Ser "huiro" es ser arraigado a la cultura yucateca

Conferencia de Felipe Escalante en el Centro Cultural Olimpo

María Briceño
La Jornada Maya

Mérida, Yucatán
Viernes 13 de enero, 2017

La cátedra de chichí Irma o el huiro como forma de existir fue impartida por el doctor Felipe Escalante Tió como parte del V Simposio sobre Patrimonio Cultural de Mérida, dando por resultado una amena plática de identificación cultural y por qué no, de vicios yucatecos.

“Mi abuela (chichí Irma) me llevaba al mercado, a las novenas y a los gremios” afirma Escalante, justificando su disertación sobre el huiro yucateco.

El historiador y colaborador de La Jornada Maya explicó que ser huiro se confunde en muchas ocasiones, “ser huiro no es ser naco, ni ignorante, tampoco es ser pobre. Ser huiro es ser arraigado a la cultura yucateca”. Por citar algunos ejemplos, Escalante expuso características claves de un huiro “Un huiro cuando come le queda un xix en su plato, cuando se va de viaje lleva bolitas de queso a sus familiares y amigos, cuando va al beisbol come piedras y toma cerveza. El huiro duerme en hamaca, no en cama y cuando se trata de cuidar al dziriz la última palabra siempre la tiene la chichí, aquí poco viene importando la opinión del pediatra”

Entre risas y comentarios atinados, Escalante describió todas las etapas de la vida de un huiro yucateco desde la infancia, “más bien desde que es concebido en la hamaca; la primera comida solida de un huiro no es puré de verduras sino frijol kabax, a la hora de dormir se le hace codzito y por supuesto, se le baña en la batea. Ya más grande en las novenas de la familia, inicia su carrera de sonajero”

En la cátedra a la que Felipe Escalante entró con un sabucán y guayabera, se identificaron elementos entrañables para los yucatecos, como las hojaldras de jamón y queso, la sidra negra Pino, el tio Salim y el talco Dos Caras.

El también periodista expresó su consteranción ante la recurrente expresión “Mare niño, se te sale tu cultura” pero ¿Qué tiene de malo nuestra cultura? Se pregunta Escalante mientras oxigena su jugo de manzana para mover el xix del fondo, no tiene nada de malo.

Ser o no ser huiro esa es la cuestión; sin embargo, todos los asistentes quedamos convencidos de que lo somos.