Sin acercamiento el tango es inviable, lamentan milongueros

Buenos Aires se quedó sin los bailes populares desde hace dos meses

Sputnik
Foto: Afp
La Jornada Maya

Buenos Aires, Argentina
Jueves 14 de mayo, 2020

Buenos Aires cumplió el lunes dos meses sin tango y sin milongas. Por primera vez en su historia, la capital argentina se ve privada del contacto que late en el íntimo baile de dos personas entrelazadas, debido a la cuarentena que se extenderá al menos al 24 de mayo por el nuevo coronavirus, causante de la enfermedad COVID-19.

"Mientras no exista un acercamiento el tango es inviable", aseguró en entrevista Marcelo Bottaro, presidente de la Asociación de Milongas con Sentido Social.

El sistema de milongas en Buenos Aires dejó de funcionar el 11 de marzo, decisión que se tomó en una asamblea convocada por la entidad que dirige junto a la Asociación Organizadores de Milongas (AOM) nueve días antes de que entrara en vigor la cuarentena en Argentina. Desde entonces los milongueros deben resignarse a dibujar los movimientos del tango en el suelo de sus hogares.

Considerado por la Unesco patrimonio cultural intangible de la humanidad, esta expresión genuina que el compositor y dramaturgo Enrique Santos Discépolo definía como "un sentimiento triste que se baila" ha dejado huérfanas a las 200 milongas que se celebraban por semana en Buenos Aires.

"El problema es que el tango se paró antes que nadie y volveremos después de todos", reflexionó Bottaro quien acostumbraba bailar tres veces por semana. "Pasaba 10 o 12 horas abrazado a alguien", precisó para definir su abstinencia. "Emocionalmente me golpea mucho, pero más temo lo que sucederá después de la cuarentena, qué forma tomará la milonga, porque puede mutar en algo peor que el virus", sostuvo.

La milonga es también un lugar en el que se ejercitan derechos básicos muy importantes, intervino Omar Viola, representante de la AOM. "Tiene mucho que ver con un ejercicio pleno de la ciudadanía. Es también un encuentro de género que permite mejorar la relación entre el hombre y mujer para que se unan en el abrazo".

Lugar de socialización

En coincidencia con esta visión, Bottaro destacó la importancia de la milonga como un espacio de contención social. "Conozco mucha gente de mediana edad que está sola y para ella es su lugar de socialización", afirmó el bailarín. "A diferencia del tango, en el que se muestran otras facetas como el virtuosismo, el espectáculo y la competencia, la milonga te hace ser parte desde el abrazo y el respeto a todos los que están en la pista. Eres parte de un conglomerado muy heterogéneo en el que desaparecen las diferencias sociales. Por eso es un espacio donde se manifiesta la libertad".

Sin lugar de encuentro en la plaza Dorrego del Barrio de San Telmo, donde cada domingo se improvisaba una milonga, y con todos los centros culturales cerrados por la cuarentena, los tangueros han recurrido al Gobierno de la ciudad de Buenos Aires para negociar los subsidios que recibirá el sector en virtud de la Ley de Fomento a las Milongas, aprobada en 2016 y reglamentada un año después.

El presupuesto original para el régimen de la milonga será de 130 mil 909 dólares, monto que se ha mantenido invariable pese a que la inflación acumulada desde 2018 es de 109.2 por ciento.

En 2019, 54 milongas se repartieron el subsidio ofrecido por la gestión local, y aunque el Ministerio de Cultura de la capital se ha comprometido a aumentar 50 por ciento la partida, se espera que 120 milongas se postulen este 2020 para recibir la prestación.

El gobierno nacional de Alberto Fernández tampoco ha pensado en una ayuda destinada en específico a este sector, así que cada tanguero debe tratar de encajar en alguna de las prestaciones generales que ofrece el Ejecutivo a trabajadores independientes y autónomos.

"Yo y vos no podemos volver al ayer. Paciencia, la vida es así", reza el tango Paciencia creado por Francisco Gorrindo en 1937 y musicalizado por el compositor Juan D’Arienzo. El mejor pronóstico prevé que las milongas se reanuden en el verano austral, si no el año que viene. "Están comprometidas dada la cercanía y proximidad y estrechez del abrazo", exclamó Viola. "Es un límite que no presenta ni el cine ni el teatro".

Su compañero Bottaro teme que la milonga tardará en llegar a la desenvoltura de antaño. "Va a costar mucho. Creo que muchos compañeros van a tener que reconvertirse de alguna manera a otro tipo de actividad y tratar de sobrevivir mientras tanto", concluyó.

Edición: Ana Ordaz