La pandemia debe servir para replantear la prohibición al uso de los plásticos

Más que prohibir es urgente una cultura de reciclaje

Abraham Bote
Foto: Juan Manuel Valdivia
La Jornada Maya

Mérida, Yucatán
Viernes 22 de mayo, 2020

Para Luis Manuel Guerra Garduño, presidente del Instituto de Asistencia en Investigaciones Ecológicas (INAINE), A.C, la pandemia del COVID-19 ha servido para reflexionar y replantear la prohibición del plástico, ya que por la emergencia sanitaria diversas autoridades han permitido su uso con el fin de separar de mejor manera los residuos en los hogares y de así evitar el contagio de coronavirus.

Entonces, más que medidas prohibitivas, se debe optar por fomentar una cultura de reciclaje y que los gobiernos cuentan con la infraestructura necesaria para garantizar un nuevo uso a los residuos, indicó el químico.

En varios estados, se han modificado o implementado nuevas leyes que prohíben el uso de los plásticos, por el daño y contaminación que causan al medio ambiente, sobre todo a los mares y cenotes, en el caso de Yucatán, en junio del 2019, el Congreso local aprobó por unanimidad modificaciones a la Ley Para la Gestión de Residuos Integrales, iniciativa presentada por el gobernador Mauricio Vila Dosal, que contempla a plazos -que van desde seis a hasta 24 meses- la prohibición de bolsas hechas con materiales no reciclajes al 100 por ciento, popotes y por último los utensilios fabricados con unicel, la cual según el presidente de la comisión de Medio Ambiente Harry Gerardo Rodríguez Botello Fierro, es una de las más avanzadas del país.

No obstante, ante esta pandemia muchos lugares han permitido y fomentado su uso como medida de salubridad e higiene para la separación de residuos, para bolsas de cadáveres, entre otros insumos y equipo médico. La Asociación Nacional de Industrias del Plástico (ANIPAC) reportó que ha hecho medio millón de caretas de protección, 600 mil unidades de material sanitario, 2 mil botellas para envasado de gel antibacterial y media tonelada de polietileno de baja densidad para fabricar bolsas para residuos peligrosos infecciones (RPBI).

De acuerdo con Guerra Garduño, por años se ha gestado una “ola de repudio” contra los plásticos, con un origen mediático respecto a la contaminación de los océanos, principalmente, promovido por organizaciones mundiales y diversas agrupaciones ambientalistas porque se detectaron concentraciones importantes flotando en el mar, aunado a fotografías de animales muertos por estos residuos lo que ocasionó su prohibición en varios países y estados de México, pero con leyes “mal concebidas sin fundamentos técnico”.

Esto, nos obstante, precisó, ha causado un desarreglo ambiental, por ejemplo se estipuló que las bolsas que se entregan en los supermercados o tiendas, son de un solo uso, “eso es un error y la leyes están mal fundamentadas, pues son de dos usos: uno para llevar a mercancía en el hogar y el otro para contener los desechos que se generan”.

Por lo tanto, el experto consideró que el problema de contaminación no es el plástico, sino el uso indebido que se da después de su utilización: La incorrecta disposición final que hacen los usuarios.

Y la importancia de su uso, señaló, se hace evidente ahora que la humanidad se enfrenta a una pandemia global, y las autoridades levantan la prohibición para el uso de las bolsas de plástico, que debe permanecer así e impulsar una economía circular, con una buena recolección, reciclamiento y tratamiento de los residuos. “El problema es la nula consciencia que tenemos para el manejo de nuestros residuos, el hecho que el plástico esté libre en el ambiente no es culpa del plástico”, precisó.

“Se debe de replantear la prohibición al plástico que inició en 2020 ya que es el mejor material para manejar residuos infecciosos adecuadamente durante la pandemia y se utiliza para fabricar los cubre bocas, batas, y pañuelos desechables que utiliza el personal de salud y en general para prevenir más contagios. Además, se debe asegurar su correcto manejo como desechos infecciosos para después ser aprovechados en la generación de energía limpia”; insistió.

Aunado a esto, el líder del INAINE manifestó que las autoridades, los municipios con apoyo de la iniciativa privada deben contar con instalaciones, plantas de termovalorización de los residuos plantas de reciclaje, que además producen electricidad, propiciando un doble beneficio. “Se insiste mucho en el reciclaje pero no se cuenta con las instalaciones adecuadas para ello”, enfatizó.

Por otro lado, el químico dijo que se debe rescatar la prohibición severa del uso del plástico, sino regular y optar por el reciclaje, promover que se tenga de manera obligatoria un aditivo Oxo-biodegradable en las película plástica de las bolsas o envolturas, para que si llegan a tirarse indebidamente, en un lapso corto se incorpore en forma sana al medio ambiente

Otros beneficios del plástico:

El plástico es uno de los materiales más prácticos, accesibles y baratos para el empaquetado de productos necesarios para el hogar. Se ha vuelto realmente indispensable durante la pandemia.

Es posible el aprovechamiento de plásticos a través de tecnologías limpias, las cuales pueden producir energía eléctrica limpia y alejar a la industria del consumo de combustibles fósiles como el petróleo, carbón y el coque de petróleo.

El lavado de materiales reutilizables como botellas de vidrio y bolsas de tela, para eliminar virus y bacterias, repercute en un desperdicio importante de energía y agua que durante la contingencia sanitaria se debe evitar.

México no cuenta actualmente con infraestructura o cultura del reciclaje para hacer frente al consumo de plástico, ahora en aumento por la pandemia, debido a una desatención por parte del gobierno en todos sus niveles, a la poca inversión en tecnología eficaz y la falta concientización social.

Otros datos:

Según el experto contamos en el país con más de mil 643 tiraderos a cielo abierto que están ya rebasados y estarán en peor condición después de la pandemia.

La mala disposición de residuos provocará daños al medio ambiente en más de 30 mil hectáreas de suelo y subsuelo, y más de 400 cuerpos de agua como ríos, lagos y lagunas.

Edición: Elsa Torres