Opera de París recrea 'Romeo y Julieta' 'online'

Agradecen a agricultores, empleados de super y médicos su dedicación frente al COVID-19

Pablo Espinosa
Foto: Captura de pantalla
La Jornada Maya

Ciudad de México
Lunes 20 de abril, 2020

Si Nureyev viviera, lloraría de emoción al ver su obra completada merced a la tecnología, el espíritu poético de los artistas de hoy día y, sobre todo, esta atmósfera de drama shakesperiano que inunda al mundo en cuarentena.

Se puede disfrutar de esta obra online: Dire merci-Message de soutien du Ballet de l’Opéra national de Paris



Con las etiquetas #RestezChezVouz, #StayHome (y añadiríamos: #QuédateEnCasa), 36 bailarines de la Ópera Nacional de París armaron el video.

Shakespeare a flor de piel, no en una butaca, ni con los bailarines en sus trajes pesados de época. En vez de eso, un espectáculo de la intimidad, la intimidad propia del hogar.



Los bailarines ejecutan un fragmento de Romeo y Julieta, obra de Shakespeare puesta en música por Chaikovski, pero aquí en en otra verión contundente, letal por necesidad: la versión de Prokofiev.

Se trata de la coreografía que montó Rudolf Nureyev (1938-1993) en la Ópera Nacional de París en 1984 y que los integrantes de esa trouppe de prodigios escenifica desde la recámara de su casa, desde su tina de baño, el sótano, la ventana que da al precipicio, la terraza con vista a París, la cocina, el librero, la sala, el corredor del edificio de departamentos.

Se observan epifanías: pliés, fouetées, pas de chat, giros en sandalias, puntas con puntas (zapatillas de ballet) y puntas con los pies desnudos. Y en un instante dado, como Remedios, La Bella, esos pies desnudos se despegan del piso y aspiran al paraíso, flotan y ascienden por los aires, en vertical.

Versión en maya: Óok’osta’ab Romeo yéetel Julieta ti’al u níib óolta’al máaxo’o “ku jóok’lo’ob yóok’lal tuláakal máak”

Seis piernas se asoman juguetonas desde el fondo de una cama, vistas desde afuera de la habitación; una rubia embarazada acaricia su vientre y en la siguiente escena, magia, la mano de un hombre moreno la acaricia, a ella y al vientre. Niño no nacido nadaba en ventura (cita del Ulises, de James Joyce, en traducción de José María Valverde).

Los bailarines en pijama, a medio vestir, en traje de ensayo, en pantuflas, con la taza de café matutino en la mano mientras sus hijos trotan alrededor de ellos y también bailan. Dos niños se trepan a las espaldas de su padre, en el piso, levantándose cual lagartija. Una pequeñita pasa por debajo de su madre, en el túnel de sus piernas bailarinas.

Los agradecimientos: a los agricultores, a los empleados del súper, a los investigadores, médicos, laboratoristas, comerciantes, obreros, libreros, periodistas, por su labor frente al COVID-19 “et tant d’autres mobilisés pour toutes et tous”.

Es la respuesta de los artistas frente a la pandemia. Es la intención de crear belleza que sonría frente al horror, la pureza de espíritu que derrota al miedo.



Edición: Emilio Gómez