Del paraíso al cielo

Histórico porque El Cielo cobijó a vinos ganadores

Margarita Robleda Moguel
Foto: Archivo
La Jornada Maya

Miércoles 17 de diciembre, 2019

Gustavo Ortega Joaquín dejo el paraíso de Cozumel y brincó de península a península hasta llegar al Valle de Guadalupe en 2013 para fundar El Cielo, la empresa vinícola que más pareciera cometa por su fuerza de despegue.

Sus vinos comenzaron a ganar premios apenas salieron al mercado. Él dice que está convencido de que hacer las cosas bien tiene consecuencias favorables. En este caso se conjuntaron: la elección del sitio; el Valle de Guadalupe se encuentra en la latitud 32 del meridiano mundial de los vinos, la selección del enólogo Jesús Rivera originario de la zona, enamorado de su profesión y la visión y decisión de Gustavo por producir vinos de calidad.

Para los neófitos en la materia, como yo, les comparto lo que descubrí de este mundo apasionante del placer de los sabores; y es que los Olmecas (1200-400 A.C.) ya conocían del cultivo de vides silvestres y las utilizaban para hacer una bebida a la que agregaban otras frutas y miel; aun hoy, en algunos lugares, se hacen vino de acahul con uvas y frutas silvestres.

Y fue tras el descubrimiento de América en 1492 que se inició la importación de barricas con vino europeo para satisfacer las necesidades de los nuevos pobladores y poco tiempo después, llegaron los sarmientos y semillas para poder producir, en el Nuevo Mundo, los añorados vinos.

El consumo y comercialización del vino fue incrementándose velozmente en los nuevos territorios. La Iglesia requería vino para la celebración de sus misas, así que fueron los jesuitas y después los franciscanos los que llevaron vid, junto con sus misiones, a Querétaro, Coahuila, Puebla, Aguas Calientes y Baja California hasta a el conocido Valle de Napa.

Fue en 1531 cuando Carlos V, dio la orden de que todo navío que se dirigiese a la Nueva España habría de llevar viñas y olivos para ser plantados. Sin embargo, en 1595, dado que la viticultura resultó ser tan prolífera, la corona española, temerosa de la competencia, prohibió la siembra de nuevos viñedos en sus colonias americanas.

En días pasados, El Cielo organizó una cena que denominó histórica por la conjunción de vinos producidos por ellos premiados a nivel nacional en este 2019 como el “Gran Oro” para Capella, vino de la casa del restaurante del Mesón de la Luna, en Mérida Yucatán y el “Premio Mundial Revelación” al vino Caipirinha del restaurante con ese nombre en la CDMX, entre otros.

Cena histórica por el maridaje que organizó la sommelier Gina Estrada entre los nueve tipos de vinos ganadores y las extraordinarias propuestas de los chefs que propiciaron la explosión de sabores en los paladares presentes.

Histórico porque El Cielo cobijó a vinos ganadores de otras casas vinícolas para reconocer su esfuerzo y afianzar alianzas solidarias que impulsen el compromiso de producir vinos de alta calidad que consoliden el lugar de México en el mapa mundial del buen vino.

Por cierto, el restaurante del hotel del Cielo tiene comida fusión entre las dos penínsulas: huevos motuleños u omelete de langosta.

Sólo nos queda decir: ¡Salud!

margarita_robleda@yahoo.com