Lo que le pase a las energías renovables nos afecta a todos

El mercado de la electricidad

Milagros Castro Alcocer
Foto: Rodrigo Díaz Guzmán
La Jornada Maya

Martes 19 de mayo, 2020

Con la reforma energética, la electricidad en México comenzó a funcionar como una mercancía más, es decir, se convirtió en un commodity, incluso se creó un mercado especializado para comprar y vender electricidad generada en el país: el Mercado Eléctrico Mayorista (MEM) que es administrado por el Centro Nacional de Control de Energía (CENACE).

Antes de la reforma, la única empresa que generaba electricidad era la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y en menor medida, empresas privadas que tenían contrato directo con CFE. Pero a partir de la reforma, se empezaron a abrir oportunidades para nuevos jugadores, locales y foráneos.

El MEM funciona como un mercado literalmente. Hay gente que va a comprar y gente que va a vender; pero para acceder a él tienes que comprar mucho o vender mucho. Para ser “vendedor” en el MEM debes generar más de 500 Kilowatts/hora. Es decir, mucho más de lo que generas solo poniendo paneles en el techo de tu casa. Para ser “comprador” debes consumir mucho también, al menos 1 Megawatt/hora, que equivale a al consumo de 50 casas juntas aproximadamente. Es decir que el MEM es únicamente para los grandes jugadores.

Nosotros, simples mortales, que sólo consumimos la electricidad del refri, los focos, y si bien nos va, el aire acondicionado; no tendríamos ni porque saber que existe un Mercado Eléctrico Mayorista ni cómo funciona. Sin embargo, las decisiones que se tomen ahí -en las grandes ligas- terminarán afectándonos a todos los mexicanos, queramos o no.

Nosotros los usuarios pequeñitos nos llamamos “usuarios de suministro básico” y cómo no podemos participar en el MEM, tenemos un “flamante” representante de nuestros intereses, llamado CFE.

La CFE en el MEM juega varias posiciones. Como nuestro representante juega el papel de comprador. La Comisión Federal de electricidad tiene que comprar energía en el MEM porque la que genera no es suficiente para la demanda de todo el país. Así que “va al mercado” y compra energía a los privados grandotes que la generan (casi todos con fuentes renovables: eólica y solar) para luego suministrarnos esa energía en nuestras casas y cobrarnos por ella.

Como ya se dijo, la CFE juega muchos roles en el MEM, como comprador nos representa, pero también es vendedor (generador). De hecho sigue siendo el principal generador de energía. La diferencia es que casi todos los privados que participan en el MEM lo hacen generando energías limpias porque son más baratas de generar y se pueden vender a mejor precio en el MEM, mientras que CFE genera electricidad quemando combustibles fósiles: combustóleo, diésel, carbón y gas natural, que son más caros y contaminan más. Sin embargo, esa producción con combustibles fósiles le da jugada al hermano de la CFE: PEMEX.

Con la situación actual del COVID-19, el consumo de energía del país ha caído. Pensaríamos que no, porque ahora hay más gente en su casa consumiendo, pero ese excedente de consumo no se compara con la caída de la demanda energética de las industrias que no están operando. Como cualquier otro mercado, el MEM se rige por oferta y demanda (aunque la Comisión Reguladora de Energía vigila y establece límites en los precios).

Al bajar la demanda, lo lógico es que la oferta baje. Pero ¿Cómo lograr que todos los generadores grandotes del MEM se pongan de acuerdo para recortar su generación y dejar de ganar?

La situación es prácticamente igual que la OPEP con el petróleo, que tardaron semanas en ponerse de acuerdo y que al final México dijo que no iba a recortar producción, sólo que a menor escala y con la pequeña variable que en el MEM si puede meter mano la Secretaría de Energía para proteger los intereses de uno de sus hijos, la CFE. Y justamente eso hizo el viernes pasado.

El actuar de la SENER rayó en el juego sucio, por el fondo y también por las formas, prácticamente se brincó los procesos jurídicos y de consulta, y en un día cambió las reglas del juego, matando los futuros proyectos de energías renovables y asfixiando a los ya existentes, es decir, sacó de la jugada a los otros “vendedores” de energía, para limpiarle el Mercado a CFE.

Con esto, la Comisión Federal de Electricidad se convierte entonces en el principal comprador y comienza a matar a los otros vendedores. El MEM se convierte entonces en un chiste y la reforma energética comienza a ser nulificada en los hechos.

Si CFE fuera realmente una empresa productiva, generara suficiente energía (limpia y barata) para todo el país y nos ofreciera un muy buen servicio a precios justos, la jugada sucia de SENER no tendría nada de malo, al contrario, sería bueno el discurso de salvar a la empresa de todos y nacionalizar la producción de energía. El problema es que no lo es y matando a la competencia de CFE, el Gobierno Federal no hará que tengamos un mejor servicio de energía eléctrica ni precios más justos, sino todo lo contrario.


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Edición: Gina Fierro