Entregan a destacada partera yucateca el Reconocimiento "Pánfilo Novelo Martín"

Juana María se dijo afortunada de transmitir una parte del legado ancestral de los mayas

Graciela H. Ortiz
La Jornada Maya

Mérida, Yucatán
Miércoles 19 de febrero, 2020

Existe el riesgo de que nuestra profesión pueda desaparecer porque las muchachas de esta generación discriminan a las parteras y dicen ‘yo no quiero ser partera, quiero ser enfermera o doctora’, porque no nos valoran”, expresa la partera tradicional yucateca Juana María Pool Kinil, originaria de Chemax, tras recibir este miércoles en sesión solemne de la LXII Legislatura del Congreso del estado el reconocimiento “Diputado Profesor Pánfilo Novelo Martín”.

Añade que espera que con este premio se reconozca la labor de las parteras, “que respeten nuestro trabajo porque a veces los médicos nos discriminan, porque dicen que ellos saben más que nosotras, por más que se trate de un médico especialista, nosotras atendemos más partos que ellos”.

Comenta, además, que es necesario que apoyen sobre todo a las abuelitas que ya no pueden trabajar. “Nosotras como parteras no tenemos seguro, no tenemos nada, las abuelitas no pueden sostenerse si se enferman”, detalla.

Con 16 años de profesión, ha traído al mundo a más de 500 bebés y dice “que cada nacimiento es una experiencia única y a todos ellos los llevo en mi corazón”. Cuenta que inició su tarea luego de un sueño en el que atendía el parto de su propia madre, y “fue ahí cuando perdí el miedo y comencé a atender partos a los 25 años”.

Estudió auxiliar de enfermería, “pero como era muy joven nadie creía que era partera, “me hicieron un examen, gané una beca y me fui a Cuernavaca a estudiar salud sexual y reproductiva, entonces comencé a tomar cursos y diplomados, a prepararme cada día más”, al tiempo que narra que fue a Canadá a compartir con otras compañeras parteras de otras naciones.

Doña Juanita, como se la conoce, asegura que la partera tradicional no utiliza medicamentos en el momento del parto, “sino con el cariño y la calidez que se le da a la mujer, se le inspira confianza y así se da el parto”, a lo sumo indica, que si es necesario, se le da un té de una hierba natural.

Sus parturientas pueden parir como ellas quieran, paradas, sentadas, agachadas, acostadas, “yo me adapto a la posición que ellas quieran para que se sientan cómodas”.

Señala que también conoce sus límites, “sé hasta dónde puedo atender y si hay algún peligro enviamos a la paciente al hospital”.

Doña Juanita formó la asociación El despertar de las mujeres que curan, que incluye a más de 30 parteras, médicas tradicionales, sobadoras y alumnas de partería, a quienes transmiten sus conocimientos.

Mejor el parto natural

La partera dice que las mujeres, cuando saben que es mejor lo tradicional, tratan de tener partos normales, pero algunas son engañadas y les dicen que le pueden pasar cosas con las parteras, entonces van al hospital las ingresan y les hacen cesáreas.

“Las parteras sobamos a las mujeres embarazadas para ver cómo está el bebé, si está sentado, atravesado, de nalgas para acomodarlo, sólo superficialmente se soba el abdomen y se acomoda; también cuando la mujer se cansa mucho, se sube un poco al bebé y la mujer se siente más cómoda”, explica.

Cuenta que una vez estando en su casa, llegó el esposo de una señora que estaba pariendo, “allí la gente es muy humilde y no tenían banquillo, entonces había sólo un bote para sentarse y la hamaca era pequeña, la mujer estaba acostada y comenzó a gritar, y cuando justo iba a salir el bebé, la muchacha me dio una patada y fui a caer bien lejos, pero me paré rápido para ir a recibir al recién nacido”, recuerda entre risas.

Con tres hijos y una nieta, tuvo su primer hijo a los 15 años, y desconocía totalmente todo este mundo, “quién iba a decir que iba a ser partera después de que me hayan hecho cesáreas”.

“Estoy consciente de que este don debe ser transmitido y enseñado a otras mujeres, es nuestra obligación preservarlo por generaciones para ayudar y apoyar en la comunidad donde crecemos”, concluye.