Há, no es "já" y menos "jajá", es agua y "aguas con el agua"

22 de marzo, Día Mundial del Agua

Dalila Aldana Aranda*
Foto: Rodrigo Díaz Guzmán
La Jornada Maya

Domingo 22 de marzo, 2020

Azul es nuestro planeta Tierra visto desde el espacio. Desde la primaria aprendimos que se ve azul porqué el 70 por ciento de su superficie está cubierta por agua y sólo 30 por ciento es tierra firme.

Sin embargo, lo que no nos explican es la relación entre superficie y volumen. El día que la enseñanza sea transversal entre ciencias naturales, historia, geografía, matemática y español habremos dado un gran paso y para eso no se requieren tablets, ni plataformas con pizarrón, gis, cuaderno y lápiz, es suficiente. Los docentes deben tener una formación integral con conocimiento científico. En la enseñanza clásica todo está deshilvanado, a las y los chiquitas (os) les dan fórmulas para calcular superficies y volúmenes. En el mejor de los casos, los mocosos aprenden a aplicarlas, pero jamás entienden que están calculando ni las bases de cada fórmula y mucho menos la relación entre unas y otras. Menos aún su aplicación a la vida cotidiana. La mayoría de los maestros no están formados para estructurar de manera integral conocimientos. Por ejemplo, calcular la superficie de la Tierra, luego hacer el cálculo de su volumen y hacer lo mismo con el agua del planeta.

Poder resolver ¿Cuánta agua hay en la Tierra? razonando el resultado. De aquí la importancia de enseñar Ciencia, la importancia de los Programas de la Academia Mexicana de Ciencias orientados a la enseñanza de ciencias a docentes (Ciencia en tu Escuela) y a los niños como el pasaporte al camino del conocimiento científico que impartimos científicos. Somos profesionistas que estamos formados para resolver cualquier problema de manera integral y multidisciplinario. Pero de ellos hablaremos en otra contribución, ahora el tema es “Há, el Agua”, porque hoy que es el Día Mundial del Agua.

El agua es esencial para la vida, ningún ser vivo puede sobrevivir sin esta. Es indispensable para hidratarnos, para la producción de nuestra comida, de nuestros bienes, de nuestra salud y para la preservación del medio ambiente. A pesar de ello, tres de cada diez personas en el mundo no tienen acceso agua potable. Cada año, millones de personas, la mayoría niños, mueren por enfermedades por no contar con el abastecimiento agua limpia.

Por lo anterior, a partir de 1993, el 22 de marzo de cada año se celebra el Día Mundial del Agua, es una celebración de las Naciones Unidas que se centra en la importancia del agua dulce, a fin de crear conciencia sobre los 2 mil 200 millones de personas que no tiene agua potable que es clave en la reducción de la pobreza, el crecimiento económico y la sostenibilidad ambiental. Entre otras acciones está el Decenio "Agua para el Desarrollo Sostenible, 2018-2028”, a fin de reafirmar que las medidas que le permitan disminuir la crisis de acceso al agua potable.

El agua cubre el 70 por ciento de la superficie del planeta Tierra, pero no de su volumen. Finalmente, el agua es una delgadísima película con respecto al tamaño de nuestro mundo.

Para entender mejor, imaginemos una naranja que la mojamos, la capa que se queda en cáscara sería el equivalente a toda el agua que existe en la Tierra, o sea nada con respecto a su volumen. Maravilloso resulta pensar que con esa poca agua ha sido posible la vida en sus muy diversas formas desde hace 4 mil 500 millones de años que se formó la Tierra y de sus 3 500 millones de años que se formó la primera célula. Tampoco nos enseñan que la cantidad de agua que tiene el planeta Tierra es la misma desde su formación, y que ella tiene un ciclo de evaporación/precipitación/congelación. Así, el agua que bebemos es la misma que tomaron los dinosuarios y las criaturas anteriores a éstos y será la misma que tomarán los descendientes animales y plantas presente hoy en la Tierra.

La Tierra tiene una superficie de 510 millones de kilómetros cuadrados y un volumen de 1 billón de kilómetros cúbicos. Si toda el agua de la Tierra (océanos, casquetes polares, lagos, ríos, agua de acuíferos y la de la atmósfera) la juntáramos en una esfera, su volumen sería una “gotita”, sería una esferita tres veces más chiquita que la Luna. Pero además de esa cantidad, casi el 97 por ciento es agua salada de los océanos y el 3 por ciento restante es agua dulce que se encuentra en ríos, lagos, acuíferos y hielo en los polos y cimas de montañas. De este pequeño porcentaje no podemos utilizar el agua atmosférica o la del hielo. Si toda el agua de la Tierra la representáramos con 100 litros, el agua utilizable representaría media cucharita. Ahora nos quedará claro que la cantidad de este recurso natural no renovable es minúscula y que de ella depende la subsistencia de la humanidad y de la mayor parte de las formas de vida de nuestro planeta. Viste, cómo estábamos muy lejos de la habitual descripción de que la Tierra es una esfera de agua, realmente la Tierra es tierra.

Se suele pensar que los principales suministros de agua dulce del planeta, son los ríos y lagos, pero en realidad, la mayor parte es subterránea (8 millones de kilómetros cúbicos) y el resto se encuentra en los hielos de los casquetes polares (30 millones de kilómetros cúbicos). Ahora con el calentamiento del planeta, todos hemos visto imágenes de como el hielo de los polos se está derritiendo, si se descongelarán en su totalidad el nivel del mar se elevaría casi 3 kilómetros, casi todas las ciudades se inundarían.

Todos los seres vivos usamos el agua para vivir. Pero el humano es el único que la usa y la contamina a través de sus sistemas de producción de alimentos, bienes y servicios, poniendo en altísimo riesgo este recurso, nuestro desarrollo sostenible y hasta nuestra subsistencia.

Los desafíos relacionados con el agua aumentarán significativamente en los próximos años. El continuo crecimiento de la población y su forma de consumo de bienes y de generación de residuos van en aumento. La población de las ciudades de los países en desarrollo crece de forma alarmante, aumentando la demanda de agua por encima de las capacidades de los servicios y de la infraestructura de abastecimiento y saneamiento de agua. Eso explica por qué cada vez es más frecuente que “no haya agua”. Según el Informe de las Naciones Unidas para el 2050, al menos una de cada cuatro personas vivirá en un país con escasez crónica de agua.

A nivel mundial, un 70 por ciento del agua es para uso agropecuario, 19 por ciento en las industrias y 11 por ciento municipal. En el último siglo la población mundial se incrementó cuatro veces, mientras que la extracción de agua aumentó siete veces; es decir el uso de agua aumentó casi dos veces en relación al crecimiento de la población. Lo anterior, porque las formas de producción y consumo de alimentos y bienes han cambiado significativamente. A titulo de ejemplo, producir un solo teléfono celular utiliza un “mundo de agua”, equivalente al agua que te tomarías en 9 años. Para producir un kilo de carne de res se utilizan 40 mil litros de agua, un kilo de frijol 900 litros y un kilo de maíz 500 litros de agua. De aquí que tenemos que reflexionar sobre nuestra manera de consumir, pues todo requiere de uso de agua. Las nuevas pirámides de alimentación, recomienda un menor consumo de lácteos, grasas y carnes rojas. En mi caso como la de muchos otros consumidores, por razones Planetarias comemos más leguminosas y cereales, eliminamos carnes rojas, preferimos pescado y seguimos teniendo el mismo teléfono celular de hace casi una década. Somos de la generación que compramos cuando se necesita y no cuando tenemos “ganas” de consumir.

De acuerdo con el Inegi, México tiene uno de los consumos de agua más elevados del mundo, con un promedio de 360 litros por habitante al día, lo que representa cerca de 200 por ciento más de lo que se recomienda, Naciones Unidas que es de 96 litros por día por habitante para satisfacer su consumo, su limpieza personal y del hogar y de sus bienes.

Con esta entrega la quiero terminar con una frase conocida del conservacionista senegalés, Baba Dioum que dice “Conservamos lo que amamos, amamos lo que conocemos, conocemos lo que se nos ha enseñado”. Deseo con estas líneas haber contribuido a la enseñanza de la poquita agua que tiene nuestra Tierra y su importancia de conservarla y quererla pues de ella depende la vida en nuestro planeta y nuestra subsistencia y más en estos momentos que tenemos que lavarnos las manos. Mañana, la entrega de “Há en la tierra del mayab”.

*Premio Nacional del Medio Ambiente
daldana@cinvestav.mx

Edición: Emilio Gómez