A un año de la 4T, la educación no avanza

¿Qué harán las escuelas de educación básica?

Óscar Muñoz
Foto: Cuartoscuro
La Jornada Maya

Miércoles 18 de diciembre, 2019

No cabe duda que el sector educativo del gobierno federal no ha logrado avanzar en los ajustes necesarios en varios aspectos. Si bien la 4T logró echar para atrás a la mal llamada reforma educativa de Peña Nieto, las bases del sistema han quedado sin un soporte pedagógico sustentable. Una vez que ha dejado de operar el enfoque anterior del sistema educativo, ha sido necesario que éste sea suplantado por una orientación más adecuada para la 4T. Sin embargo, después del primer año de nuevo gobierno federal, aún no se nota esta suplantación, es decir, un enfoque educativo necesario para distinguir la mal llamada reforma educativa de una nueva reforma que permita la cuarta transformación del país.

Hace unos días, durante la ceremonia de entrega de los premios nacionales de arte y literatura de este año, la académica Concepción Company, quien fue galardonada en el área de Lingüística y Literatura, apuntó con gran tino la situación de la educación nacional hasta el momento. Además de lamentar la incertidumbre que existe en las instituciones culturales y educativas, cuestionó la calidad de la educación pública nacional y el hecho de abandonar la evaluación escolar.

Habrá que reconocer que el sistema de evaluación educativa que incluía la mal llamada reforma educativa tenía ciertamente un sentido punitivo. Sin embargo también habrá que aceptar que todo sistema educativo requiere de un sistema que evalúe el rendimiento escolar para conocer bien los aspectos que deben ser reforzados y la manera de subsanarlos, y sin que ello repercuta en la dimensión laboral de los docentes. Un sistema educativo sin evaluación terminaría la simulación y, lo peor, no permitiría el desarrollo del propio sistema.

La Nueva Escuela Mexicana

De regreso a la ausencia de una contrarreforma educativa, será necesario diseñarla cuanto antes sea posible. El país no puede esperar a que la Secretaría de Educación Pública (SEP) piense mucho qué hacer para resolver esta ausencia. Apenas unos días atrás, el Instituto Politécnico Nacional (IPN) y la Universidad Pedagógica Nacional (UPN) firmaron un convenio de colaboración para sumar esfuerzos y capacidades para abatir el rezago educativo, económico y social de la nación. Durante el acto protocolario de la firma de este documento, el titular de la SEP señaló que, en el marco de la Nueva Escuela Mexicana, las instituciones públicas involucradas en el convenio “trabajan en la construcción de bases sólidas para asegurar la calidad, en el fortalecimiento de la enseñanza-aprendizaje que dote a los estudiantes de competencias relevantes para incrementar su participación en el sector productivo”.

Al parecer, la Nueva Escuela Mexicana es el concepto con el que se pretende distinguir el sistema educativo de este gobierno del anterior. Aunque no será suficiente con tener a la mano un concepto aún vacío, si se considera que las instituciones firmantes de dicho convenio apenas emprenderán los trabajos encomendados. El objetivo principal de lo convenido será la revisión de los contenidos de los programas de estudio de educación básica y de los libros de texto gratuitos, labor que les llevará un largo tiempo.

Pero revisar simplemente los contenidos educativos no puede ser todo. Habrá que elaborar una propuesta de nuevos contenidos para los programas y los libros de texto, de todos los grados de educación primaria y secundaria y de todas las asignaturas que integran los planes de estudio. Después de contar con los nuevos contenidos, habrá que incorporarlos en el nuevo enfoque que será requerido y con las orientaciones pedagógicas más adecuadas para la integración de los nuevos planes de estudio y los programas, así como los nuevos libros de texto gratuitos. Y para todo ello, serán necesarios algunos años.

Así que, al parecer, no será pronto que el país cuente con una nueva reforma para el sistema educativo de la 4T. Entonces, ¿qué harán las escuelas de educación básica en tanto la SEP cuente con el rediseño del sistema educativo nacional? ¿Y qué harán los sistemas estatales de educación? ¿Seguirán operando las escuelas primarias y secundarias como si nada hubiera sucedido, como si nada fuera a ocurrir? Los gobiernos estatales, como el de Yucatán, tendrán que hacer algo al respecto, sin que ello signifique violar el acuerdo federal. Tal vez si comienzan a trabajar con los docentes sería una gran oportunidad.

Mérida, Yucatán
oscarmunozglez@gmail.com