Fieles católicos conmemoran el Domingo de Ramos desde sus casas

Esta ha sido la primera vez que las procesiones y misas se cancelan en todo el mundo

Joana Maldonado
La Jornada Maya

Chetumal, Quintana Roo
Domingo 5 de abril, 2020

Ante la imposibilidad de llevarse a cabo misas presenciales para prevenir contagios por COVID-19 durante Semana Santa, este Domingo de Ramos, las iglesias católicas hicieron recorridos en diversas colonias para bendecir las palmas colocadas en las puertas de las viviendas, muchas de ellas elaboradas por cada familia.

En medio de la contingencia por la pandemia, los fieles católicos conmemoraron el Domingo de Ramos desde sus casas, con iglesias cerradas, desde donde se leyó la Pasión de Jesús.

Muchas viviendas colocaron palmas frescas o secas adornados con listones como lo instruyó la iglesia para conmemorar la entrada de Jesús a Jerusalén y el comienzo de Semana Santa. En algunas casas, las familias vistieron a niñas y niños de Jesús, María o sus apóstoles incluso.

Iglesias de la capital, como la San Pedro y San Pablo, implementaron misas a través de Facebook Live para celebrar la Semana Santa.

El asesor de la Pastoral de Laicos, Jacobo Torres Montalvo, precisó que los ramos no son solo objetos que se bendicen, son el signo de la participación gozosa del rito procesional, una expresión de fe de la iglesia de Jesús que lo manifiesta como el Mesías para la salvación de todos los hombres.

Esta ha sido la primera vez que las procesiones y misas se cancelan en todo el mundo, lo mismo en Ciudad del Vaticano en donde el Papa Francisco ofició una misa en la que dijo: “en medio del drama de la pandemia, ante tantas certezas que se desmoronan y con el sentido de abandono que nos oprime el corazón, Jesús nos dice a cada uno ‘Ánimo, abre el corazón a mi amor, sentirás el consuelo de Dios que te sostiene’”.

En algunas colonias, sacerdotes se trasladaron en camionetas o a pie para realizar una procesión por las calles con la presencia del Santísimo para bendecir a las familias y feligreses puerta por puerta, desde donde recibieron la bendición.

Edición: Elsa Torres