Nada ha cambiado en 10 años para el turismo: investigadora

El récord mínimo de vuelos en un día durante la pandemia es de 18

Carlos Águila Arreola
Foto: Juan Manuel Valdivia
La Jornada Maya

Cancún, Quintana Roo
Viernes 29 de mayo, 2020

En una década nada cambió en el turismo, cuando menos para la sociedad cancunense; de nada sirvió el ejemplo del virus AH1N1 en 2009, salvo que aumentó la masificación y la depauperización de la clase laboral, de acuerdo con la investigadora de la Universidad del Caribe (Unicaribe), Concepción Escalona Hernández.

Durante una videoconferencia convocada por la Facultad de Ciencias Antropológicas de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY) en su ciclo Seminario Permanente: Turismo, Globalización y Sociedades Locales, se presentó el tema “Trabajadores del turismo y pandemia, el caso de Cancún frente al COVID-19”.

La investigadora dijo que tras un año 2019 incierto, en 2020 se esperaba similar o superior pero llegó la pandemia y con ello se abrió una crisis cuya complejidad puso al descubierto la articulación del turismo con una amplia gama de actividades y procesos interconectados y globalmente interdependientes.

Desde los primeros días de marzo se comenzaron a sentir los efectos del virus: el aeropuerto de Cancún disminuyó drásticamente sus operaciones, desde inicios ya se habían reducido las llegadas y para abril el número de vuelos se había desplomado en más de 90 por ciento, hasta llegar a un máximo de uno humanitario al día.

De hecho, el récord mínimo de vuelos en un día durante la pandemia es de 18, el pasado 26 de mayo; sin embargo, el vocero del aeropuerto de Cancún, Eduardo Rivadeneyra Núñez, aclaró que son “operaciones programadas” y que “no hay garantía de que se lleven a cabo”, aunque trabajadores de guardia en el coso aéreo aseguran que es raro el vuelo que llega.

Las cancelaciones de vuelos provocaron un efecto dominó que afectó a toda la cadena productiva, pues dejaron de llegar los turistas, lo que llevó al cierre de hoteles, restaurantes, museos, parques temáticos, tiendas departamentales y visitas a zonas arqueológicas y parques, entre muchas otras actividades.

La investigadora de la Unicaribe dijo que junto con su colega Cristina Oehmichen, del Instituto de Investigaciones Antropológicas (IAA) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), realizaron entrevistas con trabajadores del turismo y la aplicación de un cuestionario electrónico entre el 26 de marzo y el 30 de abril pasados.

Concepción Escalona dijo que la mayoría habitan en colonias populares (regiones y/o “pueblos de apoyo”), alejados de las zonas hoteleras. En muchos casos, los hoteles prestan servicio de transportación, con lo que evitan la creación de asentamientos irregulares en las cercanías, además de lograr una reducción del pago de impuestos.

“Aunque los trabajadores están sindicalizados, sus organizaciones funcionan como bolsas de trabajo y operan como estructuras de control y disciplinamiento. Llama la atención que en las cifras sobre conflictos laborales haya cero huelgas en los últimos 10 años (según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía de 2015).

El cuestionario constó de 22 preguntas y se distribuyó por medio de correo electrónico, Messenger de Facebook y WhatsApp; fue respondido por 72 trabajadores, de los que 44 (61.1 por ciento) son hombres y 28 (38.9) mujeres.

A la pregunta ¿de qué manera se retribuye o retribuía por su trabajo? Un total de 36 trabajadores (51 por ciento) respondieron que salario, 17 (el 23) dijeron percibir salario y propinas, 14 (el 19) salario y comisión, cuatro (0.5) sólo comisión y uno (0.1 por ciento) sólo propinas.

El 72.2 por ciento de los que respondieron dijeron que en su empleo les dieron permiso para faltar por la contingencia, y 27.8 fue obligado a continuar laborando pese a haberse declarado la pandemia.

En cuanto a si les sostienen el salario durante la emergencia, 59.7 por ciento dijo que sí, pero sólo 13.9 recibía su pago completo. El otro 40.3 dijo que sus patrones no les sostenían la remuneración; además, 76.4 por ciento manifestó no tener otra fuente de ingresos más que el trabajo antes de la crisis sanitaria.

Edición: Elsa Torres