¿Quiénes son los parásitos de Parásitos?

Una película que será parte del cine de culto moderno

Katia Rejón
Foto: Afp
La Jornada Maya

Lunes 13 de enero, 2020

Parásitos (Corea del Sur, 2019) se estrenó hace apenas unos meses y la crítica internacional ya la califica como una película que pasará a la historia como clásica y de culto. Su director, Bong Joon-ho, nos ha regalado antes otros filmes como Okja (Estados Unidos- Corea del Sur, 2017). El pequeño detalle de que el cineasta haya estudiado sociología es evidente en la construcción de dramas y personajes complejos, en tramas pertinentes y actuales.

Un parásito es un animal o vegetal que se alimenta de otro, debilitándolo sin llegar a matarlo. Y en un principio podría parecer evidente que la familia Ki se comporta como uno: en la primera escena aparecen los cuatro (madre, padre, hija e hijo) en una tarde cualquiera en su casa subterránea de Seúl, robándole la señal de Wi-fi a los vecinos de arriba.

La metáfora se hace aún más obvia cuando a partir de la contratación del hijo mayor, Ki-woo, como maestro de inglés en la casa de los Park una familia de clase alta, los Ki se las arreglan para irse todos a trabajar a la misma.

Aunque la división de clases es un tema sumamente abordado en el cine, con sus matices del neoliberalismo y capitalismo contemporáneos, las motivaciones y construcción de los personajes son tan difusos en términos de moral que es imposible una lectura maniquea. Ni la familia Ki corresponde al estereotipo de pobres pobres, ni la familia Park son, del todo, gente desalmada.

De hecho, si algo los diferencia además de las clases sociales es que la familia Ki-taek es astuta y cínica, y los Park son unos bobos con suerte, obsesionados con Estados Unidos. El filme está lleno de contrastes no sólo en la relación de las familias y cómo viven de formas tan distintas la cotidianidad, por ejemplo una lluvia que para los Park es el regalo de una mañana fresca para hacer una fiesta improvisada, para la otra familia es una catástrofe.

También vemos estos contrastes en la carga de emociones que genera en los espectadores. Parásitos es una comedia negra de suspenso, y en efecto el guión coescrito por el director y Jin Won Han propicia risas, crítica social, y una cadena de situaciones impredecibles que transmiten desesperación y enganchan de principio a fin.

Es en la segunda parte de la película, después de encontrar el secreto que habita en la casa de los Park, cuando la metáfora de Parásitos se vuelve más profunda. Las consecuencias fatales de todo lo que sucede en el universo de la película -las propias acciones de la familia supuestamente parásita y de las condiciones sociales en las que se enmarcan- recaen desequilibradamente sólo en los Ki.

Ki-taek, el padre, se da cuenta en el momento más crítico que la peor desgracia de los de abajo, los que huelen siempre a subte, puede ser indiferente para los de arriba. Su vida fuera del trabajo es indigna pero dentro de él también lo es. Ese brevísimo instante cuando el señor Park se tapa la nariz para no oler a uno de los personajes nos recuerda que lo más doloroso de la desigualdad es que quienes concentran la riqueza en el mundo lo hacen a costa de una gran mayoría. Los ricos dependen de otros, como parásitos, y los debilitan sin matarlos -aunque se maten entre ellos.

Además, en el sentido estético, cuadro por cuadro, la película es una fotografía hermosa, con la mirada del cinefotógrafo Kyung-pyo Hong las escenas de la casa de los Park -donde ocurre la mayor parte de las acciones, son de una arquitectura exacta, reforzada con una edición de música que acentúa los momentos más dramáticos y de suspenso.

Parásitos es la prueba de que hay todavía grandes obras maestras y películas de culto por nacer y el año pasado fuimos testigo de ello. En los Golden Globe, tras ganar el premio como Mejor Película Extranjera, el director Bong Joon-ho dijo: “Una vez que superes la barrera de subtítulos de una pulgada de alto, se te presentarán muchas más películas increíbles. Creo que sólo usamos un idioma, el cine”.

Ser “la primera película surcoreana que...”, en varios premios y plataformas, trae consigo la promesa de que el cine de todo el mundo, con historias y lenguajes distintos, está abriendo la puerta de un edificio subterráneo donde suceden cosas inquietantes de las que no nos enteramos. Y de que las siguientes películas maravillosas no tengan que encerrarse en categorías como ‘Extranjera’, sino simplemente ser las mejores.

Mérida, Yucatán
katia@memoriasdenomada.mx