Pese a estar expuesto al contagio, Trump da negativo al COVID-19

EU prohíbe también los vuelos a Reino Unido

David Brooks
Foto: Afp
La Jornada Maya

Nueva York, Estados Unidos
Domingo 15 de marzo, 2020

El presidente se sometió a una prueba para detectar el coronavirus COVID-19 y aunque el resultado fue negativo, no será el caso para decenas de miles de personas, tal vez millones, en Estados Unidos, cuyo contagio reflejará la tardía respuesta del gobierno de Donald Trump, que será cada vez más evidente en el futuro inmediato.

Siete semanas (53 días) después de que el primer caso de coronavirus en Estados Unidos fue confirmado por los Centros para el Control de Enfermedades (CDC), Donald Trump declaró una emergencia nacional a pesar de que conocía el impacto potencial de esta crisis de salud masiva en el país.

Apenas ahora se ordena una distribución masiva de pruebas diagnósticas –herramienta vital para medir qué tan contagioso es el virus, dónde se está propagando y las maneras en que se trasmite–, después de que el gobierno de Trump frenó primero la administración de pruebas, distribuyó una prueba inicial defectuosa y optó por no emplear una prueba aprobada por la Organización Mundial de Salud por razones aún no explicadas.

Trump admitió que, después de ser expuesto a por lo menos dos personas que fueron infectadas, y luego de saludar de mano a incontables socios, subordinados y otros, violando todos los protocolos recomendados por expertos, finalmente se había sometido a una prueba y esta noche la Casa Blanca anunció que el resultado fue negativo.

Todavía el 26 de febrero Trump insistía en que todo estaba "bajo control" y pronosticaba que muy pronto el número de casos se estaría reduciendo a casi cero. Hoy día se han confirmado 2 mil 443 casos en 49 de los 50 estados, la capital Washington y el territorio de Puerto Rico, y por lo menos 50 han muerto, según el cálculo del New York Times. Con la ampliación del uso de las pruebas, se espera que esta cifra se dispare de manera exponencial.

Mientras tanto, el vicepresidente Mike Pence anunció este sábado la prohibición de viajes a 26 países europeos, ya en vigor, ahora incluirá al Reino Unido e Irlanda a partir del lunes.

En el país continuaron los anuncios de cierres de escuelas y todo tipo de comercios y servicios.

En Nueva York, restaurantes reconocidos, como Union Square Café; salas de cine, incluyendo las independientes como el IFC en Greenwich Village, y galerías famosas en Soho y Tribeca anunciaron la suspensión de operaciones. Todo esto después del cierre temporal de casi todos los teatros de Broadway e instituciones culturales icónicas como el Lincoln Center, Carnegie Hall y el Museo Metropolitan, junto con el famoso sistema de bibliotecas públicas de la ciudad.

Lo mismo ocurre en todo el país, con miles de escuelas, universidades, estadios, arenas deportivas y hasta programas de televisión –con público en vivo– clausurados.

Georgia fue el segundo estado en anunciar que postergará sus elecciones primarias programadas para el 24 de marzo.

Por otro lado, ante la preocupación de que las prisiones y cárceles del país podrían ser vulnerables al contagio, se anunció la suspensión de visitas en varias estatales y en todas las federales. En centros de detención de migrantes se informó la suspensión de visitas sociales para los aproximadamente 38 mil detenidos.

Las tiendas Apple de todo el país cerraron sus puertas a partir de ayer, igual que las de Urban Outfitters. Taco Bell sólo tendrá servicio para llevar o entrega a domicilio.

El virus ha afectado la vida religiosa institucional con cada vez más iglesias que anuncian la cancelación de actividades, incluyendo misas. La histórica iglesia de San Pablo en Broadway construida en 1766, anunció que suspenderá sus actividades, pero invitó a participar en servicios religiosos vía Internet.

'Social distancing' y el mundo virtual

Con la creciente crisis se estrena una frase en el vocabulario nacional: distanciamiento social (social distancing), en referencia a la práctica de mantener distancia entre seres humanos, evitar grupos, congregaciones y "reducir contacto no esencial". Con ello, más actividades –desde cursos académicos, misas, trabajo profesional hasta eventos político-electorales– se trasladan al universo cibernético.

Justo la receta opuesta a lo que más se necesita en uno de los países más asustados y atomizados en el planeta.

Edición: Emilio Gómez