Gestores reflexionan sobre las artes escénicas en tiempos de aislamiento

Compiten contra las plataformas digitales durante la cuarentena

Carlos Paul
Foto: Twitter @CulturaUdG
La Jornada Maya

Ciudad de México
Sábado 4 d abril, 2020

Frente a la contingencia sanitaria, ¿cuál es hoy el rol de las artes escénicas cuando se pierde el contacto con el espectador en vivo?, ¿cuál es el más urgente problema con el que se enfrentan en estos momentos los creadores?, ¿de qué manera el mundo digital es una alternativa?

Son algunas de las cuestiones en torno a la que reflexionaron distintos gestores culturales, responsables de la programación en diversos foros teatrales de América Latina.

Juan Carlos Adrianzén, director de programación del Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo, de Bogotá, Colombia; Clemencia Ferreyros, gerente del Centro Cultural Británico, de Lima, Perú, Pamela López Rodríguez, directora de programación y audiencias del Centro de las Artes y Cultura Gabriela Mistral, en la ciudad de Santiago de Chile, Ángel Igor Lozada Rivera Melo, titular del área de Difusión Cultural de la Universidad de Guadalajara, Jalisco, y Sebastián Zubieta, de Americas Society, de Nueva York, como moderador, se reunieron en un encuentro virtual transmitido en línea.

Tras explicar el cierre de sus respectivos espacios; así como de los proyectos teatrales que debieron cancelarse, posponerse y reprogramarse, la cuestión del teatro transmitido en línea, fue tema de reflexión.

Ferreyros, desde Perú, señaló que en su caso, han subido a la red algunas de las obras que fueron grabadas antes de la emergencia sanitaria. Sin embargo, uno de los problemas a los que se han enfrentado, sobre todo cuando se trata de producciones internacionales, son los derechos de autor.

“Los autores peruanos han cedido sus derechos, con entusiasmo y generosidad, pero autores internacionales, nos han dicho que de ninguna manera, que lo que podríamos hacer es colgar en la red escenas breves.

“Además está el problema de que algunas de esas obras tienen música, y tampoco se cuenta con los derechos, pues hay que hacer una negociación con los asociaciones de músicos, lo que igual resulta un tema complejo. Por el momento, sólo hemos podido transmitir obras que están libres de derechos”.

Para Ferreyros, esas transmisiones “sólo son un paliativo, un parche momentáneo, pues no se tratan de grabaciones profesionales, sino para tener un registro, las cuales están muy lejos de las grabaciones que realiza la Compañía Nacional de Londres, para las cuales se requiere un presupuesto que ahora nadie tiene”.

López Rodríguez, desde Chile, dijo enfrentarse a las mismas problemáticas de los derechos de autor, y de las primeras necesidades que vimos fue el de fortalecer el trabajo en red, con otras organizaciones, lo que ha implicado estar en comunicación permanente con los artistas, los mayores afectados de ésta crisis”.

Abrir esos puentes de comunicación digital, “ha sido muy importante”, destacó López Rodríguez.

Estamos en un momento en el que se dio un “apagón cultural”, y eso propicia reflexionemos en torno a los hábitos de consumo de las audiencias, que permitan articular ciertas estrategias.

Para Rivera Melo, desde la ciudad de Guadalajara, consideró que en el ámbito de las artes escénicas, “llevamos siglos de retraso frente a lo digital.

“La pandemia nos lleva a pensarnos de una manera completamente distinta. Tenemos que salir de un modelo en el que hemos vivido durante décadas.

Como institución universitaria, “decidimos no generar productos en digital, pero sí un gran distribuidor de lo digital. También generamos un fondo extraordinario para las compañías locales que cubra dos meses, por el momento.

“Estamos trabajando con la idea de encontrar el vínculo de ese público que se encuentra en aislamiento y los artistas, pensando en una economía colaborativa”.

En lo inmediato se trata de “cubrir las necesidades económicas para que los artistas subsistan y en lo mediato, la idea es articular una relación sustentable con comunidades que apoyen a los artistas.

Adrianzén, desde Bogotá, compartió la experiencia que desde hace nueve años se desarrolla en el Teatro Mayor, con la plataforma de Teatro Digital, el cual se graba con 6 cámaras fijas y una móvil.

“Es un proyecto que inició con la idea de generar un producto de calidad, pensando no para el archivo, sino en un formato para su difusión digital”.

Antes se transmitía “una obra al mes y con la contingencia ahora se transmiten cuatro obras al mes, que se quedan en la plataforma durante una semana cada una”.

Según Adrianzén, han “pasado de tener una asistencia promedio de 500 mil personas, a un millón y medio”.

La cuestión, intervino Pamela, es también saber cuántas personas permanecen en línea viendo el contenido, “porque una cosa es cuántos hacen click y otra cuántos permanecen en línea”.

De acuerdo con Rivera Melo, “la comunidad no está preparada para la digitalización, ya que estamos compitiendo contra el Circo del Sol, Facebook, Netflix, Amazon. Para nosotros ahora la digitalización es un medio, no la solución del problema de fondo de los creadores escénicos. Creo que lo digital obedece a industrias culturales que no tienen en su agenda el arte teatral presencial, sino el consumo y la masificación”.

Para Pamela, “sí se puede propiciar un mercado tanto en el mundo digital como en el presencial”.

Edición: Emilio Gómez