Parto en el domicilio, una opción para la que Mérida no está preparada

En el sureste no hay ni siquiera la opción de enfermera obstetra

Graciela Ortiz
Foto: Martha Huchin Basto
La Jornada Maya

Mérida, Yucatán
Martes 4 de mayo, 2020

Con la llegada del coronavirus COVID-19, algunas embarazadas han comenzado a pensar en un parto a domicilio, como se hace en la actualidad en el interior del estado y como hacían en Mérida nuestras abuelas.

Existe el temor de la exposición al virus del COVID-19”, comenta la educadora perinatal, Gabriela Castro, quien junto a su colega Brenda Ramírez imparte cursos sicoprofilácticos en el Instituto Mexicano del Seguro Social, donde enseñan nutrición, etapas del embarazo, lactancia materna, trabajo de parto y movimiento.

Narra el caso de una mujer que estaba próxima a tener a su bebé y tomó como opción la cesárea porque no quería pasar mucho tiempo en el hospital y exponerse al COVID-19; de hecho programó la cesárea para la primera fase, aunque su fecha probable era en la fase 3.

“Se me hizo algo muy fuerte, porque estamos hablando de una preocupación que desencadenó una cesárea, a mi criterio innecesaria, porque tal vez con más información hubiera podido decidir quizá un parto natural”, reflexiona la educadora.

Castro añade que la mayoría de las mujeres prefieren el parto natural, muy pocas ven la cesárea como una opción.

“Hemos recibido bastantes llamados de interesadas en conocer cómo es el parto en casa, porque muchas tienen el temor de ir a los hospitales, pero el problema es que en Mérida no hay parteras”, abunda.

Señala que no hay una escuela de partería profesional en el sureste, ni en Yucatán, Quintana Roo o Campeche; ni siquiera existe la formación de enfermera obstétrica o perinatal, “que sería una opción en las facultades de enfermería.

“Y eso no significa que no haya pedidos de parte de las mujeres, porque están solicitando formas alternativas de nacimiento. También es cierto que esto de los nacimientos respetuosos, es decir que la mujer decida cómo, dónde y con quién tener a su bebé, tiene como unos 10 años en Mérida y lo que lo ha impulsado es la gente que ha venido de afuera”, señala.

Explica que aunque haya algunas parteras que pudiesen trabajar en Mérida, la Secretaría de Salud de Yucatán (SSY) no les ha dado las hojas de Nacido Vivo, un trámite burocrático pero necesario para que los padres puedan anotar al recién nacido en el Registro Civil.

Castro, por su parte tiene su marca personal Be Yoga Mérida, a través de la cual se dedica a la educación perinatal, imparte clases de yoga prenatal; método eutónico, “es decir, un punto exacto de equilibrio en nuestro cuerpo; canto prenatal, meditaciones y relajación y respiraciones para el parto.

“Uno de los objetivos es llevar actividad física en el embarazo, algo que es esencial y considerando que la sociedad mexicana no está acostumbrada al ejercicio físico, por eso tenemos altos índices de diabetes gestacional, por lo que todo esto está pensado para realizar esa actividad y algo suave que vaya introduciendo a las embarazadas a conocer su cuerpo”, concluye.

Edición: Elsa Torres