El teatro, catalizador de identidad, ciudadanía y transformación social: Cepeda Borba

El dramaturgo participará en el laboratorio Traspasos Escénicos, en Cuba

Texto y foto: Juan Manuel Contreras
La Jornada Maya

Mérida, Yucatán
Miércoles 11 de marzo, 2020

“Llega en un momento en el que es necesario unir las voces para hacer un cambio de paradigma con respecto al arte” declaró el dramaturgo yucateco Nelson Cepeda Borba al ser cuestionado sobre su participación en el laboratorio internacional Traspasos Escénicos, el cual se efectúa en la isla de Cuba y cuenta con su participación, hecho que el consideró “como un regalo”.

El artista, con una trayectoria de más de dos décadas, urgió a las nuevas generaciones a entender al arte -el teatro, en su caso- como una herramienta de transformación social, pues consideró que, si el teatro está inmerso en la sociedad, sobre todo en los más jóvenes, se logrará generar un espacio de identidad y ciudadanía.

Es la primera ocasión que Cepeda Borba asiste al encuentro; y lo hizo acompañado del investigador mexicano Jaime Chabaud, quien también dirige la mítica revista Paso de Gato, la más importante de artes escénicas en el país.

El objetivo de Traspasos Escénicos radica en generar nuevas políticas y filosofías relativas al quehacer artístico y cultural; y que cada uno de los participantes implemente acciones desde sus propios ámbitos laborales y pedagógicos.

El 12 de marzo, el dramaturgo participará en una mesa en la cual expondrá un tema vinculado a las dramaturgias, textualidades y discursos territoriales creativos en tránsito, pues su compañía teatral, Borba Teatro, tiene como dramaturgo de cabecera al maestro Salvador Lemis.

Lemis es un maestro originario de Olguín, en la Habana Cuba, naturalizado mexicano y que fue director del departamento de Investigación Escénica de la ESAY durante 6 años; director del área de teatro de Bellas Artes, institución que lo premió por su trayectoria; y hoy uno de los dramaturgos más influyentes.

Borba Teatro

De la mano de Lemis, en Borba Teatro comenzaron a trabajar con las artes escénicas como una herramienta de transformación social, sin saber que el teatro podía trabajar de esa manera. “Éramos un poco inconscientes”, admite, pues sucedían cosas con los grupos a su cargo, pero no se percataban del poder del teatro en la vida de las personas.

Desde temprana edad, Cepeda Borba se ha dedicado a la pedagogía artística, especialmente a la teatral. En Mérida creó el primer grupo juvenil de teatro del Ayuntamiento de Mérida en el 2001, lo que fue algo muy rico para quienes vivieron esa etapa entre el 2001 y 2005, cuando considera que hubo una explosión de las artes escénicas.

“Creamos un grupo que tenía como sede la biblioteca José Martí y cada mes teníamos una temporada donde presentábamos nuestro trabajo. Así estuvimos tres años y medio hasta que las vidas de sus integrantes tomaron caminos distintos. Fue una plataforma para poder decir lo que sentíamos como sociedad, sobre lo que acontecía en aquel entonces”, detalló.

El dramaturgo ha pasado los últimos 18 años creando sistemas de operación, es decir, programas pedagógicos artísticos para una de las instituciones con más apuesta a la creatividad y al arte como es el centro educativo Piaget, “en donde el arte es la columna vertebral para sus alumnos”, añadió.

“Poder desarrollar en ellos pensamiento crítico, pues para eso es el teatro. Generarlo en los más jóvenes; y también en el espectador, que es fundamental, pues estamos perdiendo la capacidad de analizar el contexto, llegar hasta sus entrañas y tener una voz propia respecto a lo que nos pasa”, advirtió.

Transformación de las artes escénicas

“Yo no soy un millenial, no me gusta encasillarme en una generación determinada, lo que si tengo claro es que mi generación tuvo que navegar entre dos mundos: millenials y generación X; los que vivimos en la época de los 70s, y para Latinoamérica fue marcada por el régimen militar, desde México hasta Sudamérica”.

“En los 80s y 90s, crecimos aceleradamente y tuvimos que acostumbrarnos a los cambios del nuevo milenio. Yo observo que sí tenemos producción artística de muy buen nivel, nuestro estado se ha caracterizado por producir, somos el tercer estado en el país que más produce espectáculos escénicos, luego de CMDX y Guadalajara”.

Para Nelson Cepeda, el ámbito teatral está entrando en “una onda de gestoría cultual y producción”, sin embargo, opinó que hay algo que se está perdiendo en ese camino, que es la idea de que el teatro es una herramienta de transformación, la cual debe ser accesible a todas las clases sociales.

“Esto no significa que no esté de acuerdo con que tengamos cada vez más convocatorias, pero creo que también deberíamos estar apoyando a grupos artísticos y creadores con trayectoria y camino hecho en el área del cambio social que estamos buscando”, aclaró.

“Lo que se va apagando es esa identidad política. El teatro es lo que permite decir y que el espectador pueda verse en un espejo, lo que genera un pensamiento crítico y reflexión. Eso se está perdiendo porque apostamos a la carpeta y la gestión cultural; y se pierde lo primordial, que es el discurso”, explicó.

También apuestan al trabajo con la niñez con Franz Kafka y La Niña de la Muñeca Perdida, que les hizo acreedores a un Fondo Municipal para las Artes Escénicas y la Música, de la mano del dramaturgo Lemis también.

“Nuestro proyecto que se estrenará a finales de abril o principios de mayo será Antonieta y el Suicidio, basada en la vida de Antonieta Rivas Mercado. Es un proyecto que pensamos necesario, pues habla de una mujer que no es la que se pegó un tiro en la catedral de Notre Dame, sino la que llevó adelante un proyecto como el Teatro Ulises”.