire libre en unas fechas determinadas y en el que se compran y se venden todo tipo de productos, especialmente agrícolas y ganaderos”. Un caso ejemplar de esta definición de feria lo ocuparía la de Xmatkuil en Yucatán. Sin embargo, desde los últimos tiempos, la feria ha ampliado su concepto y ha incluido otros productos, como los industriales, los enseres del hogar, las artesanías y hasta libros, como la Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil (Filij).

El problema en estos tiempos es que, para acudir a las ferias, se requiere llevar “feria”, y la gente carece de ella. Es cierto que las ferias representan un detonante importante para la economía del país y la región, pero sin dinero la feria queda como un escaparate de productos que ahí se quedan. No es suficiente que se informe de la cantidad de visitantes a las ferias, que es lo que los organizadores señalan siempre como logros. Nunca se sabe bien a bien cuánta derrama económica dejó tal o cual feria.

Ante esta situación, las ferias han acudido al espectáculo y el entretenimiento para lograr que acudan cientos de visitantes por el tiempo en que dura cada evento. En el caso de la feria ganadera y agrícola de Xmatkuil, son contratados cantantes que llenan los espacios y, en el caso de la Filij, son realizados encuentros, talleres, funciones de títeres, presentaciones de libros, cuentacuentos y otras acciones afines. Con ello, las ferias se ven reducidas a los espectáculos y los entretenimientos organizados.

Por ello y por los nuevos tiempos, será importante que las ferias sean refrescadas con nuevas estrategias de promoción de los productos que son ofrecidos al público, aunque más relevante será que, dentro de estos eventos, los servicios ofrecidos sean acordes con las nuevas necesidades ciudadanas con miras a una verdadera transformación. La Filij, por ejemplo, tendrá que promover, más que los productos editoriales que le interesa vender a la Cámara de la Industria Editorial, procesos que giren en torno del fomento de la lectura en las nuevas generaciones. Si los niños se llevan el gusto por leer, a la larga serán importantes consumidores de libros.

En el caso de la Feria Internacional de la Lectura Yucatán (Filey), ésta se ha visto obstaculizada por ella misma para promover el proceso lector, ya que se trata de una fiesta de la lectura. Y por ello se ha visto siempre reducida a ser una feria del libro como muchas otras. Esta feria resultaría muy satisfactoria si, más que promover productos editoriales (que no está mal), es impulsado el fomento a la lectura entre niños, jóvenes y adultos. Una feria como ésta debería apostar por la lectura más que por los libros.

Luego entonces, se requiere repensar las ferias, principalmente aquellas que giran en torno de los libros, como la Fiilij, y de la lectura, como la Filey. Apostar por los procesos y las estrategias de fomento de la lectura aseguraría, sin lugar a dudas, la adquisición de libros. Los productos ahí están en las ferias, pero hace falta una razón por la que sean comprados: el gusto por leerlos.

Mérida, Yucatán
oscarmunozglez@gmail.com