¿Hasta cuándo la Tierra del Mayab será Lila en Primavera?

Mérida, ciudad que con la primavera transforma su paisaje gracias a los maculís

Dalila Aldana Aranda*
La Jornada Maya

Domingo 22 de marzo, 2020

"Todo el cielo es el sol, la primavera tiene un ojo amarillo y otro rosa, oigo un antiguo grito, que allá por mis arterias con paisajes el sol, el sol implantaron sus horas”, Carlos Pellicer.

La primavera está a la vuelta de la esquina y nuestro paisaje urbano de Mérida se ha llenado de flores de diversas tonalidades rosas y lilas de los maculís. En mi movilidad cotidiana de casa a mi sitio de trabajo, a bordo de mi volchito disfruto de estos árboles. Los tengo bien ubicados y los voy fotografiando con regularidad. Hay uno esplendoroso cercano al asta bandera, donde termina la 60 y otro flaquito, más joven cerca de la unidad Cordemex, de lo que queda de camellones. Tres otros a la altura del Cum. El maculí es un árbol emblema del Caribe y protegido está en varios países. Su nombre científico es tabebuia rosea y hokab en maya. Puede alcanzar 20 metros de altura, de tronco recto y flores de color rosa-lilas muy vistosas. Su corteza sirve para curar diarrea, fiebre, acelerar el parto, diabetes, paludismo y parasitosis. Veo a los maculís, a los flamboyanes, a uno que otro ciricotes, con sus flores bien naranjas y varios árboles de acacias amarillas, cubiertos ahora por sus vainas nogal claro. Disfruto el sonido que producen sus vainas con el viento y me concentro en escucharlos en el bullicio urbano de la sección norte de la calle 60. Sin embargo, la pérdida de su hábitat por la deforestación y la construcción de nuevos fraccionamientos, han contribuido a la disminución de sus poblaciones con pérdida de conocimiento tradicional de medicina y ornamental provenientes de este árbol.



Este maravilloso paisaje es un hábitat urbano en vía de desaparición. Con la utopía de mejorar el tráfico vehicular, desde enero los árboles de los camellones se ven amenazados con las obras de nueva viabilidad de esta calle. Varios ya fueron derrumbados o aplastados por la maquinaría y cerros de grava con chapopote que utiliza los camellones como área de estacionamiento y de material. El letrero dice “trabajando juntos, trabajamos en mejores vialidades para todos, utiliza vías alternas agradecemos tu comprensión, molestias temporales beneficios permanentes”. Está demostrado que mientras una ciudad se extienda sin fin como es el caso de Mérida y que no haya transporte colectivo de calidad, bien diseñado seguirán “naciendo más autos” que niños y la movilidad se ira complicando más.

Mérida se ha convertido en una de las regiones del país con mayor índice de motorización, con una tasa de crecimiento de autos de 111 por ciento, hay un auto por cada dos personas y para 2030 se estima que haya un auto por persona.

Los árboles, y más en un espacio urbano nos brindan humedad, sombra, reducen el ruido, filtran el aire, producen oxígeno, absorben los gases de combustión de los autos, reducen el estrés. Mérida está perdiendo su sustentabilidad, es una ciudad dónde trayectos en auto que se hacían en 10-15 minutos ahora toman media hora y aquellos de 30-40 minutos se han convertido en 2 horas. Mérida en el año de 1980, tenía una superficie de 8 mil 600 hectáreas con una población cercana a los 400 mil habitantes y una densidad poblacional de 45 habitantes por hectárea. Para 2015, Inegi reportaba 893 mil habitantes y una extensión de casi 25 mil hectáreas, la ciudad se ha hecho tres veces más extensa en sólo 25 años. Los Programas de Desarrollo Urbano, de 2012 y 2017, mezclaron los niveles municipales y de centro de población lo que da como resultado políticas urbanas poco claras, que facilitan diferentes interpretaciones. La magnitud de la ciudad la ha hecho no funcional y perdió su sustentabilidad. Una ciudad de calidad implica que todas las funciones de una ciudad se pueden llevar a cabo como son: habitar, circular, trabajar, practicar el ocio, servicios, conservar los entornos patrimoniales, naturales y artificiales y la pertenencia por la ciudad que vivimos.

En el proceso de crecimiento de Mérida se privilegió los negocios inmobiliarios con adquisición desmedida de tierra para destinarla a fraccionamientos de todo tipo y el Estado perdió el control de ellas. Mérida creció y sigue creciendo, más no se Desarrolló con Sustentabilidad y los que la habitamos perdimos calidad de vida. Esta expansión urbana también conlleva un déficit grave de áreas verdes que mitiguen la temperatura que producen las grandes superficies pavimentadas de vialidades y de las superficies de vivienda y comercios. Vialidades para “Don Auto”, no vialidades peatonales ni para ciclistas. Mérida se ha convertido en una “isla de calor”, por su elevada temperatura y su calidad de aire se ha degradado, hace unos días Mérida presentó una calidad de aire peor que la de la Ciudad de México. La Ciudad blanca, dejó de ser agradable para vivir confortablemente.



A Mérida, le quedan sólo seis metros cuadrados por habitante de áreas verdes, estando por debajo del mínimo recomendado por la Organización Mundial de la Salud que es de nueve metros, cuando hace 25 años Mérida tenia casi 15 metros cuadrados por habitante.

La ciudadanía tiene que tener mayor gobernanza por nuestra ciudad y dejar a la autoridad municipal la función de administrar los servicios públicos. Tenemos que empujar otro modelo de ciudad. Pourquoi Pas (Porque no) trabajar por la Ciudad del “Cuarto de hora”.

Este concepto implica que en una ciudad, cada colonia/barrio debe de encontrarse todo lo que se necesita a 15 minutos a partir de nuestros hogares. Esta es la condición para alcanzar una transformación ecológica de una ciudad, lo cual se traducirá en mejor calidad de vida cotidiana para los ciudadanos y por ende mejor salud y mejores economías.

Es decir, habitar, trabajar, educarse, curarse, abastecerse, cultivarse, ejercitarse a no más de 15 minutos. Está basado en un uso multifuncional de los espacios públicos. Por ejemplo, la escuela es escuela en la mañana, pero en la tarde sus instalaciones se utilizan para actividades deportivas y culturales. Si Carlos Moreno, profesor universitario de la Sorbonne, Francia de la cátedra "Emprendimiento, territorio, innovación" y Anne Hidalgo, presidenta municipal de París, lo están logrando, a poco no podremos implementarlo las ciudadanas y ciudadanos de Mérida. “Fue el tiempo que pasaste con tu rosa lo que la hizo tan importante”. Petit Prince.

*Premio Nacional al Mérito Ecológico
daldana@cinvestav.mx

Edición: Emilio Gómez