Dolor de cabeza

El problema de la basura en Chetumal lleva 20 años sin resolverse

Jesús Hernández Martínez
Foto: Cuartoscuro
La Jornada Maya

Jueves 21 de mayo, 2020

Chetumal, la capital de Quintana Roo, tiene un dolor de cabeza, un fuerte dolor de cabeza que han dejado crecer todos los alcaldes tratando de “curarlo” con “pastillitas” que no han logrado casi nada y el dolor tiende a convertirse en “tumor” prácticamente incurable: la basura y el basurero.

No puede hablarse de uno sin mencionar el otro: basurero-basura, basura-basurero. Sobre ambos se han dicho muchas cosas y han planeado más, pero en ninguno se han propuesto soluciones viables para el tratamiento de las 260 toneladas diarias de basura que produce la capital del estado y poblados cercanos.

Mediante varios trabajos la administración municipal habilitó una porción como relleno sanitario y después otra donde evitaron hace más de una década, que se tirara la basura a cielo abierto, pero la relativa solución fue temporal y ahora, según varias versiones, afecta ese basurero a más de 20 mil personas de Chetumal y Calderitas, sobre todo cuando se quema, que es muy seguido.

Contaminación de aguas

También se ha dicho que por su cercanía a la bahía, las filtraciones subterráneas contaminan las aguas marinas en Calderitas.

Pero no ha sido totalmente inútil, el basurero de Chetumal que ha tratado de convertirse en relleno sanitario sin lograrlo, ha servido de estandarte para varios aprendices de políticos; se dice que sí debe cambiar para no seguir contaminando, que puede pasarse a un predio cercano al ejido Chul-ha u otro cerca de Hual-pich, o al ejido Juan Sarabia, a la vera de la carretera Chetumal-Subteniente López o cualquier otro punto cercano. De ser así, se habilitaría desde el principio como relleno sanitario pues ya se comprobó que un basurero es altamente contaminante pero, todo han sido propuestas sin los más de cinco millones de pesos que costaría iniciarlo. Sin embargo, la administración municipal se vio obligada a pagar 3.2 millones de pesos por concepto de sanción, que aplicaron al basurero autoridades federales dedicadas al cuidado del medio ambiente.

Aunque aún no lo han dicho, pero lo dirán como la gran excusa, ahora será casi imposible pensar el cambiar y mejorar un basurero cuando la atención sanitaria necesita más recursos y también más urgentes. Ocasionalmente por fallas mecánicas, derivadas del mínimo mantenimiento u otras causas, dos o tres camiones recolectores de basura dejan de trabajar. En promedio laboran menos de 10 camiones tipo volquete y otros habilitados, pero no son suficientes. La Comuna contrató el año pasado la renta de 10 camiones recolectores de basura a una empresa de la Riviera Maya por los que paga millonaria renta y no todos funcionan.

Separación de residuos

También han intentado con insistentes programas que desde los hogares se separe la basura orgánica de la inorgánica, pero la población no ha respondido. Con su separación se tiraría en el mismo basurero pero en sitios diferentes para su descomposición.

Viven de reutilizar algunos desechos unas 20 familias cuyos integrantes se afanan a diario en búsqueda de pedazos de cobre, acero, plástico y PET que se envía en camiones a otras ciudades para reciclarlos. Los pepenadores también recogen ropa, zapatos y otros objetos que pueden revender para su sustento.

El centro de la ciudad y no pocas colonias lucen constantemente acumulaciones de basura y, aunque la actual administración municipal trató de cobrar una cuota por la recolección de basura en toda la ciudad, el Congreso lo impidió. Sólo aplica una cuota mensual en la zona comercial, y de esa manera el tema del basurero se ha convertido en un círculo vicioso del que nadie sabe cómo salir.

Este es un somero panorama de las condiciones actuales del basurero municipal de Othón P. Blanco, inmerso en un problema sin aparente solución y que tal vez pudiera haber alguna si hubiera dinero en las arcas de la Comuna, pero al parecer no lo hay. La solución sería un milagro que todos los chetumaleños esperan pero ya llevan más de 20 años y no llega.

jeshermarti@hotmail.com

Edición: Ana Ordaz