Falleció Juan Tovar, autor que replanteó la dramaturgia mexicana moderna

Sus obras reflejan su interés en la historia de México, la cual abordó sin condescendencia

Carlos Paul
La Jornada Maya

Ciudad de México
Lunes 23 de diciembre, 2019

Considerado uno de los dramaturgos mexicanos contemporáneos más destacados, con un vasto corpus dramatúrgico, el cual integra obras históricas, farsas de la actualidad política, metáforas sobre el arte y los sueños, así como comedias amorosas, el también narrador, traductor, guionista y docente Juan Tovar (Puebla, 1941) falleció este domingo a los 78 años, informó la Secretaría de Cultura federal, por conducto del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (Inbal).

De acuerdo con la institución, sus restos serán velados hasta este lunes en su casa de Tepoztlán, Morelos.

Juan Tovar contribuyó a replantear la dramaturgia mexicana moderna de la década de los años 70 y 80, como un teatro contestatario que revisa la historia de México sin condescendencia.

Tuvo de maestros a figuras como Juan José Arreola, Luisa Josefina Hernández, Emilio Carballido y Ludwik Margulles, quienes aun con sus diferencias estéticas reconocían el talento de Juan Tovar, cuya creatividad enriqueció la escena nacional con obras que mantienen su vigencia, entre ellas Las adoraciones, Manga de clavo, La madrugada, El destierro y Horas de gracia.

Carezco de todo certificado de estudios, pero eso no me hace escritor autodidacta, porque maestros he tenido, declaró en cierta ocasión el reconocido dramaturgo.

En charla con La Jornada, el también dramaturgo Flavio González Mello recuerda que Tovar se inició en la narrativa con cuentos y novelas.

“Tardó en escribir teatro hasta que le agarró el modo, cuando encontró en las grabaciones de las voces de algunos villistas sobrevivientes esa forma de diálogo teatral. La madrugada fue su primera obra. A partir de ahí tiene distintas piezas con temas históricos.”

González Mello realizó el prólogo del primer tomo del teatro completo de Juan Tovar, que publicó el Fondo de Cultura Económica. Sin embargo, la publicación del segundo volumen está parada desde hace tres años, por los vaivenes de las administraciones, lo cual es un gran pendiente.

Tovar, continúa Mello, es heredero de Rodolfo Usigli y Jorge Ibargüengoitia, por los temas históricos y por ser antisolemne.

Manga de clavo es una obra corrosiva y divertida sobre Antonio López de Santa Anna, cuya referencia política es una caricatura de los excesos del ex presidente José López Portillo.

Su interés por la historia del país se ve reflejado también en Las adoraciones, una de sus obras teatrales más reconocidas y vigentes en el contexto de los 500 años de la Conquista de México-Tenochtitlan, “una paráfrasis de Hamlet”.

De acuerdo con la investigadora Claudia Gidi, de la Universidad Veracruzana, “para el creador escénico Ludwik Margules, director en su momento de la puesta en escena, el texto de Tovar es rebelde; protesta contra la aniquilación de una cultura por otra.

“Es también una exploración de las raíces de lo que somos ahora, una mirada a un pasado en el que la lucha entre dos visiones radicalmente diferentes dejó una huella ardiente en nosotros y dio como resultado más que una mezcla una contradicción viva.

La obra explora la condición del héroe ubicado en el choque de dos mundos, que tiene que decidir, y cualquier decisión que tome lo condena.

Pero su sentido más actual reside en que al hundir sus raíces en el pasado se proyecta hacia un ámbito más vasto hasta adquirir una dimensión simbólica de la inestable condición humana, de la fragilidad del destino de los hombres y la falta de respuesta de los dioses.

Horas de gracia, estrenada en 2010, cuyo protagonista es Agustín de Iturbide, primer emperador de México, fue puesta en escena por la Compañía Nacional de Teatro.


Hombre honesto y franco

En su momento, en charla con La Jornada, el propio autor explicó su forma de comprender el pasado y el presente del país. “Más que la Independencia y la Revolución se conmemoran dos intentos para construir un país, los cuales no han dado resultado.

Más que un país, lo que el movimiento revolucionario construyó fue un Estado que funcionó durante 70 años; de repente concluyó (con la llegada al poder de la derecha y el régimen presidencial de Vicente Fox); entonces, fue muy fácil decir que ya no somos un gobierno revolucionario, ahora somos uno reaccionario.

Tovar fue víctima de la censura en dos ocasiones. La primera, cuando la Dirección de Difusión Cultural de la Universidad Nacional Autónoma de México le negó de manera verbal la puesta en escena de una obra, con el argumento de que no se podía hablar bien de Victoriano Huerta ni mal de Plutarco Elías Calles. La segunda se dio durante la administración de Margarita López Portillo, hermana del ex presidente, cuando estuvo al frente de la Dirección de Radio, Televisión y Cinematografía. En esa ocasión, al dramaturgo poblano se le había asignado la realización del guion para la cinta que hablaría de Antonieta Rivas Mercado; sin embargo, la funcionaria pidió que la historia fuera abordada por un cineasta español o francés; así fue que Carlos Saura asumió la dirección del filme.

Juan siempre decía lo que pensaba, sin hipocresía ni gentileza artificial. Era muy honesto y franco, lo que quizá le valió tener pocas amistades, pues decía las cosas que pensaba. Por otro lado, tenía un temperamento un poco misántropo. Sin dejar de escribir, discreto, alejado de los reflectores, del gremio teatral, de los brindis de estreno y las develaciones de placa; ajeno al ascenso y caída del teatro posmoderno, posdramático y de otras posmodas, comenta González Mello.

Todavía hay muchas obras inéditas por estrenar de Juan Tovar, destaca Mello. “Por ejemplo, la obra Espinazo, sobre Plutarco Elías Calles”. Prácticamente, abordó en teatro la vida de las figuras históricas más importantes del país, como si fuera un gran mural, desde lo prehispánico, la Independencia y la Revolución hasta figuras y hechos contemporáneos, como el movimiento estudiantil de 1968, Carlos Salinas de Gortari y el zapatismo.

Juan Tovar fue un culto profesor y probablemente uno de los mayores conocedores de teoría dramática. Como traductor, abordó a autores como William Butler Yeats, Gerald Manley Hopkins, Jan Kott, Kakuan, Thomas Middleton y William Rowley.