Los cinefotógrafos somos como magos, ya que creamos ilusiones: Rodrigo Prieto

En entrevista con 'La Jornada', habla sobre su tercera nominación al Óscar

Juan José Olivares
Foto: Cuartoscuro
La Jornada Maya

Ciudad de México
Martes 14 de enero, 2020

El cinefotógrafo Rodrigo Prieto es un mago, en el sentido que éstos usan trucos para crear una fantasía, y eso fotografía el cine: la ilusión, dice en entrevista con La Jornada tras ser postulado ayer por su trabajo en El irlandés, de Martin Scorsese.

Es la tercera vez que la academia estadunidense de cine considera al mexicano. En 2006 buscó la estatuilla por primera vez gracias a Secreto en la montaña, de Ang Lee. Con su compatriota Alejandro González Iñárritu hizo Babel y después Biutiful. Scorsese lo contrató para El lobo de Wall Street y con Ben Affleck estuvo en Argo. Oliver Stone lo reclutó en Wall Street: Money Never Sleeps y Pedro Almodóvar lo llamó para Los abrazos rotos. En 2017 fue nominado por segunda ocasión al Óscar por Silencio, también de Scorsese.

¿Se debe tener una conexión metafísica con un realizador de la altura de Scorsese?
Tienes que estar muy conectado. Pero lo más importante es escuchar atentamente. Había veces que Martin decía cosas aparentemente casuales, pero en las que había claves importantes que debía poner atención. Por ejemplo, cuando estábamos en promoción de Silencio, nos estaban tomando una foto juntos, y en ese momento me mencionó algo: ‘cómo será hacer que una película que tenga la sensación de home movie pero que no se viera granulosa y como con cámara en mano; que no parezca imagen de formato Super 8’. Ese breve comentario se me quedó grabado y con base en ello diseñé un look para las distintas épocas.

Prieto asegura que realizó un estudio previo sobre la ciencia del color con expertos del tema para “crear algo distinto para cada escena; todo eso fue con base en los breves dichos coloquiales de Scorsese.

Entonces, la clave escuchar y tomar todo en serio y, a partir de ahí, que venga tu creatividad y posteriormente, tu propuesta.

Rodrigo esperaba esta nominación luego de que “fui postulado por la Asociación Estadunidense de Cinefotógrafos y por los premios británicos Bafta.

Los que votan son los especialistas en cada rama, por lo que tengo confianza. Pero por ahora tomo la vida un día a la vez, y hoy me toca celebrar la nominación.


Filmación extenuante

Prieto sabe de la importancia del cinefotógrafo en una producción. “Es el responsable de captar lo complejo de una cinta. La cámara de cine es la síntesis del trabajo de todos los involucrados, de todos los departamentos. Se trata de una responsabilidad enorme, porque captura no sólo la actuación, sino el set, los vestuarios, los detalles... todo el esfuerzo del equipo está puesto al servicio de capturarlo con una lente y yo soy el responsable de eso.

Es un trabajo grande que disfruto mucho, aunque sea complejo, agotador, estresante y hasta masoquista. La verdad, los días se me van rápido. Aunque haya tenido muchas horas de trabajo, regreso a casa cansado pero con mucha energía, contento.

Revela que El irlandés fue extenuante por ser tan larga y con más de 300 escenas, con escenografías cambiantes y locaciones muy variadas que retrataron diferentes décadas. Por el plan de rodaje, en un mismo día podíamos estar filmando una escena de los años 50 y una de 2000. Tenía que estar pendiente del trabajo que había hecho en preproducción para definir un estilo para cada década. Cada día cambiamos de set una o dos veces por lo menos, pero antes preparaba la iluminación del siguiente plató, al mismo tiempo que filmábamos las del día.

Grabamos con dos cámaras simultáneamente, lo cual también complica el trabajo de iluminación. Filmamos los coches y sus interiores en foro; no se movían, entonces había que dar la ilusión de movimiento... Es la magia del cine.

Rodrigo Prieto asegura estar abierto a las nuevas formas del cine, como en el caso del streaming. “Es inevitable ver que las plataformas se han convertido en otra forma de hacer cine. Es válido porque hay más posibilidades de contar historias. Hay cintas, como en el caso específico de El Irlandés, que no se hubiera hecho si no fuera por Netflix.

“Los estudios mayores de Hollywood no querían tomar el riesgo de hacer una cinta como ésta, tan grande y cara. Estoy agradecido de que existan estas posibilidades y que también la experiencia de ir al cine no desaparezca. Ir a una sala, es ir a un lugar con mucha gente y la energía que se comparte es espiritual. Creo que eso nunca acabará. Bienvenidas otras opciones y el cine en teatros, que siga…”