Las escritoras mexicanas "somos hijas de una literatura ególatra"

Helena Paz, relata en cartas la violencia que sufría de parte de sus padres

Daniel López Aguilar
Foto: INBAL/Ediciones del Lirio
La Jornada Maya

Ciudad de México
Viernes 13 de marzo, 2020

Las investigadoras Elsa Margarita Schwarz Gasque y María del Carmen Vázquez Martínez presentaron la noche del miércoles su obra Helena. La soledad en el laberinto, que reúne, con un enfoque psicoanalítico, la relación epistolar entre la poeta mexicana Helena Paz Garro, ‘‘mujer invisible frente al patriarcado”, y el escritor alemán Ernst Jünger.

‘‘Con este trabajo, Helena me pidió ser reivindicada en México; espero que así sea cuando los lectores se den la oportunidad de leerlo, pues considero que ella siempre fue tratada injustamente por su entorno familiar y social; este último, por cierto, la consideraba loca y tonta”, sostuvo Schwarz Gasque antedecenas de personas en la sala Adamo Boari del Palacio de Bellas Artes.

‘‘Este proyecto se gestó –añadió Schwarz– cuando decidí hacer una tesis doctoral sobre la vida de Elena Garro; sin embargo, alguien me habló de su hija Helena Paz, de quien ni siquiera sabía que existía y fue en 2011 cuando quedé fascinada con su libro Memorias.”

La también médica especialista en psicoanálisis y arte refirió que originalmente decidió ir al encuentro de la autora para conocer más sobre la vida de su madre.

‘‘La conocí en un asilo y le pedí trabajar con ella, pero todo cambió cuando abrió su cartera para mostrarme una postal (enviada por Jünger) que conservaba desde hacía más de 50 años. Esa tarjeta me condujo hasta el Archivo de Literatura Alemana, donde encontré su epistolario con el también filósofo e historiador.”

Las mariposas son más fuertes que los demonios

Helena. La soledad en el laberinto, publicado por Ediciones del Lirio, la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla y el Archivo de Literatura Alemana de Marbach, reúne 45 cartas hasta ahora inéditas entre Helena Paz Garro (1939-2014) y Ernst Jünger (1895-1998), durante 37 años.

Esa correspondencia revela la búsqueda incesante de Helena Paz por obtener el reconocimiento de sus padres, la violencia física y verbal que recibió de éstos desde niña, los prejuicios que encarcelaron su mente por ser hija de Octavio Paz y Elena Garro, así como lo ‘‘más importante”, una postal enviada por Jünger con la cita: ‘‘Las mariposas son más fuertes que los demonios, no tenga usted miedo’’.

La psicóloga María del Carmen Vázquez destacó que Ernst Jünger fungió como figura paterna para Helena Paz Garro, pues le sirvió de interlocutor y además le brindó una sensación de protección.

‘‘Pese a que Helena tuvo una vida de depresión e inestabilidad psíquica, Jünger le brindó su amistad e incluso le ayudó a publicar sus poemas en Madrid y París.”

La joven escritora Olivia Teroba, especialista en la obra de Elena Garro, leyó un texto de su autoría titulado Me dijeron:

‘‘Es importante conocer estas cartas, pues contienen el espíritu de Helena; para que ella habite en nosotros debemos leerlas y asimilar lo ilustrada que era, aunque se encontró con un ambiente hostil al que apenas pudo hacer frente.

‘‘Las escritoras mexicanas ahora somos como Helena Paz, hijas de una literatura masculina, ególatra, patriarcal y hostil, que admite a su lado una talentosa escritura femenina a la que nunca permite florecer del todo.”

Mujer invisible frente al patriarcado

Ana María Huerta, autora del prólogo, refirió que Helena Paz Garro fue una mujer invisible frente al patriarcado. ‘‘Este trabajo representa la punta del iceberg para profundizar en su psique.”

Finalmente, Elsa Schwarz consideró que a partir de este libro, también se podría rescatar el poemario Ónix, el cual sólo se publicó en Francia. ‘‘Lo más triste es que ella escribía poesía para identificarse y llamar la atención de su padre, pero éste la ignoró. El primer poema que Helena escribe se lo muestra a su madre y a ella le parece fabuloso. Sin embargo, Octavio Paz sentencia: ‘Es una copia barata de Arthur Rimbaud’. ‘‘Pero cuando Jünger lee sus poemas (después de 40 años) no duda en decirle a la autora: ‘Tienes la esencia de Rimbaud’. He ahí la gran diferencia entre Octavio y Jünger.”

Edición: Ana Ordaz