Por miedo al COVID-19, incrementa demanda de servicios de parteras en Campeche

Las comadronas pueden asistir en el ambiente que la embarazada quiera

Jairo Magaña
Foto: Asociación Mexicana de Partería
La Jornada Maya

San Francisco de Campeche
Martes 4 de mayo, 2020

Hace unos años, Arely aprendió de su madre la tradición del tallado y atención de nacimientos; se convirtió en una de las 250 parteras reconocidas y registradas oficialmente por la Secretaría de Salud de Campeche. Hoy día, con la pandemia de COVID-19 en pleno desarrollo, revela que desde el pasado mes de abril aumentó la demanda de sus servicios en esta capital, pues próximamente atenderá cinco nacimientos; a comparación de otros años, apenas atendía a dos o tres mujeres.

El principal factor de este incremento, tanto en San Francisco de Campeche como en Carmen, es el miedo que tienen las familias a la proliferación del COVID-19.

La práctica del tallado y la atención del parto, que estuvo a punto de desaparecer en las zonas urbanas, está de regreso debido al miedo que tienen las familias por la pandemia, refirió. “Mis compañeras y yo estamos listas para atender a las señoras que lo requieran, pues tenemos los conocimientos y estamos avaladas por la Secretaría de Salud, misma que nos ha apoyado constantemente con material para trabajar sin miedo”, apuntó.

Las parteras no solamente atienden alumbramientos, durante el año les solicitan masajes y talles para que los bebés vayan acomodándose en el vientre materno y sean partos naturales. Arely explica que, antiguamente, las cesáreas no estaban muy bien vistas y en realidad conllevan complicaciones que algunas veces impiden que las mamás puedan hacerse cargo de los recién nacidos.

A pesar de que las asistencias que realizan son seguras, sus servicios habían bajado año con año, pues ahora las parejas acuden a los hospitales “para aliviarse, ni decir quienes tienen buenos trabajos o se preparan a través de la planificación familiar, pues asisten a hospitales privados”. Mencionó que hasta hace tres años atendía en promedio dos o tres partos.

“Aunque suene mal, pero el virus nos vino a beneficiar a nosotras, además que quizá con esto corran la voz de que nuestra asistencia es válida y segura, pues el miedo al virus es legítimo; nosotras tenemos nuestras medidas de prevención, pero no sabes quiénes están o no infectados. Mientras aprovecharemos a hacer los servicios necesarios para las parejas que nos requieran”, afirmó.

Experiencias inolvidables

Con un parto en casa, los familiares tienen la oportunidad de una experiencia íntima e incluso diferente, “así como ven en la televisión, podemos asistir a partos en contenedores de agua, con el ambiente que la pareja quiera: aromatizado, iluminado, en silencio o con todo el ruido que sea para que la mujer que nos requiera esté tranquila”, señaló Arely. Sus compañeras parteras, relata, han tenido estas experiencias, pues llevan más tiempo en el oficio.

En su experiencia, agrega, tener el parto en casa a veces resulta más cómodo para las familias, pues ya no tienen que realizar todo un traslado del hospital a sus casas; además que resulta incluso más económico, pues no hay que pagar renta de quirófanos, ni miles de pesos a los doctores. Las parteras, asegura, cobran lo justo por ayudar a que tengan un parto tranquilo.

Agregó que si bien la llegada de un bebé a la familia es momento de regocijo, el tenerlo en casa siempre será una experiencia diferente a estar en un hospital, donde el ambiente es diferente.

Edición: Elsa Torres