Progreso cierra Carnaval 2020 con repunte de asistencia

Decenas de miles de yucatecos y turistas se dieron cita al malecón de ese puerto

Texto y fotos: Juan Manuel Contreras
La Jornada Maya

Progreso, Yucatán
Martes 25 de febrero, 2020

Un Carnaval de contrastes fue el que se vivió durante La Batalla de Flores en Progreso, festividad que sin duda ha remontado a su homólogo en la ciudad de Mérida, ahora celebrada en la comisaría de X’matkuil. Decenas de miles de yucatecos y turistas se dieron cita al malecón de ese puerto para rendir culto al Rey Momo, en un colorido despliegue de algarabía.

La odisea para llegar al municipio costero fue evidente desde las filas que se formaron en torno a las dos terminales de transporte, que no se dieron abasto ante la concurrencia deseosa de las fiestas playeras. Incluso hubo quien desistió de su misión luego de un par de horas de formarse y no ver el avance de la gente.



Tal como sucedía en el Paseo de Montejo, los contrapuntos en la fiesta de la carne se hicieron presentes en cada esquina de la principal arteria del municipio costero. Cientos de familias disfrutaron del desfile en las terrazas de los restaurantes que pueblan el malecón; mientras un mayor número buscaban “sombra” a las faldas de esos establecimientos.

Madres de familia empujan las carriolas de sus vástagos al tiempo que hacen malabares con la mochila de los infantes y el six pack. Los carros alegóricos recorren el derrotero y la gente clama por los productos que avientan a diestra y siniestra. Connatos de gresca se originan a causa de collares de plástico y paletas. No es el objeto; sino la victoria lo que buscan.



El malecón del Progreso luce más lleno que cualquier domingo de temporada. Vendedores y meseros coinciden -sonriendo- que ha sido el mejor día del año para ellos. La Batalla de las Flores rindió frutos para el comercio, tanto formal; como informal.

A lo largo de la concurrida calle, cientos de sombrillas multicolor se erigen para dar lugar a los picnics que numerosas familias organizaron para este día. Los alimentos sobre las mesas, que muchos trajeron desde Mérida, varían. No todos los bolsillos pueden costear los mariscos que se ofertan en el Carnaval, pues sus precios superan los cotidianos.



El común denominador entre los asistentes promedio es recorrer de ida y vuelta -cerveza en mano- la transitada avenida, empresa que demora cerca de una hora, según se pudo constatar. Algunos llevan neveras para evitar contratiempos; y otros deben hacer fila en los expendios que, al filo de las 15 horas, estaban a reventar.

En el Carnaval, las necesidades fisiológicas también se convierten en un negocio. Decenas de progreseños aprovechan la afluencia para habilitar sus patios como baños públicos, los cuales “rentan” desde 5 pesos. También hay regaderas y otras amenidades para quienes acuden amparados únicamente por sus pertenencias.



En esta ocasión, el despliegue de los cuerpos de seguridad se llevó a cabo de manera discreta y a decir de algunos uniformados, el saldo fue blanco durante las fiestas carnestolendas del puerto de Progreso. El único inconveniente lo tuvo un adulto mayor, a quien una de las comparsas le “majó” su pie al intentar recibir uno de los regalos que distribuían.

El sol comienza a ponerse y el plato fuerte de la semana ya está en su punto. Los Kumbia Kings se presentaron acompañados de I Love Salsa, para beneplácito de quienes asistieron al Carnaval del puerto, fiesta que cada año se posiciona como la capital del tributo a Momo, cuya esencia radica en “la inclusión y la buena vibra”, a decir de sus discípulos.