El combustóleo que pagará Yucatán

La refinería de Dos Bocas, podría ser un proyecto nada beneficioso para la península

Milagros Castro Alcocer
Foto: Cuartoscuro
La Jornada Maya

Viernes 22 de mayo, 2020

La refinería de Dos Bocas sería la séptima refinería de Petróleos Mexicanos. A la fecha la petrolera produce uno de cada tres barriles de gasolina que se consumen en el país a través de sus otras seis refinerías.

Por cada 10 barriles de crudo que entran a las refinerías de Pemex, se obtienen 7 barriles de productos refinados (gasolinas, turbosina, diésel, etc.) y 3 de un desecho que nadie quiere: el combustóleo.

El combustóleo también es un combustible, pero es el más pesado y tóxico de los que se obtienen del crudo, por el alto contenido de azufre en sus emisiones a la atmósfera al ser quemado. Su uso principal era como combustible de barcos mercantes en todo el mundo, hasta que a finales del 2019 la Organización Marítima Internacional de la ONU estableció un nuevo límite en los contenidos de azufre de las emisiones del combustible de los navíos.

La calidad del combustóleo de Pemex es tan mala que no cumple con ese límite y desde enero de este año las exportaciones de combustóleo cayeron dramáticamente.

Pemex se está ahogando en combustóleo porque es inevitable seguir produciéndolo mientras se siga refinando. A pesar de ello, la estrategia de nuestro gobierno federal no es reducir la refinación, por el contrario, el gran proyecto en materia energética es construir una refinería más en Dos Bocas.

Lo anterior obliga a nuestras autoridades en materia energética a encontrar una solución urgente al excedente de combustóleo. Y no hace falta profundizar en la investigación para saber que el segundo uso que se le puede dar a ese residuo tóxico es como combustible para generación eléctrica.

¡Voilà! Entra al juego entonces la Comisión Federal de Electricidad.

A pesar que desde hace algunos años CFE ha estado modificando su operación para sustituir el combustóleo por gas natural es sus centrales termoeléctricas de casi todo el país, aún existen algunas regiones donde debido a la escasez de gas, se continúa generando electricidad con combustóleo.

La península de Yucatán es el gran rezagado en este tema, aunque hace más de seis años que las autoridades federales nos han dicho que “ya casi” se resuelve el desabasto de gas natural en la península, la situación sigue siendo la misma. Seguimos teniendo la electricidad más cara del país, porque el combustóleo además de ser muy tóxico, su precio es casi tres veces más elevado que el del gas natural, lo que explica porqué el precio tan alto de cada kilowatt generado y consumido en la península.

Con este panorama, no es difícil deducir que la aparente solución para el excedente de combustóleo de Pemex es la generación eléctrica de CFE, y para que se requiera más generación con combustibles fósiles, es necesario poner un alto a las energías renovables. Además, si a las administraciones anteriores no les importó resolver el desabasto de gas natural en la península de Yucatán, ahora les importará menos.

Y respecto a las energías renovables, es un hecho que no puede generarse toda la electricidad del país de esa forma: no todo el tiempo hay sol, ni siempre hay viento; por seguridad, debe haber un equilibrio con la generación con combustibles fósiles. La política de transición energética de México indica que para el año 2050 el 50 por ciento de la generación eléctrica debería ser con fuentes limpias y el otro 50 por ciento con combustibles fósiles, si se hacen bien las cosas.

Parece entonces que la refinería de Dos Bocas no solo no ayudará a lograr la transición energética de México a un país más sustentable, si no que además agudizará los problemas de desabasto de gas natural y del elevado precio de la energía que ya enfrenta con crudeza extrema la península de Yucatán.

contacto@lajornadamaya.mx

Edición: Ana Ordaz