La soberanía nacional no es negociable

La resaca 2.0

Normando Medina Castro
Foto: Reuters
La Jornada Maya

Jueves 21 de mayo, 2020

La soberanía nacional es fundamental para la existencia de cualquier país. Ningún interés debe anteponerse a ella; es mezquino defender los intereses de empresas extranjeras por encima de los del propio país. Las empresas extranjeras se establecen en un país para generar ganancias y buscan crear condiciones para garantizar su permanencia por tiempo indefinido. La fortaleza de un país y su capacidad de no depender va en contra de sus negocios.

Las empresas transnacionales son beneficiarias de gobiernos corruptos que les ceden a cambio de beneficios personales la explotación de los recursos de sus países. Muchos políticos se hacen socios de esas empresas. Bajo el pretexto de economía abierta venden a precio de ganga recursos estratégicos de su país y comprometen su soberanía.

Salinas de Gortari arribó a la presidencia de México bajo las siglas del PRI y el apoyo del PAN. Borró todas las conquistas históricas que costaron al país sacrificios y millones de vidas. Privatizó la banca y las empresas nacionales vendidas a sus amigos a precios de ganga e inició el periodo más depredador de las riquezas de México y de empobrecimiento de las mayorías junto con el aumento de la violencia y la inseguridad. La soberanía nacional quedó en los discursos y la demagogia.

La autosuficiencia energética de México es estratégica. En el mundo actual dominado por un capitalismo feroz, es aberrante defender intereses de empresas extranjeras en la producción de energía que mueve al país. El acuerdo presidencial no va contra la producción de energía limpia, sino a favor de la rectoría del Estado en la generación de energía para el país. Las empresas transnacionales como Iberdrola, Sempra Energy y Northland Power, bajo la bandera de promover energía limpia, recibían cuantiosos recursos públicos de subsidio.

Lo repetimos: la soberanía nacional no es negociable. Hay que construir un mejor país, pero eso solo será posible con una visión clara de nuestra realidad, con la prevalencia de lo mejor para México hic et nunc, no confundir ambientalistas con vendepatrias, ni creer que las multinacionales extranjeras privilegian los intereses de México por encima de los suyos. Es justo que cobren por sus servicios, pero sin subsidios millonarios que paga el pueblo y que son fruto de la reforma energética de Peña Nieto. Habrá que vigilar que los jueces del Poder Judicial no actúen como lo hicieron en el juicio de Duarte, cuya riqueza despojada a su pueblo no le será incautada y en poco tiempo podrá disfrutarla fuera de prisión.

En lo local

Los anuncios del gobernador Carlos Joaquín de apoyos a los ciudadanos parecen muy distintos a la vehemencia agiotista de la CAPA, cuyas obras en Chetumal financiadas con el Fondo Metropolitano 2018, concluidas a destiempo, con las primeras lluvias sufrieron desfondes dando clara muestra de su calidad.

La embestida fratricida al interior de Morena no cesa y se suma a los afectados Arturo Castro Duarte, quien dejó la Secretaría General del Congreso del Estado.

Es lamentable que ninguna autoridad implemente acciones claras y contundentes para frenar y castigar el comercio ilegal de arena de las costas quintanarroenses que provoca un fuerte daño ambiental cuyos efectos se reflejarán en los destinos turísticos cada vez con mayor fuerza. En fin, son cosas que pasan en nuestro país y en nuestro caribeño estado.

¡Hasta la próxima!

profenor1960@hotmail.com

Edición: Ana Ordaz