Hazaña en la selva

Una línea ferroviaria Decauville cruzó Puerto Morelos hace más de 200 años

Carlos Águila Arreola
La Jornada Maya

Cancún, Quintana Roo
Lunes 20 de enero, 2020

Contra la versión oficial, al final de la década de 1800 y a inicios de la de 1900, Quintana Roo tuvo un tren: corría sobre rieles franceses de Puerto Morelos a Leona Vicario, Kantunilkín y hasta la sabana de El Mosquito (al norte de lo que hoy es el centro de la delegación portomorelense), y otro que salía de Yalikín (hoy el puerto de Chiquilá) hacia la cabecera del municipio de Lázaro Cárdenas, en los límites con Yucatán.



Organizado por la Sociedad Andrés Quintana Roo, como parte del 50 aniversario de Cancún, inició un ciclo de conferencias que cada martes, en la Biblioteca Nacional del Cronista, se expondrá el antes, presente y futuro de la ciudad, y la noche del 14 de enero correspondió dar inicio a la serie al cronista de Puerto Morelos, Miguel Ángel Zetina Cuevas, quien expuso La colonización de Cancún y sus alrededores en los siglos XIX y XX.

Completó la velada el primer gobernador electo de Quintana Roo, Jesús Martínez Ross (1975-1981), con La fundación de Cancún vista desde Chetumal. En total serán 25 conferencias, que concluirán el martes 31 de marzo con la presentación de Rogelio Jiménez Pons, titular del Fondo Nacional de Turismo (Fonatur), con Cancún y el Tren Maya: una visión a largo plazo.



“En 1902 quedó lista la vía del tren «portátil», instalada por la empresa francesa Decauville, con la que se enlazó, mediante un pequeño ferrocarril, a la Hacienda Santa María con la costa del mar Caribe, en la zona de Punta Corcho, que sólo operó entre dos y tres años debido a que se descarrilaba con facilidad, por lo que fue sustituido”, se lee en el libro Puerto Morelos. La historia de un pueblo con encanto, publicado por el municipio homónimo.

Decauville

En charla con La Jornada Maya, el cronista portomorelense señaló que de acuerdo con documentos en su posesión, el sui generis ferrocarril corrió entre 1896 y 1902, auspiciado por la Compañía Colonizadora de la Costa Oriental de Yucatán, a lo largo de los 40 kilómetros de lo que hoy es la Ruta de los Cenotes, y 10 kilómetros más rumbo a Kantunilkín.

“Un informe que tengo de esa cooperativa habla de que la compañía tenía 11 kilómetros de vía de Puerto Morelos a Santa Apolonia, en 1902 rumbo a Kantunilkín hasta la sabana de El Mosquito, y 64 kilómetros de Yalikín” a la cabecera municipal de Lázaro Cárdenas, citó el historiador.

Miguel Ángel Zetina agregó que fue una línea ferroviaria Decauville (empresa francesa dedicada a la construcción e instalación de vías), de tracción animal con 60 plataformas y 500 mulas, un ferrocarril de trocha ancha (distancia entre las caras internas de los rieles) con 12 plataformas y una locomotora, un muelle de 167 muelle de largo en Puerto Morelos, y hasta un paquebote (embarcación semejante al bergantín que llevaba correo y pasajeros de un puerto a otro) de 500 toneladas.

“Se producía caña de azúcar, chicle, cacao, algodón, plátano, palo de tinte, vainilla y tabaco; sin embargo, lo más importante era la sal, cuya producción cubría el mercado regional y se exportaba a Veracruz y a otros puertos del golfo. La Compañía Colonizadora tenía tres sedes productivas: Yalikín, dedicada a la explotación de seis mil toneladas anuales de palo de tinte, que era transportado vía el tren hasta Puerto Morelos y de ahí a Belice.

“La segunda estaba en El Meco, centro chiclero con más de 200 mulas para el transporte de las marquetas, y San José y Buenaventura (en lo que hoy es el municipio de Benito Juárez), donde se producía tabaco, maíz y vainilla. Un barco de vapor de la compañía anclaba una vez al mes en Puerto Morelos, trayendo provisiones desde Veracruz y cargando las marquetas de chicle, su producto principal.”

Zetina Cuevas concluyó que fueron sendas maquinitas que jalaban cinco plataformas de dos toneladas cada una al mismo tiempo, en plena selva, “para ese entonces era una hazaña”.