Ley antiplástico merma los ingresos de cerillitos de la tercera edad

Para don Pepe, la prohibición de bolsas de plástico tiene más contras que beneficios

Carlos Águila Arreola
La Jornada Maya

Cancún, Quintana Roo
Lunes 3 de febrero, 2020

La prohibición de las bolsas de plástico como medida contra el cambio climático para proteger el medio ambiente está pegando a uno de los segmentos más vulnerables de la población, “pero eso no les importa a los ambientalistas, quizá porque no tienen abuelos”, dicen algunos empacadores adultos mayores.

Los llamados cerillitos han visto reducidos sus ingresos hasta en 80 por ciento. Los ingresos de los empacadores se han visto fuertemente mermados, además de que no tienen garantizadas condiciones dignas ni derechos laborales básicos, por tratarse de una labor voluntaria.

A seis meses de que las tiendas de autoservicio anunciaron que sólo acabarían con lo que tenían en stock, este rotativo visitó las principales calles de Cancún para conocer cómo han reaccionado los locatarios, empacadores y clientes.

Frente a la zona de cajas de un supermercado, don Pepe, un empacador de la tercera edad, lamentó que “hay gente que ya no te da nada de dinero, incluso aunque guardes pocas cosas o de plano ya no quieren que les ayudes”.

Para don Pepe, la prohibición de bolsas de plástico tiene más contras que beneficios porque es un producto que se utiliza mucho y aún no hay alternativas para sustituirlo. Además, agrega, la gente todavía no está acostumbrada a traer sus bolsas y “se molesta porque no les damos cuando ya se les había avisado desde hace semanas que ya no se iban a dar”.

En el recorrido se observó que la gente prefiere cargar sus artículos en bolsas de tela o costales, en mochilas o incluso en las manos cuando no se trata de muchos productos; sin embargo, hay quienes piden a los empacadores acomodar las cosas en el carrito del súper para que llevarlas a sus automóviles”.

Mientras algunos se ajustan a la nueva legislación ambiental, otros siguen con el debate de quién ha sido el más afectado, y luego toca el turno de decir adiós a los cubiertos, vasos, tapas, mezcladores y otros productos de plástico.