Há, es Agua en el Mayab

En México consumimos 200 por ciento más de agua que lo recomendado por Naciones Unidas

Dalila Aldana Aranda
Foto: Cuartoscuro
La Jornada Maya

Martes 24 de marzo, 2020

El 22 de marzo, fue el Día Mundial del Agua, en esta misma editorial señalé en un artículo previo que la cantidad de agua dulce disponible de nuestro Planeta Tierra representa un volumen muy pequeño, equivalente a una esferita tres veces más chiquita que la Luna. Además, de esa cantidad, el 97 por ciento es agua salada y sólo el 3 por ciento es agua dulce. Si toda el agua de la Tierra la representáramos en 100 litros, el agua utilizable sería de tan sólo media cucharita. Así veremos con mayor claridad que la cantidad de este recurso natural no renovable es muy limitada, de ahí el compromiso de cuidarla y defenderla con acciones individuales, municipales, de país y planetario.

En 1955, en México el consumo de agua por habitante era de 40 litros al día, hoy es de 360 litros de agua al día, siendo uno de los más elevados del mundo, de casi 200 por ciento más que lo recomendado por Naciones Unidas que es de 96 litros por día por habitante para satisfacer nuestras necesidades cotidianas. México además somos un país semidesértico.

En México 44 millones de habitantes no tienen suministro diario de agua, lo que representa el 25 por ciento de hogares en el país, estos la consiguen de pozos, ríos, lagos o con pipas. Más allá de cubrir las necesidades básicas del ser humano, el abastecimiento de agua es un elemento determinante para un desarrollo sostenible.

Se suele pensar que los principales suministros de agua dulce del planeta son los ríos, pero en realidad la mayor parte es subterránea. Ésta abastece al 50 por ciento de la población mundial y representa 40 por ciento de toda el agua utilizada para el riego. Más de un tercio de la población mundial total (dos mil 500 millones de personas) dependen exclusivamente del agua subterránea para sus necesidades básicas diarias de agua. El 20 por ciento de los acuíferos mundiales está sobrexplotado, con consecuencias graves, como hundimiento del suelo y la intrusión de agua salina. En México existen 653 acuíferos, de los cuáles el 25 por ciento están sobrexplotados o con intrusión salina (Conagua, 2015). Si bien el agua del Planeta Tierra es la misma desde que la Tierra es Tierra, cada día la disponibilidad de agua limpia es menor, por contaminación diversa de las actividades antropogénicas.

México dispone del 0.1 por ciento del total de agua dulce a nivel mundial, lo que determina que un porcentaje importante del territorio esté catalogado como zona semidesértica. México recibe un promedio de mil 489 mil millones de metros cúbicos al año de agua por lluvias sobre todo en la región sur-sureste (Península de Yucatán, Chiapas, Oaxaca, Veracruz, Tabasco. Una parte de esa lluvia se evapora a la atmósfera, otra escurre a ríos y sólo el 6 por ciento se infiltra al subsuelo para la recarga de los acuíferos.

De acuerdo con estimaciones de la FAO, la agricultura de riego es la que más agua consume de la extracción total (70 por ciento). El riego es fundamental para la producción de alimentos, sin embargo, cada vez se usan más agroquímicos que contaminan suelos y acuíferos. Las industrias utilizan 19 por ciento del agua extraída, utilizada en las centrales termoeléctricas en los procesos de enfriamiento, en las plantas petroleras, las mineras, las papeleras, las madereras, y las de manufacturera. El uso doméstico utiliza entre 8-10 por ciento del agua dulce.

En México, el sector que más agua desperdicia es el que más la consume; es decir el sector agropecuario que la pierde por evaporación y por infraestructura de riego en mal estado. La ciudad México es la otra fuente de desperdicio de agua por fugas de la red hidráulica (Comisión Nacional del Agua).

En México más de 70 por ciento de los cuerpos de agua están contaminados. Las cuencas con altos índices de contaminación son: Lerma-Santiago-Pacífico, la del Balsas y las del Valle de México. Esta contaminación se debe a las descargas de aguas residuales sin tratamiento, de tipo doméstico, industrial, agrícola, pecuario o minero.

Si bien la industria autoabastecida sólo consume cuatro por ciento del agua total, es una de las que más contamina, incluso tres veces más que la que producen 100 millones de habitantes. Las industrias con mayores descargas contaminantes son la acuacultura (39 por ciento), la azucarera (31 por ciento), la petrolera (8 por ciento), los servicios (7 por ciento) y 6 por ciento de la química (CNA, 2019).

La sobrexplotación de los acuíferos ha ocasionado también el deterioro de la calidad del agua, sobre todo por intrusión salina y migración de agua fósil (la que, de manera natural, después de siglos, contiene sales y minerales nocivos para la salud humana) por el bombeo cada vez a mayor profundidad. Por otra parte, el monitoreo de la calidad de los acuíferos es escaso y poco confiable. Un río por sus características propias de su ciclo hidrológico puede quedar limpio en un tiempo relativamente corto si la fuente de contaminación se suspende. Sin embargo, cuando se contamina un acuífero, el problema puede durar decenas de años.

¿Cómo está la reserva hidrológica en Yucatán? En Yucatán, Campeche y Quintana Roo, se estima que bajo el subsuelo y en superficie, hay un depósito de más de 400 millones de metros cúbicos. Quintana Roo es la entidad con mayor volumen de agua, cuenta con más de 200 millones de metros cúbicos distribuidos en 26 áreas naturales protegidas, abarcando más de dos millones de hectáreas. Le sigue Yucatán, con sus más de seis mil cenotes de 13 reservas ecológicas y 108 millones de metros cúbicos de agua y Campeche con 90 millones de metros cúbicos, en 10 reservas ecológicas.

En 2013 la Academia Mexicana de Ciencias anunciaba la creación de primera reserva hidrogeológica del país en uno de los laboratorios naturales más importantes, en Yucatán con la preservación de un área de mil 312 kilómetros cuadrados y un volumen de agua de 108 millones metros cúbicos, ubicada al sur del anillo de cenotes de la Península de Yucatán, abarcando 12 municipios. Esto equivale a una superficie de 28 veces la plancha del Zócalo de la CDMX o llenar 30 veces el Estadio Azteca. La científica Laura Hernández, planteó que este volumen podría abastecer por 25 años y más a la ciudad de Mérida, gracias a las recargas naturales.

Desafortunadamente no hay una red de monitoreo permanente y sistemático en tiempo real sobre la cantidad, calidad de contaminantes de plaguicidas, agroquímicos, metales pesados, combustibles, materia orgánica, plásticos, etc. Yucatán tiene la infraestructura científica e institucional tanto estatal como federal para atender esta red de monitoreo de calidad del agua pero las Instituciones requiere de los insumos para operar esa red de monitoreo, a la cual se tendrían que sumar las empresas que utilizan el recurso hídrico del Estado en diversos agronegocios como son las granjas avícolas, de cerdos, refresqueras y cerveceras, entre otras.. Conagua ha entregado el 31 por ciento de las cinoc mil 769 concesiones de extracción agua al sector industrial y agro industria representado por refresqueras, cerveceras, embotelladoras, granjas, lecheras y cementeras (Dulce Olvera, 2019). Lo anterior me hace recordar un anuncio aquí en Yucatán de hace un par de años que decía para hacer cerveza solo se requiere de tres elementos Malta, lúpulo y AGUA, en efecto la materia prima es el AGUA.

Por otra parte, pocas veces se piensa la relación que existe entre el suelo y el acuífero de la Península. La eliminación de vegetación con lleva a la pérdida del suelo y, al quedar expuesta la roca caliza, el proceso natural de precipitación arrastra hacia los acuíferos no sólo agua sino también los contaminantes que se encuentren en la superficie. Un suelo sano es vital en la regulación del ciclo del agua y del clima y la conservación de los ecosistemas, su biodiversidad con sus múltiples servicios ecosistémicos. Es preciso promover el entendimiento entre la sociedad y el frágil recurso hídrico, la mayor parte de la población cree que el agua “nace” en el grifo/en el tubo y que al abrir la llave el agua escurrirá de manera infinitiva y eso no es así. El agua es poca y no se “reproduce”, es la misma desde que la Tierra se formó, pero la proporción de agua contaminada ha aumento, ya no siendo apta para consumo humano, animal o agrícola. Cada vez más las industrias, agro negocios van teniendo mayores concesiones del agua que es un recurso Planetario, dónde nuestra supervivencia y la de todos los seres vivos no dependen de las ganacias de los negocios sino del agua, dependemos de Há.

-Solo el cielo existía, la tierra no estaba visible todavía, la extensión del cielo, completamente, no había nada, estaba el cielo, en silencio profundo, en reposo, cada cosa estaba en silencio, el silencio fue hecho en el cielo, ningún ser humano existía, había algo que movía, pero solo fue el agua extendida, solamente el mar en su extensión plana (Popol Vuh)-

daldana@cinvestav.mx
Premio Nacional del Medio Ambiente
Investigadora Cinvestav

Edición: Elsa Torres