Dialogar con yihadistas no se opone a la lucha contra el terrorismo global: Malí

El gobierno de Keita explora vías alternas para alcanzar la paz

Europa Press
La Jornada Maya

Bamako, Mali
Miércoles 12 de febrero, 2020

El presidente de Malí, Ibrahim Boubacar Keita, reconoció por primera vez que su gobierno mantiene contactos con el líder del Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes (JNIM), Iyad ag Ghali, y con Amadou Koufa, el líder del Frente para la Liberación de Macina (FLM), uno de los componentes del grupo extremista vinculado con Al Qaeda y que opera en el Sahel.

Hablar con los yihadistas y luchar contra el terrorismo "no son opuestos", sostuvo. "Yo tengo el deber y la misión actual de crear todos los espacios posibles y de hacer todo lo posible para que, por una vía u otra, podamos lograr algún tipo de apaciguamiento posible", señaló en una entrevista concedida a France24 y RFI en los márgenes de la cumbre de líderes de la Unión Africana.

"El número de muertos en el Sahel se está convirtiendo en exponencial y creo que ha llegado el momento de que ciertas vías sean exploradas", señaló el mandatario, confirmando así lo que desde hace semanas especulaban los medios malienses, que el gobierno había entablado contactos con Ag Ghali y con Koufa.

Preguntado expresamente por si también estaría dispuesto a dialogar con el líder de ISGS, Adnan Abú Walid al Saharaui, ha dicho que "no hay nada excluido", subrayando que de lo que se trata es de "avanzar si es posible", aunque ha admitido que dada la movilización actual a nivel nacional e internacional en el Sahel "las posibilidades de que prospere esta vía son difíciles".

"No soy ingenuo"

Keita puso como ejemplo el caso de Argelia, al tiempo que dejo claro que no es "ingenuo" respecto a las intenciones de los interlocutores, ya que "la idea de dialogar con Iyad ag Ghali y Koufa" no surgió de forma espontánea. "No somos unos grandes ingenuos" que piensan que sus gestionen tendrán consecuencias inmediatas, "pero tampoco somos personas torpes", recalcó.

Keita reconoció que su país, pero también Burkina Faso y Níger, viven "una situación muy preocupante" ante los continuos ataques en los últimos meses por parte de agrupaciones fundamentalistas, entre las que figura JNIM, pero también el Estado Islámico en el Gran Sáhara (ISGS), la filial en el Sahel del grupo. Así, se han constatado "ataques muy bien coordinados y ejecutados" y se plantea que hasta la región han llegado "elementos expulsados desde Irak y Siria".

Todo ello, añadió, "nos obliga a ver qué es lo que no funciona muy bien en la estrategia de seguridad y qué hace que seamos tan frágiles ante estos ataques" a pesar de "la movilización de fuerzas internas y de nuestros aliados".

Situación en Malí



Keita ordenó a finales de enero el inicio de una nueva operación militar que tiene como objetivo restaurar la presencia del Estado en las regiones del norte y el centro del país, las más golpeadas por las acciones de los grupos yihadistas.

Bajo el nombre 'Maliko', la operación se organizará en torno a dos teatros de operaciones, uno en el este, que cubre las regiones de Gao, Ménaka y Kidal, con cuartel general en la ciudad de Gao, y otro en el centro, con las regiones de Ségou, Mopti, Tombuctú y Taudénit como ámbito de actuación y base en Sévaré, la capital de Mopti.

Por su parte, el primer ministro, Boubou Cissé, anunció el próximo reclutamiento de 10 mil soldados para reforzar la presencia del Ejército en todo el país, en un momento en que los grupos yihadistas intensificaron sus acciones, dejando decenas de muertos en las últimas semanas.

Malí registró en los últimos meses un número creciente de ataques yihadistas, obra tanto de la filial de Al Qaeda en la región como de la del Estado Islámico, lo cual también ha aumentado la violencia intercomunitaria y provocado el desplazamiento de decenas de miles de personas.

El último de los ataques de envergadura en el país, ocurrido el 26 de enero y que dejó 20 gendarmes muertos en Ségou (centro), fue reivindicado precisamente por JNIM, una alianza yihadista creada en marzo de 2017 y que aglutina a Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI), al FLM de Koufa -un grupo autóctono de Malí-, así como Al Murabitún -liderado por el conocido yihadista argelino Mojtar Belmojtar- y Ansar Dine, el grupo que comanda Ag Ghali, un histórico combatiente tuareg reconvertido en yihadista.