El futuro de la lengua maya reposa en las manos de nuestra generación

El 21 de febrero es el Día Internacional de las Lenguas Maternas

Juan Manuel Contreras
Foto: Enrique Osorno
La Jornada Maya

Mérida, Yucatán
Viernes 21 de febrero, 2020

La lengua maya se manifiesta en cada rincón de Yucatán. No hace falta ser un gran observador para percatarse de su uso en diversos espacios de la vida pública: en el mercado, el transporte, las escuelas, en el arte y también en los medios de comunicación.

La riqueza de las lenguas maternas se apropia y abraza los ámbitos más diversos de la cotidianidad.

Desde 1999, la UNESCO oficializó el 21 de febrero como el Día Internacional de las Lenguas Maternas, efeméride que conmemora la importancia de la diversidad cultural y lingüística para las sociedades, al tiempo que se trabaja en preservar las diferencias y fomentar la tolerancia y el respeto a los demás.

Las opiniones en torno a este tema pueden llegar a contraponerse, sobre todo cuando se habla del idioma maya. Hay quienes aseguran que existe un renacimiento del orgullo originario y que cada vez son más quienes reconocen su valor, más allá de verlo como una pieza de museo o una expresión folclórica.

Tampoco falta quien ve la situación de la lengua maya con cierta desesperanza. Y es que no se puede negar que desde mediados del siglo pasado ha decrecido el interés en inculcar esta lengua en las nuevas generaciones, pues ha sido desplazada por el español, al considerarse este más útil para el sistema que nos rige.

Lo que es innegable también es que la presencia de los mayas se evidencia en cada uno de los rubros que integran nuestro tejido social, y lejos del estereotipo que muchas disciplinas han generado en torno a ellos, existen propuestas gastronómicas, artísticas, musicales y de todo tipo que no dejan duda de la capacidad expresión de estos pueblos originarios.

“Espacios es lo que hace falta”, coincide la mayoría de los personajes que este rotativo entrevistó para conformar este especial dedicado a las lenguas maternas, y cuyo objetivo radica en dar voz a los mayahablantes que todos los días luchan en favor de una revitalización de su lengua, y por ende, una sociedad con las mismas oportunidades para todos, indistintamente de su etnia.

Miles pelean por eso desde sus trincheras, y en varias ocasiones, sin ser conscientes de ello. Regresando a la situación de la lengua, hay quienes consideran que tomar partido en cualquiera de las dos posiciones sin antes hacer un análisis crítico, puede ser peligroso, ya que es vital reconocer que solo se tiene una pequeña porción del amplio panorama, la cual sólo puede complementarse cuando se reconoce que ambas están en lo cierto.

La transmisión intergeneracional de la lengua se ha quebrantado y las políticas públicas no contribuyen a fortalecer el idioma; sin embargo, también ha habido un despertar con la emergencia de universidades interculturales y los esfuerzos de grupos organizados que han tejido vínculos a través de las nuevas tecnologías.

“No podemos negar ninguna de las dos perspectivas, estamos en un momento en que la balanza se inclinará a favor de una o de otra, dependiendo de lo que hagamos como mayahablantes. Es un momento clave para las lenguas maternas”, señaló Yazmín Novelo, cuya perspectiva sobre el tema figura en las páginas de esta edición.

Sin chistar y con el corazón en la mano, la activista emitió una advertencia que a más de uno le quedará grabada, en la que manifiesta la importancia, no sólo del Día de las Lenguas Maternas, sino de tomar conciencia del papel que juegan las lenguas originarias en la preservación de nuestro patrimonio inmaterial: “O somos la generación que va a tomar el futuro del idioma en sus manos; o somos la que va a presenciar la pérdida de la lengua maya”.