Desayunar cochinita no es prioridad, advierten brigadistas en municipios

Los alcaldes de Calkiní, Hecelchakán y Tenabo habían anunciado los filtros para tener control

Jairo Magaña
Foto: Twitter @SaludCampeche
La Jornada Maya

Ciudad del Carmen
Lunes 30 de marzo, 2020

“No creo que sea prioridad venir a desayunar cochinita en estos momentos”, respondió una integrante de las brigadas que el Comité de Salud Municipal de Hecelchakán instaló en la entrada principal de la cabecera municipal como medida de control sanitario para contrarrestar la propagación del COVID-19 primeramente en el municipio y también en el estado.

Agentes de la Policía Estatal Preventiva (PEP) y otras dos integrantes de la brigada de salud coincidieron en que sólo dejan pasar a personas extranjeras que van por trabajo o proveedoras de alimentos en tiendas y supermercados.

Las brigadistas admitieron que la desinformación ha desatado diversos rumores. En redes sociales, José Dolores Brito Pech, presidente municipal de Hecelchakán, señaló que blindaría al municipio aunque fuera una medida drástica. Esto dividió opiniones entre la población; hubo quien la reprobó pero apaterentemente la mayoría la aplaudió, motivada por el miedo a que sigan llegando turistas al lugar.

También bloquearon las entradas y salidas alternas, porque los guías de turistas y touroperadores seguían llevando a visitantes sin pasar por el filtro sanitario, que “no está de adorno, si dejamos pasar a algunos es porque conocemos a los locales, incluso las combis son revisadas a menos que vengan de Pomuch, que es una comunidad cercana perteneciente a Hecelchakán y que optó por aplicar las mismas medidas”.

En el tiempo que se sostuvo la charla con los presentes en el filtro, revisaron algunos colectivos provenientes de Pomuch, vehículos con placas de Yucatán e incluso le prohibieron el paso a un motociclista que iba de Campeche a desayunar solamente.

En Tenabo es la misma situación: entradas y salidas alternas están bloqueadas por piedras, mamparas y hasta árboles. Algunos habitantes reclaman que la economía de ambos pueblos está peor que nunca, ya que en Tenabo las artesanías y las conservas son el fuerte; en Hecelchakán la cochinita pibil enterrada es el motor del turismo que pasa los fines de semana a desayunar o llevar este platillo a otros lugares.

Edición: Ana Ordaz