Bomberos de Yucatán, héroes de cada día

Ejemplo para los pequeños

Graciela Ortiz
La Jornada Maya

Mérida, Yucatán
Miércoles 26 de febrero, 2020

Cayetano Uc Chan e Iván de Jesús Dzul Puc son dos policías bomberos de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) que desempeñan sus tareas en la Estación 1 de la colonia Centro, de Mérida. El primero con una carrera de 15 años, el segundo, de nuevo ingreso con menos de dos años en la actividad, pero ambos muestran la misma pasión y amor por su trabajo.

Basta hablar con ellos para ver el brillo en sus ojos, la emoción al contar algún salvamento y la ternura con que hablan de sus hijos e hijas, quienes los consideran héroes y quieren ser bomberos “cuando sean grandes”.

No importa el país, los bomberos son “un caso aparte”, respetados y admirados, y los de Yucatán no son la excepción. Desde que se entra a la estación, se respira empatía, amistad, compañerismo y respeto.

Iván Dzul, quien antes de incorporarse al cuerpo era bombero forestal de la Comisión Nacional Forestal, narra la anécdota que vivió en su primer rescate, describe el trabajo que realizan, el coraje y los ideales que los guían: “Yo estaba en la estación tres, en la salida a Umán, como para diciembre recibimos un reporte alrededor de las tres de la mañana, que una persona había caído dentro de uno de los silos de maíz que tiene la empresa Crío. El contenido estaba por la mitad y normalmente ocupan a alguien que se encarga de bajar el maíz hacia la trituradora”.

Recuerda que cuando llegaron, sólo había un cuadro pequeño para introducirse en el contenedor y él, debido a su delgadez, fue el elegido para ingresar y evaluar cómo se encontraba la víctima.

“Así que entré, ya me podía parar, pero el maíz suelta como un polvo y se hacía difícil respirar; al momento que me acerqué al motor de la máquina no vi a nadie, pero alguien me habló, y cuando volteé a ver me di cuenta que la mitad del cuerpo del muchacho estaba dentro de la trituradora y la otra mitad fuera”, cuenta.

Comenta que sufrió un verdadero shock y se imaginó el peor de los escenarios, “pero al mismo tiempo sentí esa adrenalina de querer ayudar, entonces me acerqué y le pregunté si estaba bien, me dijo que sí, pero que por favor lo sacara”.

Regresó y le informó a sus compañeros lo que estaba pasando, comenzaron a bajar más unidades, llegaron los paramédicos y empezaron a canalizarlo, “llegó nuestro director (comandante Santiago Massa Ramos) y nos dijo, ‘a partir de este momento tienen cinco minutos para sacar a ese joven, porque si no lo sacan se va a morir’”.

Decidieron desactivar las bandas de los engranajes para que la máquina girara manualmente, “sabíamos que le iba a doler, pero era la única manera, así que entre cuatro bomberos hicimos fuerza y la máquina empezó a girar, sus gritos eran terribles, pero notamos que su pie y su cadera comenzaron a regresar a su posición natural”.

En el momento que lo liberaron, los paramédicos le aplicaron torniquetes, “y yo me salí de allí para recibirlo fuera del silo, pero antes de subirlo a la ambulancia, me tomó de la mano, me miró y me dijo: ‘bombero, muchas gracias’, me vino un sentimiento que jamás olvidaré”.

También era el primer día de trabajo del joven de 20 años, y el bombero escuchó cuando se lo llevaban que le iban a amputar la pierna, “posteriormente nos enteramos que su pierna se salvó y se estaba recuperando”.

“Fue mi primer servicio de rescate y ahí pude entender la importancia de estar capacitado, de tener las herramientas para poder ayudar y sobre todo esa sensación de saber que se puede hacer algo por alguien”, expresa.

Vocación de servir

“Tuve la idea de ser policía, pero cuando conocí lo que es el departamento de bomberos, me enamoré de esto. Esa sensación de ayudar y salvar a la gente, aunque uno no los conozca, es algo increíble”, afirma Cayetano Uc, cuyo hijo, Jonathan, de 10 años, es su fan número uno.

Asegura que los bomberos forman una hermandad, que puede haber diferencias pero a la hora del servicio “uno sabe que puede contar con el compañero, y eso da una fortaleza muy reconfortante”.

El bombero Cayetano también recuerda momentos duros de su trabajo, como dos mega incendios, ocurridos en el centro, de zapaterías que les llevó toda la noche apagarlos, pero afortunadamente sin víctimas.

“Bajaron unidades hasta del interior del estado, vinieron desde Progreso, Motul y Umán, porque estuvo grande y concentramos tres carros bombas”, narra.

Rescates

Por su parte, Iván Dzul, se desempeña en el Centro de Monitoreo ubicado en la misma estación, donde pueden detectar incendios forestales, controlar el desarrollo del clima y percibir fenómenos climáticos antes de que sucedan.

Quizá lo más reconfortante sea el rescate de animales, sin importar de la especie que se trate; han rescatado gatos atorados en árboles, animales que caen a pozos como caballos, borregos, pavos y hasta gallinas, así como búhos, pavos reales, serpientes y zarigüellas.

“A veces es una gallinita caída en un pozo pero para la persona representa muchísimo”, dice Iván Dzul.

Cayetano Uc explica que en las últimas semanas rescataron a nueve zarigüellas bebés, “llegamos a una casa y había nueve crías de zarigüellas que ni siquiera habían abierto los ojos, y a la mamá la habían matado; hay una organización civil que se encarga de esos animales, la contactamos y lo bueno fue que nos las aceptaron”.

“A raíz de esto hemos hecho un acercamiento muy directo con la Semarnat (Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales), hace unos días rescatamos un cocodrilo que hacía más de 15 años estaba viviendo en una casa, pero el hombre ya no podía tenerlo más”, cuenta el bombero Iván.

También liberan personas a través de rescates verticales, ya sea que estén colgando de alguna estructura, hayan caído en un pozo o se encuentren atrapadas en un vehículo.

Pero a lo que nunca se acostumbrarán es a levantar cadáveres. “Es imposible acostumbrarse a eso”, dice Cayetano, mientras su compañero Iván coincide y agrega: “lo peor es rescatar el cuerpo de un niño, cuando eso sucede lo primero que hago cuando llego a la estación es hablarle a mi esposa y preguntarle cómo están mis hijas”.