Detrás de un No

El momento ahora es para la creatividad

La Jornada Maya
Foto: Congreso de Yucatán

Jueves 21 de mayo, 2020

Mucho se anticipó y mucho se discutió. La solicitud de autorización del Ejecutivo de Yucatán para contratar un empréstito por mil 728 millones y destinar esos recursos a obra pública intensiva en la creación de empleo y así reactivar la economía del estado, acaparó la discusión política por semanas. Se intentó y al final, de nueva cuenta, la propuesta no encontró los 17 votos necesarios entre los diputados.

¿Cuál es el motivo de la negativa? Hay tantos como cada legislador que se haya opuesto al préstamo pueda mencionar, además de los que se quieran sospechar. Porque lo mismo hay quien cree que hay mejores opciones para evitar la recesión en la economía local, que quien está haciendo sus cálculos para el próximo período de elecciones.

Los hay convencidos, porque su ideología les indica que el gobierno debe ser eficiente como una empresa y mantenerse con los recursos que tiene, sin ninguna consideración de tipo social o financiera amplia, y hay quienes no han visto más que su propio interés.

Ha triunfado el No, y tendremos que ver los efectos de esa victoria de la negativa. El más inmediato es que la administración que encabeza Mauricio Vila tendrá que presentar -muy pronto- una nueva ruta para reactivar la economía yucateca en todos los rincones de la entidad, pues la parálisis a que obligó la contingencia ya está causando estragos. Si primero fue la pérdida de empleos por el confinamiento y el paro de labores no esenciales, ahora viene el cierre de empresas que sin una inyección de recursos simplemente no aguantarán más; con o sin recibo inflado de la Comisión Federal de Electricidad.

El gobierno deberá ser más creativo y efectivo ante el muro partidista que le acaban de construir enfrente y que cada vez entenderá menos de razones y acuerdos.

En ese marco, el No tiene implicaciones profundas en el mapa político yucateco. Su principal carta es la proximidad del inicio de las obras del Tren Maya en la entidad, obra que promete crear 30 mil empleos. Los votos por el No se convierten, de forma casi automática, en una alianza entre los diputados que votaron en este sentido con el gobierno nacional: están legitimando el proyecto, convirtiéndolo en la tabla de salvación de Yucatán, y apostando a que éste absorberá prácticamente toda la mano de obra que se encuentra parada. Uno se pregunta si la alianza contra el empréstito es la maqueta de la alianza político electoral que viene.

La apuesta es comprometedora. El Tren Maya, en efecto, requerirá un gran número de trabajadores. Sin embargo, seamos honestos: los puestos creados serán en su mayoría para operarios no especializados y, en consecuencia, los salarios ofertados resultarán bajos. Debe tomarse en cuenta también que esta mano de obra necesitará trasladarse a donde se estén realizando los trabajos y desembolsar ahí una parte de su ingreso para alojamiento o comida, con el riesgo de desarraigarse. Por otro lado, miles de desempleados no podrán contar con alguna oferta de empleo en la construcción de aulas o la rehabilitación de espacios públicos en su lugar de origen, con lo que resultaría ganando la economía local y la convivencia comunitaria.

Yucatán acaba de tomar una decisión radical y poco ortodoxa, construida más sobre prejuicios y argumentos ideológicos, que sobre razonamientos económicos probados. Mientras las democracias desarrolladas están inyectando recursos públicos para salvar su economía, aquí se decidió que la austeridad será la respuesta. Ojalá la decisión no cueste tiempo y oportunidades insustituibles.

En cualquier caso, no es tiempo de bajar los brazos y resignarse. El momento ahora es para la creatividad y para diseñar estrategias que permitan a Yucatán recuperar y, si se puede, mejorar las condiciones para la creación de empleos que se tenían antes de la contingencia. La historia dirá después si la actuación de los diputados opositores al préstamo fue atinada; aunque en el caso de la historia de Yucatán, nunca los que se han aliado con el gobierno nacional han sido reconocidos como héroes en el estado, y la historia tiende a ser cíclica.

Mérida, Yucatán
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Edición: Enrique Álvarez