Portazo a 2 millones de yucatecos

En julio o agosto, cuando haya pasado la emergencia, se vivirá la parálisis económica

La Jornada Maya
Foto: Twitter @MauVila

Jueves 2 de abril, 2020

En Yucatán, tenemos indicios de que se está haciendo lo correcto para proteger la salud. Es una lástima que no se pueda decir lo mismo de la protección del ritmo económico del estado.

El Congreso le ha autorizado al gobernador dinero para comprar equipo médico, para atender a los grupos vulnerables, para compensar a quienes pierdan el empleo y para apuntalar el ingreso básico de las familias; sin embargo no le está dando dinero, se ha negado a autorizarle un peso, para reactivar la economía cuando la emergencia sanitaria haya pasado.

Vamos a explicarlo de manera muy simple:

El gobernador del estado, pesos más, pesos menos, le solicitó al Congreso contratar créditos hasta por 3 mil millones de pesos.

De esos, mil 500 millones son para atender la emergencia sanitaria y sus consecuencias sociales inmediatas.

La otra mitad, es decir, los otros mil 500 millones eran para que el gobierno los inyectara directamente en la economía del estado, casi como una inyección de vitaminas y nutrientes para que la actividad económica no quedara paralizada.

En cuatro, ocho o hasta 12 semanas, la emergencia sanitaria habrá pasado, y entonces nos daremos cuenta que la economía mundial, nacional y estatal básicamente van a estar paradas. Alguien tendrá que darle vuelta al switch para que el motor vuelva a arrancar. Y el que le tiene que dar vuelta es el gobierno con inversión en infraestructura productiva.

Esa es una idea de economía básica que desde 1929 y la Segunda Guerra Mundial ha quedado probada: cuando la economía está parada el gobierno tiene que gastar, porque eso es un detonador que hace que todo el mecanismo económico vuelva a encenderse.

Mauricio Vila quería que Yucatán fuera el primero en encender motores para evitar días de desempleo innecesarios, pérdidas de ingreso y evitar que nuestro estado perdiera liderazgo económico.

El Congreso, específicamente el grupo parlamentario del PRI, le cerró la puerta en las narices a él y a esa oportunidad para Yucatán.

Le dijeron que “cuando pase la emergencia sanitaria” y “cuando haya que reactivar la economía” venga de nuevo a tocar la puerta, aunque eso implique perder mucho tiempo y que mucha gente pase meses enteros sin dinero en el bolsillo, en lo que se antoja un cálculo perverso.

Mauricio Vila quería que le autorizaran el dinero para reactivación económica desde ahorita, para en los próximos tres meses contratar los créditos, hacer estudios, proyectos ejecutivos, y que justo cuando acabara la emergencia sanitaria el dinero estuviera listo para ejercerse.

El PRI dijo no

Por supuesto, también habrá que ver cuál fue la capacidad de cabildeo y convencimiento de los operadores del gobierno y de la fracción del PAN en el recinto legislativo.
Ahora lo que va a pasar es que cuando termine la emergencia sanitaria, va a tener que empezarse de nuevo todo el proceso para que se autoricen más recursos, se contraten créditos y para que hasta ese momento se lleven a cabo los estudios para los proyectos.

Es decir, en lugar de estar listos desde ahorita, vamos a tener que esperar a que todo pase para empezar a hacer lo que ya sabemos que desde hoy podríamos y deberíamos hacer.
Cuando la emergencia haya pasado, en julio o en agosto, vamos a ver que se empezarán a solicitar recursos que no estarán listos sino hasta fin de año, y entonces una parálisis económica que pudimos haber evitado, será una cruel realidad para los 2 millones de yucatecos.

Vila fue, pidió recursos, estuvo y probablemente sigue dispuesto a pagar el costo político de contratar deuda para atender no sólo la emergencia médica, sino también para reactivar los motores económicos, y no lo dejaron.

Pareciera que a los políticos, especialmente a los legisladores, les encanta perder el tiempo. Claro, para ellos el escenario es completamente diferente:

Dentro de tres o cuatro meses que estemos discutiendo los recursos que desde hoy pudimos haber preparado, ellos estarán discutiendo, calculando, moviendo fichas para el proceso electoral intermedio; seguirán cobrando su salario sin problemas de desempleo, incluso apostando a su reelección o a una postulación para un nuevo cargo.

El problema será para la gente que sale de cuarentena y en lugar de tener una economía estatal que está reviviendo e inyectando recursos, va a encontrarse con una economía prácticamente paralizada porque al gobernador no le dejaron hacer lo que parecía lo correcto, por una nimia cuestión de cálculo electoral.

Qué triste que muchos utilicen sus mayorías para demostrarnos que la política sigue siendo el arte de que nadie haga nada.

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