"Origen y materia", poéticas de encuentro y voces dialogantes

La muestra que convocó a 12 escultoras fue presentada en el Centro Cultural La Cúpula, Mérida

Johanna Martin Mardones*
La Jornada Maya

Jueves 7 de mayo, 2020

“Origen y Materia” es la exposición de esculturas presentada en el Centro Cultural La Cúpula del 20 de febrero al 21 de marzo del 2020, cuya museografía estuvo a cargo de Leila Godet Voight. La muestra convocó a 12 escultoras: Beatriz Canfield, Gerda Gruber, Yolanda Gutiérrez, Perla Krauze, Marina Láscaris, Miriam Medrez, Aurora Noreña, Edna Pallares, Yolanda Paulsen, Karen Perry, Maribel Portela, Laura Rosete, en un homenaje a la reconocida escultora mexicana Yvonne Domenge (1946-2019) quien fuera destacada por sus esculturas emplazadas en espacios urbanos con una depurada técnica e invención que la llevó a tener reconocimiento nacional e internacional.



Lo primero que se evidencia en esta exposición es la presencia de Yvonne Domenge, este espacio ya ha sido habitado por su obra antes de la presencia tangible de las esculturas que componen esta muestra. La exposición reúne múltiples voces que le hablan a otra voz que, como dije, habita en el recinto; voz que convoca este encuentro. Las artistas proponen y concentran un espacio común para pensar y dialogar sobre el trabajo de la artista. Es por eso que cada diálogo interpuesto, no sólo sostiene una plática silenciosa sosegada con la obra matriz, sino que (co)habita-(co)exite en una relación afectiva y amorosa más allá de la obra, más bien con el espíritu que caracteriza a Domenge. “(…)una colega generosa y amiga apreciada por lo que recordarla y activar su legado son para nosotras labores relevantes”, escribe Aurora Noreña en la presentación del catálogo en Febrero 2020. Los volúmenes vegetales, las relaciones astrales del universo, los espacios territoriales por los que se deambula, la carnosidad rugosa de la materia, los cuerpos diseminados, los cortes agudos de la materia, los sonidos contenidos en las formas son presencia viva de Domenge, carne y alma de la artista diseminada en las obras de doce mujeres que en “Origen y materia” esculpen el legado de la artista.

Los procesos creativos que involucra cada obra construyen un espacio donde circulan dos voces: la voz matriz, es decir la obra de Domenge, o voz origen, para usar el concepto que da forma a esta exposición y, la segunda voz, las voces que dialogan con Domenge, es decir, materia-cuerpo escultórico que da vida a los volúmenes que conforman el colectivo, materia que muta hacia un cuerpo sin olvidar la partícula que le dio origen. Las esculturas, en la acción a la que han sido sometidas, crean un espacio significante de intertextualidades posibles desde su mismidad para construir su propia reflexión con la obra de Domenge. Por lo tanto, cada escultura crea una relación del detalle con el todo, asumiendo la obra de Domenge como totalidad. Cada ensamble será leído desde su propio constructo y desde la cimentación de otros constructos. Son nuevas voces que, fijando la mirada sobre la obra matriz, traza una ruta que (entre)teje una poética sobre la obra de Domenge (re)esculpida y (re)pensada bajo la misma sintonía, forma una palabra que
unifica y a veces sana.



El (des)prendimiento como recurso creativo

Así cada cuerpo materializado en obra, desde su propio campo (in)definido, traza un posible mapa que nos indica el recorrido como línea teórica. El corpus de cada obra se presenta, en su individualidad como territorio inacabado. La reunión de las obras lleva a una conceptualización del quiebre, la fractura que acciona la mirada hacia la (re)visión de la obra de Domenge. En este proceso las formas volumétricas aparecen cargadas de sentido y adquieren significado, urden su propia trama y en esa acción sufren un proceso de (des)prendimiento, lugar de encuentro y ruptura, diálogo y silencio que somete a la obra matriz a la observación desde la creación individual y colectiva a la vez, de ahí los pasajes, los cruces, las cercanías y los (des)encuentros posibles o no en cada expresión manifiesta. La intención del proceso es diverso, sin embargo, pienso en acciones como indagar, recorrer, extraer que podrían constituirse en poéticas en este viaje por la materia. Seguramente las artistas involucradas en el proceso podrán definir muchas más y, con ello, emplazar los volúmenes al espacio, al vacío.



El (des)prendimiento, como acto creativo, emerge como ejercicio, acto generoso que (des)plaza, (em)plaza la obra al territorio del encuentro. La obra matriz afecta de manera compleja y sensible la intensidad creadora de las artistas envolviendo las esculturas en formas que oscilan en redondeces abiertas, orgánicas, cortes, rupturas evanescentes pese a la materialidad que actúa como evidencia de un transcurrir reflexivo en la propuesta de Domenge. Capturar la esencia y hacerla cuerpo escenifica la condición de lo imperceptible, lo que nos lleva a los pasajes significativos que provoca el (des)prendimiento como ejercicio de representación del universo.

Los pliegues de esta exposición nos invitan a viajar por los recovecos de la existencia y sus laberintos y su valor está en invitarnos a (re)pensar, (re)visitar la obra de una artista de la envergadura de Yvonne Domenge más allá de la disciplina que envuelve la técnica y el oficio, ampliando su significado a la experiencia colectiva artística contemporánea.

*Investigadora y crítica de arte

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Edición: Emilio Gómez