La Muestra Nacional de Teatro, espacio de diálogo y reflexión

La primera edición de la MNT se realizó Guanajuato, con el afán de descentralizar las actividades escénicas

Juan de Dios Rath
Foto: Murmurante producciones
La Jornada Maya

Lunes 30 de marzo, 2020

Una de las actividades más estimulantes para las comunidades teatrales del interior del país es sin duda la Muestra Nacional de Teatro (MNT). En Yucatán, se realizó por última ocasión en el año 2000, y a veinte años de distancia, el panorama teatral se ha transformado significativamente. Este año, por ejemplo, la Secretaría de la Cultura de la Entidad ha convocado a personalidades del medio escénico local a postularse para ocupar un sitio en la Dirección artística del evento.

Anteriormente, estas designaciones se hacían directamente y a consideración casi siempre de la organización nacional, sin embargo, actualmente Yucatán cuenta con espacios de formación profesional para las artes escénicas y una variada oferta cultural, realizada por artistas que orientan su trabajo hacia diversas poéticas y públicos. De este modo, la organización de esta edición de la MNT promueve una mayor participación de los artistas locales, así como la voluntad de afrontar retos institucionales y comunitarios de mayor complejidad, teniendo en cuenta situaciones tan importantes como la emergencia sanitaria que este año ha tenido lugar en todo el mundo. Es por ello que considero oportuno hablar brevemente de la historia y el significado de la MNT y sus dinámicas de participación y representación, así como de algunos de los retos que esta edición 2020 ofrece a las comunidades artísticas y a las instituciones culturales yucatecas.

Primera edición, 1978

La primera edición de la MNT se realizó en 1978 en León, Guanajuato, con el afán de descentralizar las actividades escénicas y estimular su desarrollo al interior del país. Con el tiempo se ha consolidado como un encuentro itinerante organizado por la Coordinación Nacional de Teatro del Instituto Nacional de Bellas Artes (y Literatura). Sus objetivos y líneas de acción se han ido transformando en cada edición, lo cual ha generado acalorados debates entre los integrantes de las diversas comunidades de creadores, los organizadores locales y las instituciones culturales.

En diferentes momentos y épocas, la MNT se ha percibido como la oportunidad de vincular de manera presencial a creadores escénicos que permanecían aislados en sus localidades y rara vez podían ver el trabajo de sus pares de otras regiones, como una forma de abrir espacios de diálogo y reflexión acerca de la diversidad de prácticas teatrales en diferentes localidades, o como un encuentro de “lo mejor del teatro” de México.

La convivencia y el reconocimiento entre pares, la competencia, por lo general, despiadada, el reconocimiento de asimetrías y desigualdades en las formas de producir, ejercer, enseñar y disfrutar el teatro en las distintas regiones de la imaginaria “República teatral”, son algunas de las motivaciones que han hecho de la Muestra Nacional de Teatro el “mal necesario” o el “bien imprescindible” para la mayoría de los teatreros del interior del país desde 1978.

Gestión de recursos

Los recursos con que cuenta la organización de la MNT son limitados y requieren de la mayor voluntad y apoyo de las sedes para gestionar la mejor infraestructura posible, así como la participación del público, lo cual casi siempre depende de la voluntad política del gobierno local en turno y de la sensibilidad con que administran sus dependencias de cultura, educación, comunicación social y en algunos casos, turismo. Ha habido muestras como la de San Luis Potosí, del año 2012, que resultaron sorprendentes por la cantidad y calidad de la infraestructura cultural recientemente estrenada por esa entidad y que fue puesta a disposición de la Muestra. Por otra parte, ha habido Muestras que se han desarrollado en condiciones menos afortunadas en cuanto a la infraestructura disponible, o que han tenido lugar en condiciones de violencia social extrema, como fue el caso de la MNT de Cd. Juárez, Chihuahua en 2008, en plena guerra contra el Narcotráfico. En estos casos, la cohesión y solidaridad de las comunidades teatrales, así como la voluntad y empeño de los organizadores locales y nacionales, han sacado adelante la Muestra aún en condiciones verdaderamente adversas.

Dirección artística

Uno de los más importantes aspectos técnicos de la organización de la MNT es la conformación de la Dirección Artística. La designación de sus integrantes suele provocar polémica entre las comunidades teatrales, pues se percibe como la integración del jurado calificador de una competencia, no pocas veces feroz, entre teatreros de todo el país. En realidad, se trata de un cuerpo colegiado, integrado por creadores de reconocida trayectoria, que asume la responsabilidad de diseñar la convocatoria y los criterios de selección de un evento anual que, por limitaciones financieras, posiblemente deje fuera de la selección oficial obras valiosas y pertinentes. La integran cinco miembros, uno de los cuales es representativo de la entidad sede.

La Dirección Artística busca también generar espacios de profesionalización mediante la impartición de talleres y cursos breves, encuentros de reflexión e intercambio de ideas, reconocimiento a trayectorias destacadas en los oficios teatrales, ejercicios de apreciación y crítica teatral y desde luego, la difusión de las artes escénicas foráneas en la ciudad sede, así como la promoción de expresiones escénicas locales, cuando las hay.

La selección, curaduría y programación de obras escénicas resulta ser la actividad más delicada en una MNT. Se han dado casos lamentables en que se selecciona una pieza cuyos requerimientos espaciales terminan por no ser considerados plenamente en su programación final, situación que se llega a dar por limitaciones propias de la infraestructura local, y esto, naturalmente afecta la percepción de la pieza.

Por ejemplo, una obra que requiere un espacio de intimidad y cercanía entre actores y espectadores termina siendo programada en un foro a la italiana, con escenario distante y elevado, lo cual termina por desvirtuar la poética con que fue concebida la pieza. Por otra parte, en la mayoría de los casos, la Dirección Artística se esfuerza por programar a conciencia, considerando todos los requerimientos de las piezas seleccionadas, negociando lo necesario con los agentes culturales locales, con los técnicos, o con quien sea necesario negociar para realizar una curaduría y programación verdaderamente comprometidas con las propuestas artísticas.

Yucatán como anfitrión

En la organización de la 41 MNT, la Secretaría de Cultura de Yucatán, en un ejercicio inédito, convocó a los agentes culturales del Estado a participar con su voto en la elección de la persona que actuará como integrante local de la Dirección Artística. Se establecieron en la convocatoria el perfil requerido y los compromisos que tendrá que asumir quien resulte electo.

Fueron postuladas tres creadoras representativas de Yucatán, con variadas trayectorias. Ariadna Medina, Socorro Loeza e Ilsee Morfin. La elección por el mayor número de votos correspondió a la directora, actriz y productora Ariadna Medina.

El procedimiento de selección no estuvo exento de algún cuestionamiento en redes sociales. En un régimen democrático la crítica es por lo general sana. Cuando es inteligente y fundamentada, ayuda a orientar el rumbo de las acciones colectivas. Cuando es insidiosa o descalifica por sistema, deja al descubierto las motivaciones de quien la emite, que por lo general se manifiestan como síntoma de inconformidad al interior de grupos clientelares que no han visto satisfechas sus pretensiones de obtener espacios y reconocimiento sin someterse al rigor de ser evaluados.

La trayectoria de Ariadna habla por sí misma de su capacidad para integrar la Dirección Artística de la MNT. Es una artista reconocida a nivel nacional y una creadora versátil que, en diez años, ha logrado posicionar una obra escénica relevante, con un discurso propio y una poética abierta a extender los límites de la disciplina escénica a lo contextual, lo social y lo comunitario. Además de contar con la experiencia de haber formado parte del colegiado dictaminador del programa “México en Escena”, del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes durante tres años y actualmente es Miembro de Creadores con Trayectoria del Fonca 2019-2022.

No dudo que cualquiera de las tres postuladas tendría un desempeño aceptable como integrante de la Dirección Artística. Sin embargo, considero necesario puntualizar que el trabajo que cualquiera de ellas hubiera de realizar, consistiría primordialmente en formar parte de un cuerpo colegiado responsable del diseño de los criterios de selección, la curaduría y la programación de obras de todo el país. Es decir que, su pertinencia se vería mejor expresada en tanto que logren reunir las aptitudes para cumplir una función técnica, para la cual se requiere experiencia y conocimiento específico de la MNT, de las diversas poéticas actuales, así como de una visión amplia del panorama escénico nacional, y no solamente del contexto local de Yucatán.

La aspiración de “representar” a alguna comunidad específica de nuestro estado corresponde en todo caso a los creadores locales, especialmente a aquellos que, mediante sus respectivas poéticas tengan interés en visibilizar y hacer audibles las voces de grupos culturalmente significativos. También corresponde a diversos agentes culturales, públicos y privados, sumar voluntades, compartir ideas e imaginar, junto con el comité organizador local, las mejores posibilidades de realización de una Muestra incluyente y única, en el sentido de que se logre destacar la variedad y riqueza que caracteriza a la cultura escénica de la región, así como la participación de una creciente gama de públicos, representativa de todos los sectores de la sociedad yucateca.

Los retos para la organización local son formidables, considerando que la MNT es una amplia ventana a lo que se produce en el teatro nacional pero también a lo que, desde el ámbito local, contribuye a que Yucatán sea percibido en México, como un referente cultural regional de primera importancia.

*Maestro en Trabajo Social y licenciado en Literatura Dramática y Teatro por la UNAM. Actor teatral y cinematográfico. Desde 2008 es director fundador de Murmurante, grupo con el que produce espectáculos transdisciplinarios y películas documentales con un enfoque marcadamente social. Ha sido docente de Teatro en la Escuela Superior de Artes de Yucatán. Actualmente estudia el Doctorado en Historia en el CIESAS Peninsular.

Mérida, Yucatán
anfiarao@gmail.com