Evo Morales critica el despliegue militar para controlar la pandemia

Golpistas impugnarán ley que fija para el 2 de agosto la elección en Bolivia

Prensa Latina, Ap, Europa Press y Sputnik
Foto: Ap
La Jornada Maya

Buenos Aires, Argentina
Miércoles 13 de mayo, 2020

Desde su exilio en Buenos Aires, el ex presidente de Bolivia Evo Morales cuestionó vía Twitter a la presidente de facto, Jeanine Áñez, por sacar a la policía y a los militares para controlar el acatamiento de la cuarentena con la finalidad de contener la propagación del COVID-19, y acusó a la mandataria golpista de pretender mantenerse en el poder y perseguir penalmente a dirigentes de su partido, el Movimiento al Socialismo (MAS).

El derrocado ex mandatario tuiteó: "Tanques en las calles, militares en los barrios, aviones de guerra en nuestros cielos, exponiendo a los soldados al virus sin ninguna consideración. Todo con el afán de amedrentar al pueblo. Que nadie olvide: Bolivia siempre ha derrotado a las dictaduras".

El gobierno de facto anunció que impugnará una ley aprobada por la Asamblea Legislativa, dominada por el MAS, que fija los comicios para el 2 de agosto, a más tardar, en el proceso electoral que quedó en suspenso por la emergencia sanitaria. Áñez, quien es también candidata, califica esa ley de atentado contra la salud, aunque los comicios debieron celebrarse el pasado 3 de mayo.

Áñez asumió la presidencia en noviembre en medio de un golpe de Estado, en el cual Morales fue obligado a renunciar por la cúpula de las fuerzas armadas, tras acusaciones de un supuesto fraude, que nunca se comprobó, en las anuladas elecciones de octubre. Luego de rendir protesta se comprometió a organizar comicios lo más pronto posible, pero la pandemia complicó la agenda política.

Morales, el primer mandatario indígena en la historia de Bolivia, también llamó la atención sobre actos de corrupción entre el ejército, propiciados por el cumplimiento de tareas no diseñadas para las fuerzas armadas.

El ex gobernante alertó también que de mantenerse la represión y la corrupción en las fuerzas armadas la institución podría entrar, arrastrada por el gobierno de facto, en una de las crisis más fuertes de su historia.

El ejército de Bolivia ha sido blanco de severas críticas desde que sus altos mandos exhortaron a Morales a abandonar el poder en medio de protestas violentas de sus opositores, tras ser reelecto presidente en octubre de 2019 para un cuarto mandato.

Desde entonces varias son las denuncias de actos de violencia del ejército contra civiles, como las masacres de Sacaba y Senkata, que dejaron más de 30 muertos.

El lunes pasado, fuerzas de seguridad reprimieron a manifestantes que exigían en un suburbio cercano a un relleno sanitario en Cochabamba, bastión de Morales, una flexibilización de la cuarentena en momentos en que los contagios por COVID-19 suman 2 mil 831 y 122 muertos.

En plena emergencia sanitaria la basura se amontonaba ayer en las calles de Cochabamba, mientras vecinos exigían al gobierno flexibilizar la cuarentena y ayuda alimentaria.

En ese contexto, el ministro de Gobierno del régimen golpista, Arturo Murillo, acusó a Morales de alentar las protestas "con el fin de desestabilizar al gobierno" para forzar elecciones presidenciales la primera semana de agosto.

Murillo reprochó a Morales y a su candidato presidencial, Luis Arce, que sus prioridades sean regresar al poder y "al negocio de la coca" y pidió al ex presidente dejar de incitar a la violencia y sumarse a la defensa de la salud, en una carta que leyó en rueda de prensa.

Afirmó que para Morales y Arce "las prioridades son impulsar el negocio de la coca en el Chapare y hacer política, defendiéndola con violencia si fuera necesario".

Acusó al ex mandatario de lanzar "insultos, falsedades y convocatorias para que Bolivia se hunda en la violencia, en el caos y la división". Lo hizo responsable de atacar a la policía y las fuerzas armadas y de llamar a la población a "movilizaciones que romperían la cuarentena" por el COVID-19.

"Yo le quiero pedir, con todo respeto, que usted y Arce cambien sus prioridades", planteó, al indicar que "su retorno violento al poder y su negocio de la coca van a tener que esperar", porque "no son una prioridad para el pueblo boliviano".

Esgrimió que podrán recuperar el gobierno "en un proceso electoral limpio, transparente y democrático", que ha tenido que ser aplazado por el coronavirus, y, si ganan, "tendrán otra vez la oportunidad de permitir que el Chapare vuelva a ser el paraíso de la droga. Ya lo hicieron antes y podrán volver a hacerlo".

Edición: Ana Ordaz