Historia y turismo

Renacimiento mexicano

Martha Adriana Morales Ortiz y César Daniel González Madruga
Foto: Twitter @TorrucoTurismo
La Jornada Maya

Viernes 21 de mayo, 2020

Han transcurrido dos semanas desde que inició el Taller de Cronistas del Renacimiento Mexicano tras un evento que inauguró de forma digital el secretario de Turismo del gobierno de México, Miguel Torruco Marqués, en el que firmó un convenio de colaboración con el Director de la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos, el doctor Miguel Antonio Meza, acompañados de sus aliados en el proyecto, el doctor Carlos Gómez, representante de la Asociación Nacional de Cronistas de ciudades mexicanas; Gemma Santana, directora general de la Agenda 2030 de la oficina de presidencia; Eduardo Villegas, coordinador de Memoria Histórica y Cultural de México; Alejandro Aguilera, subsecretario de planeación y política turística y 90 cronistas de distintos sitios del país.

En concordancia con lo expresado por el secretario Torruco, la labor del cronista es invaluable para el sector turístico, ya que es la narrativa que forja la identidad biocultural e histórica de los pueblos, y es lo que se difunde al mundo para promover la visita a los atractivos turísticos. Por ello, se trabajará en 13 talleres de forma digital con los cronistas de pueblos mágicos y otros destinos para la elaboración de libros que serán ocupados como guías de turismo para su difusión electrónica e impresa.

A lo largo de las sesiones los cronistas, gente culta y luminarias del pensamiento local, conversan con renacentistas del México contemporáneo como lo son el muralista Ariosto Otero, la ambientalista Dolores Barrientos, el general Tomás Ángeles, entre otros, con el objetivo de pensar conjuntamente, inspirar y aprender unos de otros y enriquecer las crónicas que hablaran del renacimiento mexicano post COVID-19.

Este ejercicio es invaluable, ya que la crónica es una de las principales herramientas que ocupamos para comprender la historia, pero sobre todo la historia local que es la que sustenta las raíces profundas de los pueblos; pero no sólo eso, también permite también recuperar tradiciones, recetas, costumbres, valores, mitos, creencias, leyendas, así como escribir el presente, las buenas prácticas, la muestra de valor de personajes y acontecimientos locales.

Estos son el tipo de acciones que al mediano y largo plazo son sumamente atesoradas, ya que poco podríamos entender o saber del proceso de la conquista si no fuera por las crónicas de fray Bartolomé de las Casas, o de la batalla en Zacatecas y la Revolución que narró magistralmente Felipe Angeles, o inclusive lo que vivieron muchas familias durante la Segunda Guerra Mundial como lo describió Ana Frank en su Diario.

Este ejercicio toma relevancia también cuando gran parte de los comunicadores o intelectuales nacionales dedican todos sus espacios a las trifulcas en la disputa del poder que poco pueden entender de lo que sucede en las comunidades, con el panadero, los héroes locales y las tentativas de los pueblos por renacer en una mejor versión de sí mismos tras el COVID-19.

Seguramente en los próximos años los monumentos, murales y libros de historia serán comprendidos a la luz de estas guías de turismo que hoy trabajan los cronistas mexicanos. Enhorabuena y aunque apenas inician, ya se sienten las ansias por comenzar a leerlos.

@witzilin_vuela
@CesarG_Madruga

Edición: Elsa Torres