Mérida y el cambio constante, inspiraciones de la artista plástica Beatriz Morales

La muestra se inaugurará mañana viernes en el expo foro del MACAY a las 20:00 horas

Juan Manuel Contreras
La Jornada Maya

Mérida, Yucatán
Jueves 23 de enero, 2020

En seguimiento a los mandatos de la naturaleza, la artista plástica Beatriz Morales Torres presenta su exposición Planos Disfrazados, la cual consiste en dos piezas de gran formato cuyos tonos se rigen por la luz y los colores de su entorno. La muestra se inaugurará mañana viernes en el expo foro del MACAY a las 20:00 horas.

En entrevista con La Jornada Maya, la autora de la obra explica que presentará su trabajo consistente en dos enormes obras: Kihaab y Kaan. La primera es una pieza vertical sostenida como una cortina teatral; y la otra reposa sobre bases orientadas horizontalmente, creando un juego de laberintos y escaleras.


Kihaab, un homenaje a Mérida

Sentados en las inmediaciones de la sala donde ocurrirá el evento, Beatriz platica que Kihaab significa henequén en lengua maya; y la define como un homenaje a Mérida. Al recibir la invitación para exponer, decidió emplear materiales locales y presentar una pintura de manera poco convencional, pues no está limitada a un bastidor.

La pieza está elaborada sobre costales de henequén reciclados que unidos forman un lienzo -de ocho metros y medio de altura por 10 de largo- que cuenta con varias capas. En la parte posterior se distinguen las marcas de los productos que se exportaron y todo tiene un toque regional por lo emblemático de los materiales.

Esto se complementa con bordados de tela de algodón intervenidos con pintura; y una de las principales características de Kihaab son las manchas y el goteo de color, que con la repetición va creando ciertos paisajes que se complementan con mechones de fibra de henequén crudo con pigmentos naturales que le dan color.


Kaan, inspirada en el cambio constante

La segunda pieza lleva por nombre Kaan, que significa serpiente en maya; y a decir de su autora, “está inspirada en un cambio constante”, tal y como esos reptiles cambian de piel. “Uno mismo habita una piel y esta va evolucionando. Cambia de color y de historias; pero en el fondo siempre somos los mismos y no se olvida. No puede existir el presente sin el pasado”, detalló.

Las pieles que integran Kaan se asemejan a telas escurriéndose sobre plataformas en diferentes formatos y su textura invita a tocarla. La dimensión y sus formas hacen imposible que la obra pase desapercibida para el espectador y lo obliga a tratar de comprender qué es lo que está sucediendo.

“Este descarapele de piel siento que es una relación muy obvia entre Berlín y Mérida. Por ejemplo, cómo se pintan las casas tratando de renovar la energía y al mes comienza a pelarse y a revelar los colores anteriores. Es fácil imaginar a la gente que llegó antes de nosotros con la misma intención la misma intención y la abandona por motivos desconocidos”, esbozó.


“Ya no es una tradición”

En lo referente a la obtención de los materiales, Beatriz comenta que lo más complicado fue conseguir la fibra del henequén, pese a considerar que debería ser materia de fácil acceso, pues “crecen magueyes todo el tiempo en el país, pero como se sabe, ya no es parte de una tradición”.
Para erigir Kihaab, henequeneros locales le enviaron 60 kilos de la fibra desde la capital yucateca a su taller en Tepeji del Río de Ocampo, en el estado de Hidalgo. Tras recibirlas, las segmentó en pompones que se mantienen unidos. Los costales los consiguió en la central de abastos de la Ciudad de México.

Morales Torres considera que la historia del henequén se relaciona con la gloria del llamado oro verde, la cual “siembra un tipo de maldición en las ciudades que han tenido este gigantesco auge; y cuya caída no deja de ser muy dura”. En ese sentido, lamentó que en el país exista una lucha constante entre la construcción de cemento y la naturaleza en sí.


Beatriz, la artista

Beatriz Morales se ha dedicado a las artes plásticas los últimos 20 años. Es artista autodidacta, aunque se formó en el diseño textil. Ganó una beca de residencia en Berlín en donde se sintió “como pez en el agua”, al ser una ciudad que apoya el arte y abre sus puertas a exponentes de todo el mundo.

“Ser artista en México es un reto”, lamentó; y dijo sentir admiración por quien toma este camino en un país en donde los apoyos son muy reducidos y uno tiene que basarse en la gente que le rodea y cree en su proyecto para poder continuar. “Es un futuro incierto, pero gratificante”.

Finalmente, exhorta a los artistas emergentes a creer en sus propios procesos, ya que ella se sabe en uno constante. “A veces uno siente que no está al nivel deseado y se abstiene de presentar su obra. Yo los invitaría a exponer en donde sea, porque las ideas deben discutirse y así convencer a la gente de la importancia que tiene el arte en nuestras vidas”, concluyó.