Valor otorgado al encierro, el real generador de trastornos

No tenemos ningún parámetro para enfrentar el confinamiento, señala Manuel Sosa

Graciela Ortiz
Foto: Reuters
La Jornada Maya

Mérida, Yucatán
Jueves 9 de abril, 2020

“Es una situación excepcional, para la cual no tenemos ningún parámetro, ningún andamiaje, ninguna experiencia; es una situación de mucho estrés, que nadie ha vivido y donde aún va a venir lo peor, y es un virus que nadie ve, ante esa perspectiva hay gente que se adapta muy bien y otra que no”, explica el sicólogo Manuel Sosa Correa, del Colegio de Psicólogos de Yucatán, sobre la medida de confinamiento a raíz de la pandemia del COVID-19.

“El hecho de estar encerrado no necesariamente es malo, si nos ‘trastornamos’ por estar encerrados no es en sí por el encierro sino por lo que estamos pensando respecto al encierro, por el sentido que le damos al salir, y si no cambiamos esa valoración, vamos a tener todos los significados inadecuados del encierro”, añade y recuerda una frase del filósofo Epicteto: “No son las cosas las que atormentan a los hombres, sino la opinión que se tiene de ellas”.

Sin embargo, el encierro puede llevar al estrés y a la depresión y “puede haber síntomas de cambio en el comportamiento como aumento en el consumo de sustancias, tales como alcohol, cigarro, cafeína, marihuana, etc., eso complica mucho las cosas”.

El profesional asegura que eso va a pasar en Yucatán, que se va a incrementar. “Mis pacientes que atiendo a través de videoconferencias, si bien seguimos tratando los temas originales por lo que llegaron a la consulta, me hablan de una mayor ansiedad, de una dificultad para realizar sus cosas en el día a día”.

Pero si esto pasó en China, Italia, España y Estados Unidos, también está ocurriendo acá, dice, “sería muy tonto pensar que eso no va a llegar acá”.

Señala que especialistas han demostrado que el cambio en los patrones de sueño puede generar depresión y ansiedad, como la neuróloga Celia García Malo, quien afirmó que ante esta pandemia se ha detectado un mayor número de trastornos del sueño.

De acuerdo con Sosa Correa, son síntomas esperables ante esa situación, y una de las más delicadas es el aumenta de la violencia doméstica, que según el Centro de Estudios, Clínica e Investigación Psicológica (Cecip), ha aumentado en Yucatán en 9 por ciento, y también del suicidio, ya que el estrés, la presión, la ansiedad y la violencia son simplemente formas diferentes de esa mala adaptación.

Dinámica familiar

Manuel Sosa señala que si un hombre salía a trabajar y ahora debe quedarse en su casa, enfrenta un cambio muy importante en su rutina, pero también su esposa, ya que tendrá a su marido y a sus hijos todo el día en la casa.

Para poder lidiar con la problemática e intentar convivir en paz, primero hay que entender que esta es una situación extraordinaria y que no hay manera de ser experto en ella, por lo tanto hay que entender que el esposo, la esposa y los hijos van a actuar de forma muy probablemente alterada y desadaptativa, por lo que hay que ejercer la tolerancia.

Puntualiza que es esencial mantener una rutina, levantarse y acostarse a una hora determinada, bañarse, cumplir con las comidas y realizar tareas, por ejemplo el trabajo de la oficina si se labora desde la casa, las tareas del hogar, la limpieza, la jardinería, “siempre hay muchas cosas que hacer en una casa”.

“Por otra parte, también dedicar un tiempo a un momento lúdico con los hijos, con los abuelos si los hay, tiempo de ocio que puede ser creativo o simplemente juego de pasatiempo. Repartir las obligaciones y respetar los espacios personales, darse tiempo para uno mismo, para sus proyectos”, abunda.

“También se pueden compartir historias familiares, quien fue el bisabuelo, qué cosas importantes han pasado en la familia, qué hicieron cuando llegó el huracán Isidoro, por ejemplo, qué se hacía cuando no había luz, ver álbumes familiares, eso puede unir a la familia”, destaca.

Recomienda atender el cuidado personal, hacer ejercicio, consumir menos alimentos con altas calorías, moderar el consumo de alcohol y tabaco.

Considera que el acceso a internet es una ventana increíble para seguir aprendiendo cosas, para aprender algún instrumento, algún idioma, manualidades, cocinar, que en la medida en que el tiempo que estemos confinados sintamos que estamos siendo productivos, y que estamos haciendo cosas que nos entretienen y les da valor a nuestra vida: “Si percibimos que las cosas que hacemos tienen un sentido, le encontramos un significado, le damos un valor, eso contrarresta la sensación de aburrimiento, de estrés, de depresión, de intolerancia”.

El experto asegura que está demostrado que las mujeres, en general, tienen mejor inteligencia emocional, manejan mejor sus emociones, así que ante situaciones de crisis probablemente sean las que mejor funcionen.

La soledad

Un joven que vive solo tiene la desventaja de estar muy acostumbrado a salir y le están quitando un reforzador, algo positivo, algo que le gusta hacer, pero por otro lado con los medios tecnológicos tiene una gran herramienta para poder sanar esa situación.

“Creo que quienes lo están pasando peor son la gente de la tercera edad, y además una de las recomendaciones es no juntar a los abuelos con los niños; están más limitados en su movilidad, en su economía, la mayoría no tienen esas habilidades tecnológicas o no tienen internet”, precisa el sicólogo Sosa Correa.

Apunta además que una pareja con dificultades que ha estado arrastrando una mala relación durante años, lo más lógico es que no tengan la capacidad, la voluntad, las herramientas para mejorar las cosas, “posiblemente vivirán mucha más tensión (…) Pero en estos tiempos una cosa es la voluntad de las personas, aunque también el ambiente juega un papel importante, las cosas que pasan pueden generar un cambio de perspectiva en las parejas. Si ambos miembros se aman, se desean y están dispuestos a perdonar, a trabajar para mejorar la relación, haya pasado lo que haya pasado, es muy probable que esa pareja salga adelante”, concluye.

Edición: Elsa Torres