Naomi Seibt, joven "anti-Greta" que se autodenomina "escéptica del clima"

La joven alemana participará en conferencia conservadora de EU

Notimex
Foto: Twitter
La Jornada Maya

Washington
Martes 25 de febrero,2020

Naomi Seibt es una joven alemana de 19 años que se autodenomina “escéptica del clima” o “realista del clima”. Seibt es empleada del Instituto Heartland, un grupo de expertos estrechamente aliado con la Casa Blanca, que niega la ciencia establecida que ha demostrado que los humanos calientan el planeta con consecuencias peligrosas.

Esta semana, la alemana participará en la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC por sus siglas en inglés), junto a oradores como el presidente Donald Trump y el vicepresidente Mike Pence.

La CPAC será el escenario más grande hasta ahora para Seibt, considerada una “influencer en YouTube”, plataforma donde dice a sus seguidores que Greta Thunberg y otros activistas están provocando histeria innecesaria al exagerar la crisis climática.

“El alarmismo del cambio climático es, en esencia, una ideología despreciablemente antihumana”, ha dicho.

La adolescente, originaria de Münster, Alemania, afirma no tener “una agenda ni ideología”, pero fue destacada por figuras de la extrema derecha alemana y su madre, una abogada, ha representado a políticos del partido Alternative für Deutschland (AfD) en los tribunales. Sus ideas le han valido calificativos como "anti-Greta" o "el antídoto contra Greta".

Seibt publicó su primer ensayo en el blog “antiislámico" Philosophia Perennis y fue defendida por Martin Sellner, líder del Movimiento Identitario de Austria, a quien se le negó la entrada al Reino Unido y a los Estados Unidos debido a su activismo político.

Una publicación de Facebook del ala juvenil de AfD nombra a Seibt como miembro y fue oradora en un evento reciente del partido, aunque niega ser militante.

En mayo de 2019, publicó su primer video en YouTube, leyendo los versos presentados para un concurso de poesía organizado por AfD.

El impacto del clip y sus seguimientos la pusieron en el radar del Heartland Institute, con sede en Chicago. Ha presionado en nombre de las industrias del tabaco y el carbón, pero recientemente concentró sus esfuerzos en desafiar el consenso científico sobre el cambio climático.

En diciembre pasado, cuando Thunberg se dirigió a la cumbre climática de las Naciones Unidas en Madrid, Seibt dio el discurso de apertura en una conferencia rival organizada por el Heartland Institute, a pocos kilómetros de distancia.

En una operación encubierta realizada por la emisora alemana ZDF y el medio de investigación Correctiv, James Taylor, estratega del Heartland Institute, dijo a los periodistas que se hicieron pasar por donantes potenciales, que su grupo de expertos había contratado a Seibt para grabar videos escépticos sobre el cambio climático para los jóvenes.

Seibt ha admitido que recibe “un salario mensual promedio” del instituto, que podría estar alrededor de los dos mil dólares.

El sitio web de Heartland presenta un video de bajo presupuesto que presenta a Seibt, quien habla a la cámara desde lo que parece ser un hogar. “Tengo muy buenas noticias para ti; el mundo no se está acabando debido al cambio climático. De hecho, dentro de 12 años todavía estaremos cerca, tomando fotos casualmente en nuestro iPhone 18s”.

“Actualmente somos alimentados por la fuerza con una agenda de alarmismo climático que dice que los humanos estamos destruyendo el planeta; que los jóvenes no tienen futuro, que los animales están muriendo y estamos arruinando la naturaleza”, prosigue.

En otro videoclip, “Naomi Seibt vs Greta Thunberg: ¿en quién debemos confiar?”, Seibt afirma que “la ciencia se basa por completo en la humildad intelectual y es importante que sigamos cuestionando la narrativa que existe, en lugar de promoverla. En estos días, la ciencia del cambio climático realmente no es ciencia, en absoluto”.

Greta Thunberg comenzó su activismo a los 15 años al faltar a la escuela y acampar fuera del parlamento sueco. Desde entonces se ha reunido con el Papa, se dirigió a miembros del Congreso en Washington y a los jefes de Estado en la Organización de las Naciones Unidas e inspiró a cuatro millones de personas a unirse a una huelga climática global. En 2019 se convirtió en la Persona del Año más joven de la revista Time.