Contingencia complica panorama de familias de niños con discapacidad en Yucatán

No podemos darnos el lujo de salir y arriesgar a nuestros hijos, asegura Alba Ek

Abraham Bote
Foto: Enrique Osorno
La Jornada Maya

Mérida, Yucatán
Martes 24 de marzo, 2020

Alba Ek Ek tiene un hijo con mielomeningocele y usa silla de ruedas todo el tiempo. Para ella, las medidas de aislamiento domiciliario que se han implementado a causa del COVID-19 han afectado su vida diaria y la de su hijo provocándoles cierto estrés, al no poder salir ni para sus terapias, ni a trabajar. Le angustia este panorama, sabe que pronto podría entrar en una crisis económica complicada. Espera que los gobiernos sean conscientes de esto y apoyen a las personas que más lo necesitan.

Las eventualidades sanitarias reflejan la desigualdad social que existe y que afecta a los más vulnerables. Así como Alba, otras madres de personas con alguna discapacidad externaron que esta contingencia ha causado problemas en su ámbito laboral, además que sienten que sus hijos van a tener un retraso en sus terapias. De por sí, por las condiciones de Yucatán, ya es complicado satisfacer las necesidades de sus hijos con discapacidad, con esta contingencia las cosas se complican más.

Por eso, esperan que el gobierno del estado les apoye con algún recurso, o que les condonen algunos impuestos para poder afrontar la crisis económica que se pronostica para sus familias.

Alba comenta que desde el martes pasado el Centro de Rehabilitación Infantil Teletón de Yucatán (CRIT), como medida de prevención ante la fase de contagio del coronavirus COVID-19, decidió cerrar sus puertas. Pero esto complica más su situación, pues dejar de acudir a las terapias conlleva un retroceso en el avance que ha tenido su hijo, quien por su misma discapacidad suele estresarse mucho cuando permanece encerrado en casa, por lo que es necesario hacer otras actividades como juegos de mesa o ver la televisión, ya que salir implica un riesgo.

Además, la contingencia le afecta en lo económico. Es madre soltera y la única que mantiene a su pequeño. Vende artículos por catálogo y postres en los tianguis, pero ahora no puede hacerlo. Por ahora se mantiene con lo que había juntado, pero "no nos va a aguantar", señaló.

Alba vería como una buena medida que el gobierno estatal o municipal apoye a las personas que tienen algún familiar con discapacidad para sostenerse ante este panorama. "No es que no queramos, es que no podemos darnos el lujo de salir y arriesgar a nuestros hijos", subrayó.

Nuestros hijos, añadió, son de bajas expectativas de vida, no van a ser prioridad para la salud. "Sería bueno un apoyo, así como yo hay muchas compañeras que ven cómo subsistir", insiste.

El lujo de parar

Zulemy Pérez Flota, madre de un niño con parálisis cerebral y síndrome de West, tiene una marisquería en su hogar, pero al bajar las ventas porque ya la gente no sale mucho de sus casas, tuvo que cerrarla por el momento. Tampoco quiere arriesgar la salud de su niño. "Estamos parados, no podemos trabajar. Con nuestros propios ahorros estamos sobreviviendo, pero sí tenemos miedo porque en 30 días se nos va acabar", comentó.

Además, al no ir a sus terapias, su hijo queda más rígido, y aunque trata de aplicar en casa lo que les han enseñado en el CRIT, no es lo mismo. “Se corta el tratamiento, se atrasa”, admitió.

También indicó que el gobierno debería apoyar a las personas más vulnerables y que se ven afectadas por la pandemia. "Si nosotros también nos enfermamos, ¿quien cuida de ellos? ¡Quedan desprotegidos!"

Por su parte, Xixili Fernández Casado indicó que ve publicaciones de gente en redes sociales que tienen tiempo de hacer muchas cosas en la cuarentena, y que pudieran parecer divertidas. Sin embargo, del otro lado de la moneda hay personas, como es su caso, que no comparten esa visión.

Ella ha tenido que explicarle a su hija, que tiene parálisis cerebral, que ya no puede salir, ni ver a sus amigos, ir a la terapia o al parque; lo que hace que se frustre y tenga ansiedad.

A su vez, indicó que este tipo de contingencias reflejan que no existen las políticas públicas adecuadas en el país y el estado para los grupos vulnerables. "Deben aplicar medidas no sólo hacia la población con discapacidad, sino quienes viven en condiciones de pobreza porque muchas personas no pueden parar, porque si no, no comen”, agregó.


Edición: Gina Fierro