Más museos y palacios en Mérida, ¿para qué y por qué?

El museo de la luz tendrá su nueva sede en la capital de Yucatán

Óscar Muñoz
Foto: Museo de la luz
La Jornada Maya

Miércoles 19 de febrero, 2020

Hace unos días, el rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Enrique Graue, confirmó la construcción del Museo de la Luz en la ciudad de Mérida. El proyecto se había anunciado desde mayo del año pasado y esta ocasión, el rector reveló que en mes y medio iniciarán los trabajos de construcción de las instalaciones.

En realidad, se trata de una mudanza, pues el Museo de la Luz se localiza en el Centro Histórico de la Ciudad de México, y de ahí serán trasladadas sus exposiciones, sus áreas de talleres y su laboratorio.

El Museo cuyo tema central es la luz, abordado desde todas las áreas del conocimiento, será renovado con esta mudanza,. Su nueva sede será un espacio concebido para mostrar los avances científicos y tecnológicos en torno de la luz, a través de instalaciones de arquitectura vanguardista y una propuesta museográfica novedosa. Todo lo cual está más que bien, por lo que nadie lo discutiría.

Más allá de la situación de incertidumbre que rodea actualmente a los terrenos de La Plancha, ya que en este mismo lugar está prevista la estación del Tren Maya, habrá un nuevo museo en la capital de Yucatán.

Parece que no ha sido suficiente con la imposición del Gran Museo del Mundo Maya (GMMM), que cuesta mucho como parte de la infraestructura de la Secretaría de la Cultura y las Artes del gobierno del estado (Sedeculta), pues a él se dedica la mitad del presupuesto que el gobierno estatal recibe para esta secretaría.

Por tener, retener y mantener el GMMM, el gobierno estatal continúa pagando las anualidades que exige el convenio firmado con una empresa Promotora de Cultura Yaxché, de Carlos Hank Rohn, lo que ha ocasionado que la Sedeculta recorte sus programas y proyectos. Junto con ello, la construcción del Palacio de la Música y los gastos de operación y mantenimiento inherentes han menguado el presupuesto cultural; en tanto que el resto de la infraestructura con que se cuenta, como las casas de la cultura y las bibliotecas del sistema estatal, padecen la falta de programas y proyectos que las revitalicen.

Por otra parte, otras instituciones como el Museo de Arte Contemporáneo Ateneo de Yucatán (Macay), que siempre ha competido con el Museo de Antropología e Historia Palacio Cantón, está padeciendo una crisis presupuestal, lo que le ha obligado a tener que recortar programas y personal en aras de asegurar sus funciones primordiales de exposición.

Otro caso es el de la Pinacoteca de Mérida Juan Gamboa Guzmán, que en los primeros meses del año pasado no recibió ningún visitante, y todo por falta de presupuesto para promocionar su exposición de obras virreinales.

Ni qué decir de los contados museos existentes fuera de Mérida. Si bien las casas de la cultura del sistema estatal están ubicadas en varios municipios, muchas de ellas no cuentan con programas museográficos consistentes a pesar de estar en condiciones para albergar exposiciones de arte o de historia, entre otros proyectos culturales.

Habrá, entonces, que impulsar el diseño de programas museológicos, de tal modo que les permitan tener funciones de museos. Aunque también habrá que cuestionar quién pidió nuevos museos, para qué y por qué, y todo ello sin menospreciar los valores de la difusión cultural que estos recintos promueven, como es el caso del GMMM con todo y sus altísimos costos.

oscarmunozglez@gmail.com