El arte irreverente de Roy Sobrino estrechará lazos entre México y Cuba

Si no tuviera manos, pintaría hasta con los pies, expresó el artista

Juan Manuel Contreras
La Jornada Maya

Mérida, Yucatán
Lunes 10 de febrero, 2020

El estrecho vínculo entre Cuba y Yucatán motivó a Roy Sobrino a presentar sus dos trabajos más recientes: Memoria Visual de un Performancero Apasionado y Kabbalah Afrocubana, que se mostrarán en Casa México y el museo Casa de África, respectivamente. Esta exposición, que se llevará a cabo en esa isla caribeña, fue posible gracias al historiador Eusebio Leal Spengler.

Las obras que reposan en la sala de Roy Sobrino invitan a mil cosas. Muchas de ellas, le fueron regaladas en muestra de amistad. Hay que decir que Roy es un gran conversador. Rodeados de sus trofeos afectivos, el artista confiesa que “si no tuviera manos, pintaría hasta con los pies”.

Entrados en materia, el pintor explica que ambas muestras, a inaugurarse en Cuba este 13 y 14 de febrero, son producto de un viaje a la isla, cuyo objetivo fue el entregar el catálogo Luz y Color en la Naturaleza a Leal Spengler, a quien considera brillante. También entra en juego su sangre cubana, de Camagüey.

“¿Qué vas a hacer a Cuba?”, cuestionaban sus allegados y colegas; a lo que este respondía con la importancia del nivel del arte cubano, ya que lo considera muy refinado, “es una presencia trascendental para mi trabajo artístico”, aseguró.

“Además, si hacemos un análisis, los cubanos vienen a exponer a México; y a Yucatán, pero son muy pocos los mexicanos que asisten a la isla a presentar su trabajo. Es como romper el tabú, ha llegado el momento de propiciar ese intercambio”, señaló.


Memoria Visual de un Performancero Apasionado

Memoria Visual de un Performancero Apasionado consta de 13 obras divididas en tres actos. La idea de la muestra nace durante su estadía en la universidad de Aranjuez, en donde conoció a un brujo griego que lo invitó a Barcelona, “creo que me quería hechizar, pero no sabía que yo era brujo maya. Hay de brujos a brujos”, bromeó.

“Me invitó a pintar, pero lo contradije con la ejecución de un performance. Llegué con una mantilla española que me prestó Lola Melchor, una de más de cien años, era de su tatarabuela y también compré uñas metálicas. Me hechicé, y el griego quedó atónito; y hechizado también”, añadió.

Del material fotográfico de aquel performance, 14 años después, emerge esta exposición de Roy Sobrino, quien retomó la obra para crear algo y dejarlo fluir; materializarlo técnica y creativamente en collage. “Saqué mi espátula, usé acrílicos; y le di proceso de sello con barniz automotriz, de ahí el toque que se asemeja a pianos de cola”, detalló.

“Soy un artista de emociones, no de encargos”

Sobre su proceso creativo, el virtuoso expuso: “Mi ritual es mi espacio espiritual. Este es un lugar mágico, vivo en la selva sin televisión; tengo libros, buen vino y creo que en el arte se necesita esa fusión para encontrarse uno mismo con su creación. Soy un artista de emociones; no uno de encargos”, aseguró

Roy Sobrino nunca ha sentido el pudor propio de quien se desviste ante una cámara. Se sabe humano; y para él, el cuerpo desnudo -tanto masculino como femenino- simboliza el poder de la naturaleza y es parte de un proceso de liberación. Soltar los miedos.

La naturaleza trasgresora de su obra, comenta, hace que le cueste trabajo presentarla en Mérida, pues -sin pelos en la lengua- considera que la sociedad emeritense es poseedora de “una doble, triple; o quíntuple moral. Tiene muchos complejos, fobias y tabús, pero hay de públicos a públicos”, mencionó. En contraste, la audiencia cubana le tiene mucho respeto al cuerpo.

“Esto lo quiero presentar en una cantina, en Mérida, en un lugar vanguardista no institucional, porque a los institucionales les incomoda. Nunca he tenido el fin de incomodar; sino de acomodar mis ideas. Para mí el arte es una liberación, una búsqueda constante”.


Libre como el viento

A Roy Sobrino se le ilumina la mirada cuando enuncia la palabra Libertad. Es así como define su trabajo, pues para él, el viento es un acto mágico de la naturaleza, ya que es a través de él que brotan las semillas; las aves vuelan y las cagan, lo que da lugar a la flora.

“Somos efecto de la naturaleza y hay que respetarla, de otro modo acabaremos con este planeta. Ya está sucediendo”, advirtió.

“Pinto por mis emociones, mis vibraciones y mis sentimientos. Si a alguien le interesa mi arte, pues qué gran satisfacción, no estoy peleado con vender mi trabajo. Pero no preocupa; sino me ocupa crear”, aclaró.

Sobrino negó que exista una crisis en el arte. “Eso dicen las escuelas, pero no es verdad, la pintura sigue. Todavía hay gente que creemos en la pintura y en el arte”, dijo. También dejó abierta la posibilidad de que exista el arte feo y tosco, “el arte es un misterio y no vinimos a descubrir nada nuevo, pues hay una evolución”.

A pregunta expresa y luego de un largo silencio, Roy Sobrino confiesa que su mayor temor radica en retroalimentarse creativamente. “Los temores son como los monstros, a veces se quedan; y otras se van. Temo dejar de crear. Si perdiera las manos, pintaría hasta con las nalgas o con los pies”.